“Se vale soñar”

“Se vale soñar”


Por Violeta Cetino

Domingo Ajmac Quich, indígena quiché originario del municipio de Samayac, Suchitepéquez, cuenta cómo sus sueños se han realizado a partir del esfuerzo y voluntad que ha puesto para lograrlo.

La Universidad de San Carlos de Guatemala promueve en diferentes momentos del año una propuesta educativa llamada Cursos Libres. Esta iniciativa va dirigida no solamente a estudiantes universitarios, sino a la población en general. El día que conocí a don Domingo, fue en el Centro Universitario de Sur Occidente, mientras me preparaba para una charla que ofrecería a los estudiantes de Periodismo.

Él esperaba que diera inicio el curso al cuál se había inscrito. “Yo no tengo academia, pero me gusta aprender porque eso me facilita el negocio y me da mejores ganancias”, aseguró con una sonrisa.

Samayac, cuna de don Domingo, es un municipio caracterizado por la producción y venta de todo tipo de artesanías de cuero. “Cuando el servicio militar era obligatorio, yo era apenas un adolescente y me enlisté en el ejército. Meses después ocurrió el terremoto de 1976 y con eso, la ayuda de otros países empezó a llegar”, recuerda don Domingo.

“A nosotros nos mandaron a la Fuerza Aérea a descargar los aviones. Yo siempre soñé con subirme a uno de esos armatostes. Toda la ayuda venía colocada encima de los sillones de ese avión y le dije a uno de mis compañeros –algún día yo voy a subir un avión y sentiré lo que es volar-. Asegura que su compañero se burló del comentario, pero ante la burla él estaba seguro que lo lograría. “Se vale soñar, le dije”.

Al retirarse del ejército, luego de cumplir con el tiempo obligatorio, don Domingo Ajmac montó su propia empresa con la que también soñaba desde joven: una venta de artesanías de cuero, bautizada con el nombre de Las Ruedas del Tiempo, en su natal Samayac.

Don Domingo comparte que siempre se interesó en buscar cursos de temas relacionados con la pequeña y mediana empresa y asegura que, aunque los precios de estos eran elevados, él los pagaba aunque luego se limitara en otros aspectos, pues para cumplir su sueño, debía sacrificarse. “Yo sabía que mi sacrificio valdría la pena”.

Cada vez que iba a los cursos y conferencias que se desarrollaban en los hoteles de la ciudad capital, don Domingo al regresar a casa le contaba a su esposa e hijos sobre los lujos de los lobby y de lo sabroso que cocinaban en los hoteles. “Le decía a mi familia que yo soñaba con hospedarme alguna vez en un hotel, conocer personas de otros lugares del mundo, llevar el negocio más allá de las fronteras. Siempre les recordaba sobre mi deseo de volar en un avión y sabía que todos mis sueños los iba a lograr”.

Y el día llegó. Una empresa líder de préstamos y capacitación en Guatemala financió un curso dirigido a pequeños y medianos empresarios. Domingo Ajmac fue uno de los favorecidos, al mantener un récord de participación en los cursos desarrollados en Guatemala.

“Yo brincaba de la alegría cuando me dieron la noticia y aunque me alegré, no me asombré porque sabía que un día ese viaje se iba a dar”. Don Domingo subió el avión que lo llevaría a Texas a estudiar durante seis meses, tiempo en el que asegura, aprendió desde la utilidad de una tarjeta de presentación, hasta la planificación y ejecución de proyectos de desarrollo para su empresa.

Ahora, convertido en un adulto, asegura ser un empresario exitoso, pues tiene compradores en diversas partes del mundo, especialmente en Estados Unidos. Finaliza su relato indicando que “soñar no es solo desear. Soñar es trabajar, es hacer que los deseos se hagan realidad”.

 

Originally posted 2017-03-25 16:03:19.

Categories: Destacado, Guatemala, Relato

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