Poesía venezolana: Yanuva León Guzmán

Publicamos hoy, con su respectiva memoria, una selección de poemas tanto inéditos como publicados, de la poderosa producción de Yanuva León Guzmán, quien es poeta, narradora y editora. Su poesía consta de una voz bien definida y claramente femenina, no obstante, sus obras están cruzadas por una infinidad de voces, lo que vuelve a sus poemas unidades polifónicas cuyos límites trascienden al espacio mismo del poema. Ficha completa de la autora al final de la selección.

Serpientes y gatos

                                               a María Calcaño
Lloro por una mujer de palabras inflamables
es porque hasta ahora la veo
que me van saliendo bengalas de la boca
después de tanta luna
de tanto estrépito y batir de puertas
me alcanzó su aliento a catástrofe
ella fue piano en mitad de una casa sola
sonaba para sí misma
concierto de prodigios
tenía un huracán detrás de los ojos
pero nadie lo advirtió
tumulto de serpientes y gatos lo que llevaba dentro
de no haber sido mujer
habría sido el sol de algún planeta lejos
para procurarle vida
le gustaba comer hombres
sobre todo si olían a tabaco
era buque enormísimo
en llamas
cuerpo hinchado de apetitos
y todas las palabras prohibidas era
las que gustan demasiado porque casi duelen
las que se disparan directo de un vientre a otro
como bala a quemarropa.

   
Naranjas para una epifanía

¡Cuánto ha que empujaron semillas en la tierra!
agua con sudor fue vertida
chorro de cielo en luna y sol procuró la chispa
diminutas lenguas brotaron
echo atrás la cabeza
como si pudiera ver aquello
dejo de beber para mirar
manos
agua
sudor
lunas
soles
hasta que por fin                                 ¡naranjas!
¿sí ves?
primero bolas tímidas
como embriones de planetas verdes
pero después de todo                          ¡naranjas!
vaya que en este caso
(permíteme divagar)
la palabra es tan bella como la cosa
incluso la palabra bien exprimida es cítrico dulzor
y la fruta
algo de enes y jotas
ofrece en el ritmo de sus curvas
fueron varias naranjas
un circuito de violento abuso
de groseras transacciones
de arrebatos y despojos
logró traérmelas
cinco esferas amarillas en la mesa
me obligaron a pensar
yo también vine de lejos
soy un animal percutido por tres mitologías
tinaja rota salpicada de aguas turbias
vine de una mujer y un hombre afantasmados
jugando adolescencias en los peldaños de un barrio
la pobreza no importó
se apartó discreta
vine de una mujer panoplia
vientre de códigos       matriz de signos
ella
sería golpeada por el hombre
y golpearía al hombre
¿cómo no?
del que vine también
porque ahora que lo pienso
la pobreza sí importó
siempre importa la ausencia de algo
siempre importa la carencia
a veces importa como decir hijos
a veces más bien como decir patada
a veces como decir caballo enfermo
láudano
esa mujer                    ese hombre
venían de otras            otros
vertiginosa carrera en tropel de historias
anónimo enjambre de latidos
ellas sudaron
para que un río de gritos rojos
pueda chorrearme por dentro
ellos sudaron
para que un puño de avispas
pueda palpitarme el pecho
aun así
¿quién habla de ellas?
¿quién sabe de ellos?
es preciso enunciar el descalabro
despabilar a palabrazos tanta mengua
desajustar con furia
los tornillos de la Máquina
mientras
bebo el zumo de cinco naranjas
me pregunto
¿acaso debo cantar yo
la cólera de mi gente?
                                             
Lamento por la caja que aún no abrimos

Yo por dentro un bicho sentado
mirando
queriendo abrir la caja que de sombra es también hambre
caja avidez                  caja carencia               caja desmán
este bicho con ojos soy yo por dentro
ballena en lucha
encallada
clamando mar
culebramente miro
caballamente soy
entonces
digo
¡cuántos bichos en esta caja!
pero no todos despiertos
qué pesar
casi todos letargo
solo algunos pugnan por salir
solo algunos movemos las manos y las patas
damos vueltas en un charco de signos
que nos quieren significar
dejar de ser estigma bananero es una idea
dejar de ser el cansancio de una abuela
que mucho produjo     y que mucho ayunó
es el asunto.
                                              

