Las Molina Theissen: cuatro mujeres que enaltecen a los guatemaltecos dignos

Por Dennis Orlando Escobar Galicia

La familia Molina Theissen ha ocupado los principales titulares de la prensa guatemalteca en los últimos tiempos; su caso también ha sido noticia de varios medios de comunicación de diferentes países. Y es que no es para menos: durante treintaisiete años madre e hijas no dejaron de exigir justicia por el secuestro del más pequeño de la familia, Marco Antonio de catorce años, y los vejámenes que sufrió Enma Guadalupe de 21 años; ambos delitos cometidos    por miembros del Ejército  en 1981.

Fue hasta el pasado 21 de mayo del 2018 que la justicia guatemalteca dictó sentencia a cuatro militares de baja del Ejército guatemalteco que fueron hallados culpables de las afrentas sufridas por Enma Guadalupe y el rapto del niño Marco Antonio.

¿Qué ocurrió en 1981?

Ese año Guatemala era gobernada por el general Romeo Lucas García quien había prometido acabar con toda oposición: ya fueran grupos democráticos que actuaban en la legalidad como sindicatos y organizaciones estudiantiles, así como también los diferentes grupos clandestinos  del movimiento armado y no armado, tal  el caso del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT)  .  Por lo que el Ejército no solo atacaba a los insurrectos en las montañas sino que también reprimía a la población civil de las áreas urbanas y rurales. ¡Todo el país estaba militarizado! O se estaba con el gobierno militar o se era guerrillero comunista. Así de dicotómica era la vida de los guatemaltecos de ese tiempo.

Un 27 de septiembre de ese año la joven Enma Guadalupe  viajaba en un bus del transporte público de regreso de Quetzaltenango, cuando de pronto el conductor detuvo el automotor porque se encontró con un retén militar.  Los soldados subieron al bus y procedieron a registrar a todos los pasajeros. A  Enma Molina le encontraron escondida en su ropa de vestir propaganda del PGT y de su organización juvenil la Juventud Patriótica del Trabajo (JPT). Inmediatamente fue sacada con todo lujo de fuerza de la camioneta y se la llevaron en un picop del Ejército.

Enma fue trasladada a un cuartel militar de la región occidental de Guatemala en donde fue interrogada y violada colectivamente en repetidas ocasiones por soldados del Ejército guatemalteco. Nueve días después de su detención, logró sacar sus manos de los grilletes y como pudo, pese a su debilidad física (había bajado 20 libras de peso) y menuda estatura,  logró escapar del cautiverio. Los detalles de su escapada dan materia para escribir  una novela de no ficción.  ¡Son extraordinarios!

Los miembros del Ejercito cuando descubrieron la huida de su cautiva se dirigieron a la vivienda de la familia Molina Theisen, ubicada en un populosa área de la ciudad de Guatemala a más de doscientos kilómetros de la sede de la Zona Mlitar. Al no encontrar a Enma, tan solo a la mamá y al pequeño   Marco Antonio, decidieron llevarse a este último, después de haber registrado hasta debajo de las camas; lo introdujeron en un costal,  lo lanzaron en la palangana de un picop  y partieron a gran velocidad  sin importarles los gritos de angustia de la madre.

Enma (la Chaparra) se refugió en casa de unos amigos, también militantes del comunista PGT. Después huyó a México y posteriormente se exilió en Costa Rica. Por obvias razones no fue informada inmediatamente de lo ocurrido a su hermanito.

Doña Enma Molina de Theissen y sus hijas Ana Lucrecia y María Eugenia desde esa fecha empezaron a buscar desesperadamente al niño Marco Antonio. Visitaron cárceles, orfanatos, hospitales…. Además recurrieron a la justicia nacional e internacional y a diferentes altos organismos internacionales.

Tiempo después, cuando ya se había restablecido en gran medida de las afrentas sufridas, Enma Guadalupe fue informada del secuestro de su pequeño hermano. Esto le causó tremendo shocky estuvo a punto de quitarse la vida.

La Chaparra, al restablecerse, se unió a su madre y hermanas para localizar a al pequeño de la familia, raptado por el Ejército, y exigir que la justicia guatemalteca investigara los hechos ocurridos en aquel trágico 1981 y se castigara a los responsables.

23 de mayo de 2018

«El Tribunal consideró que los militares acusados participaron directamente diseñando el plan para capturar y torturar a Enma Guadalupe Molina Theissen, quien fue golpeada y violada por soldados, a modo de tortura; durante nueve días. Cuando escapó, se procedió a la captura ilegal y desaparición de su hermano Marco Antonio.», notició Prensa Libre de Guatemala.

El Tribunal anotó que los militares acusados son responsables de violación y delitos contra los deberes de la humanidad.

«Por los delitos de deberes a la humanidad, con agravio de Enma Molina fueron condenados a 25 años de prisión inconmutables Manuel Benedicto Lucas García, Manuel Antonio Callejas, Francisco Luis Gordillo y Hugo Ramiro Zaldaña Rojas.

Por los delitos de desaparición forzada, agravio a Marco Antonio Molina, fueron condenados a 25 años de prisión Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, Manuel Benedicto Lucas García y Manuel Antonio Callejas Callejas.

Por violación fueron sentenciados a ocho años de prisión Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, Manuel Benedicto Lucas García y Manuel Antonio Callejas Callejas.», informó Prensa Libre.

¡Las penas a los militares van entre 33 y 58 años!

¡La lucha continúa!

Horas después de conocerse el veredicto de la justicia guatemalteca, las Molina Theissen brindaron una conferencia de prensa para agradecer las muestras de solidaridad y para informar de lo que harán de ahora en adelante.

Entre lágrimas y abrazos de solidaridad dijeron que la lucha continúa porque ahora solicitarán que el Estado guatemalteco siga buscando a Marco Antonio para darle una sepultura y colocar claveles en su tumba. Además pedirán que se siga buscando a los más de cinco mil niños que se calcula, fueron desaparecidos en el conflicto armado.

«Este caso cierra una sentencia histórica y revolucionaria que reconoce, valoriza y pone al centro de interés a la justicia de las víctimas de crímenes atroces y otorga a su testimonio el suficiente probatorio», expresó Enma Theissen.

Agregó que después de este proceso, la familia dedicará sus esfuerzos a la búsqueda de los restos de nuestro niño para darle sepultura digna, como merece un ser humano.

«Ahora solicitaremos que el Estado siga buscando a Marco Antonio y a los cinco mil niños que se calcula, fueron desaparecidos durante el conflicto armado», aseveró Enma Guadalupe Molina Theissen.