Poesía de trinchera argentina

Poesía de trinchera argentina

 

El pasado dos de abril se cumplieron 35 años de la ocupación por parte de las Fuerzas Armadas argentinas (entonces gobernada aun por la dictadura) de las Islas Malvinas.

Estas islas, que histórica y geográficamente son parte indelegable del territorio argentino constituyen uno de los últimos vestigios coloniales del imperio británico, que las ocupó militarmente en 1833.

Los cálculos de la dictadura militar argentina al ocupar el territorio austral implicaban forzar una negociación, que USA fuese neutral …y perpetuarse en el poder.
Esas hipótesis resultaron a todas luces descabelladas. El imperio envió sus tropas y tras 45 días de guerra desigual recuperó el control de las islas que, con el tiempo, su fueron transformando en una fortaleza militar además de permitir el usufructo británico de la riqueza pesquera y petrolífera del mar circundante.
En Malvinas cayeron cientos de soldados argentinos: mal entrenados y muchas veces al mando de militares que habían tenido participación en el genocidio perpetrado por la dictadura.
Gustavo Caso Rosendi es un ex-combatiente de Malvinas. Y poeta. Le llevó años transformar su dolor en poesía.
Su libro “Soldados” expresa con crudeza y calidad poética encomiable su experiencia en nuestras islas.
Aquí compartimos dos de sus poemas.

Bombardeo

Caían los barriletes
regresaban todos juntos
envueltos en llamas
con sus colas de trapo
de sábanas del cielo
desde donde alguna vez
abrazados a un oso
nos besaron la frente
y susurraron al oído
buenas noches
hijo
que descanses
Caía la noche vidrio roto
desde una muy alta claraboya
y caía el sol de mayo
entre la sangrienta melena
de ese roble
también la lombriz
en el territorio de aquel bagre
y la espera en vano
el vano regreso
la tarde colgando del anzuelo
y entre las manos un tazón
con leche hirviendo y miel
sobre una tostada casi negra
y ese tufo entre las uñas
a lata a tierra a humo
a pez ausente
y aparecían de pronto
los perros de la infancia
para echarse al lado nuestro
y nos olían el miedo y nos lamían
y luego por fin el silencio
al fin el silencio poder dormir
dormir un poco o para siempre
(Buenas noches
compañeros
buenas noches)

Con los ojos bien abiertos

Cuando uno está por matar
es cuando más quiere la vida
Se corre se saltan cuerpos
mientras se escucha:
¡Oh! ¡Dios! ¡Ah!
como cuando se hace el amor
Corremos vaya a saber
por qué para qué para dónde
(gritos de parto gritos que parten
hacia el silencio absoluto)
y corremos como la sangre
hacia la oscuridad
sin cordón umbilical
huyendo de las vinchucas rojas
que buscan picarnos la frente
Cuando uno está por matar
puede llegar a hacerlo
o elegir esquivar el silbido
y alejarse a la orden de repliegue
o simplemente morir
Adiós soldados adiós
Ya no se debe mirar hacia atrás
Pero se mira.

 

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