Arte poética de una desposeída latinoamericana

Es un pez lo que voy pariendo
escamado
a contracorriente
esto que me rasga es un pez
asoma húmedo el anillo de su boca
emerge de mi YO río
de mi YO mar
de mi espeso YO charco en hervor de sombras
quiere salir la bestia
es tiempo de parto después de siglos
demasiado ha dormido este animal
anegado en la matriz de mis abuelas parias
fecundado por leches de mis abuelos humillados
resollando furia tomó forma este pez de voces
y de mí pretende irrumpir
violento desgarra mi carne
huele a caldo vivo esta fiera palabruna
animal atravesado que arranca en fuero de aletas una parte de mi adentro
energía acorralada
colérica
lengua con branquias que mientras va saliendo quiere tragar lo que alcanza
y yo
portal estrecho que le estorba
inútil cascarón
solo existo para alumbrarlo
para traer al mundo un extraño pez que pueda enunciarme
designarme                    decirme                      expresarme
hacerme discurso
solo soy
declaro
la desposeída que trae al mundo
esta criatura de aguas que herrumbrará con su aliento
los remaches de todas las máquinas comegentes
y pronunciará mandarinas                 y pronunciará bromelias
y pronunciará guacamayas                que brotarán contra la infamia.



Quiero que diga algo de amanecer

                                                                                              a Lenin Brea
Abrir los ojos después de la inconsciencia
arrastrar la mano
ayer aparato para escribir
ahora caracol adulto que se arrastra hacia tu orilla
tú la orilla
presentirte
saberte sonora bienvenida después de tantas puertas
no pensar
tener caídas las persianas de la razón
espeso enjambre sobre el entendimiento
no recordar cuánta cosa mal hecha en las lógicas de Occidente
ser solo cuerpo
ser estrictamente cuerpo de químicas que interactúan
mente ciega
solo carne y latidos
únicamente hervor de sangre este caracol arrastrándose a tu encuentro
tú creciendo cerca
las palabras a medio enunciar
y una promesa de lluvia buena
más allá de la autopista.

                                                   
Nunca un calabacín

Una mujer no debe ser un calabacín
no debe dejar que gire el mundo detrás de la ventana
mirar de su lado del vidrio
querer asomarse
y solamente querer
no debe ser un calabacín sobre la mesa
mientras afuera oye el estrépito
de una cosa que sucede
una mujer debe ser una mujer
tumbar la puerta y perderse entre el tumulto
abrir la boca
nacer de sí misma serpiente contra el fantoche
nacer montaña o precipicio
poema o grosería
pero no debe ser nunca
un calabacín sobre la mesa.


Chocolate con queso para mi nieta

Quiero soñar que soy mi abuelo
mi pie izquierdo podría ser arrecife hinchado de colmillos
oloriento a sal amontonada
el derecho no interesa
entonces yo mi abuelo
cuando enamoró a mi abuela
cuando era corazón de yuca palabramente campo
un colombiano de atol huyendo del hambre
un colombiano de plátano sin Colombia
un colombiano de frijol sin madre
una Colombia sin atol, sin plátano, sin frijol.
Quiero soñar que siendo mi abuelo
tengo manos de albañil
dos canteras hirviendo de pura herida
dos cavernas contra el aguacero
que soy oreja de perro bravo
domador de orquídeas
que me defiendo a machete
mientras doy a mi nieta chocolate con queso
para ser mi abuelo
primero he de soñarlo
porque del soplo en el dormido van naciendo aparatos
y si uno sueña camino y quiere camino junta ganas
con otros despiertos que también lo hayan soñado
que también lo quieran
ayer miré un árbol resistiendo la autopista
era un hombre que llegó de lejos
de Colombia digamos.
                                   

Mariposa de maíz y yuca

Quién pintó esta mariposa negra
entre mis muslos
que gira y abre un espiral de vértigos
que cierra las alas como para dormir
pero no descansa
esta mariposa de maíz y yuca
que huele a mazamorra fermentada
a dulzor rancio de tierra encendida
a pétalo viejo y machacado
esta mariposa oscura
que llegó de lejos mojada para siempre
noctámbula heredera de los montes
que como broche me obtura y me descubre
esta mariposa de licor originario
para ser bebida en libertad
bajo la inmensa luna al revés
de espaldas
sobre la llanura
a espasmos de cunaguaro.


