Los guatemaltecos y el mundial del futbol

Dennis Orlando Escobar Galicia      

Guatemala nunca ha participado como selección en un mundial de fútbol. Ni creo que lo hará en los próximos  años; y si participa recibirá notables goleadas. No obstante una gran mayoría de guatemaltecos disfrutan con pasión la época en que se realizan los diferentes encuentros futbolísticos de la llamada Copa del Mundo.

Los guatemaltecos, al no tener equipo que los represente,   lucen camisolas de otras naciones, principalmente de Brasil y Argentina y hasta de países europeos como España y Alemania. Esto lo hacen porque quieren identificarse con los países ganadores y seleccionan los más afines a sus intereses y simpatías.

La época del mundial de fútbol dura aproximadamente cincuenta días, tiempo en que los guatemaltecos son saturados de ofertas de productos relacionados con la fiesta deportiva.  Se ofrecen desde modernos televisores que muchos incautos adquieren por cuotas,   hasta colecciones de recuerdos  (vasos, álbumes, camisolas, pelotas, etc.).

Algunos fanáticos  hasta tramitan sus vacaciones laborales para darse el lujo de no perder ni un solo encuentro deportivo.  Y otros que no consiguen esos asuetos hasta se reportan enfermos  o son sancionados por no asistir a sus obligaciones. Los estudiantes de todos los niveles son los más afortunados porque es a medio año, en junio, cuando coinciden sus vacaciones con la realización del mundial.

Guatemala aún está de luto por la tragedia sufrida por la erupción del volcán de Fuego, pero el mundial parece haber superado al dolor:   algunos afectados se les vio sacar los televisores de los escombros de sus viviendas;  y en los albergues donde están hacinados los sobrevivientes no faltan las pantallas gigantes para que puedan disfrutar la fiesta del balón.

Bueno…lo cierto que los guatemaltecos, al igual que muchos otros habitantes de este planeta, caen en las garras de la fiesta deportiva y tiran la casa por la ventana por tal de ser obnubilados y olvidarse hasta de la solución de sus inmediatos problemas.  Situación que aprovechan los diputados para legislar a favor de oscuros intereses. Además el presidente y sus ministros cometen  grandes barrabasadas en favor de la corrupción.  Todo mundo está «enmundialado» y se olvida de lo que ocurre en el país.

Los instrumentos mediáticos (prensa escrita, radio y televisión) le dan demasiada cobertura  a las noticias y opiniones relacionadas con la Copa del Mundo, soslayando y  hasta tergiversando las informaciones de interés público y que deben dar vida a una prensa veraz y crítica. Muchos fanáticos, no habituales lectores,  hasta compran varios diarios y revistas para  saber todos los pormenores de lo que sucede en el mundial.

Luis Morales Chúa, columnista de uno de los diarios más leídos del país, escribió una columna titulada «El fenomenal negocio del mundial del futbol». En ella dice  que por estos días muchos aficionados de pie frente a las vitrinas de tiendas vendedoras de televisores disfrutan los juegos del mundial.  «Ese aficionado y yo nos convertimos en consumidores directos porque ponemos atención a los anuncios comerciales y en muchas ocasiones sucumbimos a la tentación de comprar o regalar algo relacionado con el mundial de futbol»,  anota el periodista.

Y hay otra gran cantidad de apasionados del fútbol que hasta reservan mesas de los restaurantes que colocan pantallas gigantes. Incluso en la misma universidad se instalan pantallas para que los estudiantes puedan disfrutar los encuentros deportivos. Los mercados, los centros comerciales, las plazas…todo lugar de comercio y concurrencia de personas se presta para ubicar pantallas y proyectar la Copa del Mundo.

Después de que termina la parranda futbolera,  muchos aficionados que han llegado al paroxismo, embriagados de tantos goles y no goles, terminarán con una tremenda resaca. Al salir de ésta, si lo logran, iniciarán un nuevo ciclo y empezarán a soñar con el próximo mundial de fútbol.

 

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