“Te doy una paliza y después me escapo”

Los chicos escenificaron la violencia machista de canciones muy populares.

Con muñecos, alumnos del Antonio Berni, de Pacheco, recrearon escenas de canciones de varias clases para dejar en evidencia el universo de violencia de género que subyace en las letras. Una creativa actividad de la materia Salud y Adolescencia.

Los chicos escenificaron la violencia machista de canciones muy populares. 

Una muñeca envuelta en una bolsa de consorcio negra, otra sentada sobre una pirámide que repite la palabra “no” en sus inscripciones, pero superada por un muñeco que se erige sobre una pila que dice “sí”; una muñeca atada de pies y manos con la boca tapada, otra pintada de color rojo y negro con una mancha que cubre parte de su cara. Estas son algunas de las imágenes recreadas por los estudiantes de 4° año del colegio Antonio Berni de General Pacheco para dejar al descubierto el discurso misógino presente en canciones famosas, que naturalizan y terminan por legitimar la violencia machista, el heteronormativismo y la organización social patriarcal. 

La actividad, enmarcada dentro de la materia Salud y Adolescencia, buscó abordar “la misoginia como práctica estructurante de la violencia hacia las mujeres”, según explicó la docente Carolina de la Fuente. A través del creativo ejercicio, los estudiantes pudieron estudiar “el impacto que las canciones tienen en el aprendizaje de conductas en general y misóginas en particular”. Así, los chicos desenmascararon el entramado simbólico de violencia que se esconde detrás de canciones que simulan ser inocentes. Con los muñecos graficaron lo que representan temas de cantantes y grupos musicales muy conocidos, como Ricardo Arjona, Los Auténticos Decadentes, Maluma, Los Chakales, Romeo Santos, Cacho Castaña, Pimpinela. 

Abajo de una muñeca que sostiene a otra cubierta de manchas rojas sobre un sillón rosa, los chicos colocaron un verso de Los Chakales, que dice: “La encontré con otra mujer entre sus brazos… no se imagina usted qué trago tan amargo, si fuera con otro hombre no importaría. No comprendí esa ironía de la vida, disparé sin importarme si moría”. Otra de las canciones que se cuestionaron fue la conocida “Borró casette”, de Maluma. Los chicos montaron una instalación que muestra a una muñeca desnuda debajo de un muñeco con los pantalones bajos y ejerciendo fuerza sobre ella, rodeados de varias botellas de alcohol. A la recreación le seguía el fragmento: “Te dije mami, tomate un trago Y cuando estés borracha pa’ mi casa nos vamos”. 

“Tendremos la oportunidad de poner en tensión el sistema hétero-normativo que identifica cuestiones propias de mujeres y varones, la organización patriarcal, que reconoce en el varón una superioridad por sobre la mujer y conductas misóginas que favorecen la desvalorización, exclusión, discriminación y violencia hacia las mujeres”, explicó De la Fuente en la presentación de la actividad. La docente aclaró que el propósito del ejercicio es lograr “que cada uno revise las propias conductas, micro, meso o macro machistas”. 

En el texto, no circunscribe la descripción de la misoginia sólo al término que sirve para hacer referencia al odio, más o menos disimulado, que algunas personas sienten hacia las mujeres, “sino que es una idea que describe conductas reales de personas reales”. Dentro de esta lista, enumera a la “cosificación del cuerpo de la mujer”, el “puritanismo selectivo”, la “tendencia a animar a otras personas para que cosifiquen, el uso de la violencia machista (física, verbal o simbólica)”, la “criminalización sistemática de las víctimas de violencia de género”, la “marginación de la mujer”, las “tendencias autoritarias con mujeres”, el “rechazo al liderazgo femenino” y la “tendencia a relacionar las formas de baja cultura con lo femenino”.

“Reconocer a las personas misóginas es necesario para poder relativizar su conducta y para educar en el respeto a todas las personas, independientemente de sus características físicas”, concluyó la docente.

Página 12 

Categories: Argentina, Género