Quiero escribirte una ciudad nueva

Niña turbia de asfalto
tímido espectro detrás del mostrador
en el revés del orden
al dorso de las cosas
tu corazón es mórbido hematoma
a luna rancia hueles
triste muñeca de alfoz
me avergüenza decirlo
el mundo gira a pesar de tus ojos
la lluvia gana sentidos fieros para nublarte
alguna cosa pides
cuando el anochecer se vuelca furioso contra ti
poquita cosa pides
y aquel racimo de besos que pasa bajo un paraguas
no volteará nunca a mirar tu rostro
esta cuadra no merece el cuenco de tus manos
la montaña que nos separa del mar te llora
solo ella pinta un lienzo verde en tu honor
yo en cambio me detengo
aunque no te pronuncio veo que estás
y pienso
cántaro roto eres
niña corteza
niña maíz
niña celaje
no sé cómo enmendarte
cántaro roto eres
cántaro roto que no ha sido colmado de arroz
que nunca ha probado río
te he soñado
quiero escribirte una ciudad nueva
una llovizna diferente que no te ahogue la mariposa del pecho
otra ciudad que te merezca
así como decir utopía y sea
así como decir mandarria y desbarate para siempre la estructura
con sus clavijas              sus tuercas            su pérfido mecanismo
te he soñado niña turbia de asfalto
porque eres mi abuela cuando fue niña
dando tumbos por un trozo de algo
aunque en otra tierra
una montaña también pintó un lienzo verde en su honor
te he soñado
quiero escribirte una ciudad nueva
es mi deuda de siglos
sacar uñas al lenguaje
para escarbar con fuerza los cimientos
del espiral que te condena niña
que condenó a mi abuela
que las condenó a ser todas las niñas
y todas las abuelas que deambulan en el revés del orden
al dorso de las cosas.

                                                                    
Esperando el grito

Debajo de esta casa algo camina
cruje la humedad la luz el tiempo la rueca de alguien que teje
el tiempo         quiero pensar que una rueca
yo estoy debajo de esa casa caminando
cruje mi humedad mi luz mi tiempo mis ojos contra el techo
mi tiempo        quiero fingir que mis ojos
debajo de esta casa otra casa
encima de esta casa otra casa
una sonrisa boba cae de mis labios
planea
como la última baraja de alguien que pierde
como un colibrí irremediablemente herido
tanto ir
tanto ir al agua
y aún no se rompe el cántaro.



Yanuva León Guzmán (Miranda-Venezuela, 1983) Poeta, narradora y editora. Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela. Sus escritos han sido publicados por diversas revistas y periódicos del país. Durante varios años se ha desempeñado como coordinadora editorial de la Fundación Editorial El perro y la rana, especialmente de obras de los diversos géneros literarios e infantiles. En 2007 fue merecedora del primer lugar del Festival Literario Ucevista, mención poesía, y del tercer lugar en el mismo concurso, mención narrativa. En 2008 fue invitada a la Feria Internacional del Libro de República Dominicana, como poeta, en representación de Venezuela. Su poemario Como decir cántaro fue publicado por Senzala Colectivo Editorial (2014). Algunos de sus poemas han sido incluidos en antologías como: Son seis (Editorial La Espada Rota, 2002); Amanecieron de bala, panorama de la joven poesía venezolana (Fundación Editorial El perro y la rana, 2007); Tierra común, antología de poetas colombianos y venezolanos (Editorial La Mancha, 2009); 70 poetas en solidaridad con Irak y el Líbano, (Ministerio del Poder Popular para Comunicación e información, 2009); Transfronterizas, 38 poetas latinoamericanas (Universidad Nacional de México, 2016); y otras. Es coautora, junto a Katherine Castrillo, del libro de dramaturgia infantil Las ridículas aventuras de Lord MacArrón y Lord Van Idoso, el cual se encuentra inédito. Asimismo es coautora, junto a Dannybal Reyes, del libro infantil Niza y el misterio de la luz, también inédito.

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Categories: Literatura, Poesía, Venezuela