¿Está Quentin Tarantino asesorando a oposición en Venezuela?

¿Está Quentin Tarantino asesorando a oposición en Venezuela?

Por Maya Monasterios Vitols 

La escalada de violencia sin sentido en Venezuela parece un guión de Quentin Tarantino.  En cualquier momento, mientras camino entre barricadas y caras llenas de odio por el este de Caracas, espero encontrarme con Beatrix Kiddo y su katana hecha a la medida para rebanar miembros en su sed de venganza contra su exnovio Bill.

O quizás con el “Oso Judío” (Sargento Donny Donowitz), aquel personaje de la película “Bastardos sin Gloria” que asesinaba a batazos a nazis, bajo la mirada complaciente de su comandante, un marine estadounidense con acento sureño que disfrutaba en silencio.

Y es que lo que pasa en Venezuela desde hace poco más de dos meses, pareciera una escena salida de la retorcida mente del director de cine estadounidense, un amante de la violencia sin sentido y cuyos filmes derrochan chorros de sangre.

Pero en Venezuela, se han perdido vidas, cientos de heridos y daños materiales en calles, autopistas y edificaciones públicas y privadas. La única diferencia es que aquí sí es real, y no sangre de utilería. Aquí, sí hay madres enterrando a sus hijos, hermanos, nietos, sobrinos…

Aquí si hay lágrimas reales y un futuro truncado.  Aquí sí queda un vacío, y no un actor que finge inmovilidad hasta que a Tarantino le complace el cuadro.

Dantescas escenas de linchamientos inundan unas cada vez más violentas y enfermas redes sociales.  Turbas enfurecidas atacando a efectivos militares o motorizados, a quienes acusan de “chavistas”, les prenden fuego o los matan a golpes sin que nadie salga en su defensa.

Sí, es real e impulsado por unos cuantos “líderes” que los lanzan a las calles y luego se retiran, algunas veces heridos o golpeados a clínicas privadas, conveninentemente acompañados por algún periodista. ¿Y a quién creen que culpan? Saque usted sus propias conclusiones.

Lo que más impresiona es la juventud de quiénes con un escudo en mano, se dedican a librar “la batalla por la libertad” y se ven a sí mismos como una especie de héroes de juegos de video.  ¿Dónde están los padres de estos muchachos? ¿A quiénes intentan impresionar? ¿Qué pretenden estos adolescentes? Y, no menos importante ¿Quiénes los surten de escudos, máscaras, gasolina, hondas, pintura y pare usted de contar?

En las últimas semanas, la inteligencia venezolana ha incautado en varios apartamentos en el este de Caracas material usado para las manifestaciones violentas, que han sido publicitadas como espontáneas y de corte popular.

Cortadas con la misma tijera

La ruta es casi siempre la misma y el objetivo también: Que las cámaras de medios nacionales e internacionales filmen la “represión” del “régimen dictatorial” de Nicolás Maduro.

Desean llegar hacia el centro de la capital, traspasar los límites entre los municipios Chacao y Baruta (gobernados por la oposición) a Libertador, que acoge las sedes de los principales ministerios, organismos y del Ejecutivo Nacional.

En 2014, cuando se inició el llamado plan La Salida liderado por Leopoldo López, una avanzada de jóvenes llegó a la sede de la Fiscalía General y no sólo destrozó su fachada, sino que incendió su biblioteca y causó destrozos en plazas y calles cercanas.  Ese día murieron varias personas.  Todas en el municipio Libertador, a donde ahora pretenden volver.

El concejal del municipio El Hatillo (zona del este de Caracas), Reinaldo Díaz, dijo este viernes desde la plaza Altamira, donde se organizaban para abordar la sede de Venezolana de Televisión (VTV, canal del Estado), que le advertía al Gobierno que desde las filas opositoras ya estaban ensayando nuevas estrategias y rutas para llegar a Miraflores.

“Cuando menos se lo esperen”, explicaba Díaz.

Y es que, lo que comenzó hace 62 días como una protesta en contra de una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), (ya anulada), y que luego se ha agarrado desesperadamente de cualquier bandera para intentar sobrevivir, hoy se ha convertido en días de interminables caminatas del este al oeste de la ciudd capital, por parte de una buena parte del pueblo que desea dar continuidad a sus vidas, y se pregunta ¿hasta cuándo y cuál es el sentido de todo esto?

Muerte de un joven: La perfecta bandera política

La trágica muerte de Paul Moreno en mayo pasado, un estudiante de quinto año de medicina en la LUZ y voluntario de la Cruz Verde, una organización que atiende a los afectados por las guarimbas opositoras, dio la vuelta al mund,o y causó revuelo en las redes sociales, que se adelantaron a buscar a los acostumbrados culpables.

Personajes como Juan Pablo Guanipa, del partido extremista Primero Justicia, y uno de los defensores de la permanencia sin diálogo en las calles hasta acabar con la “dictadura”, expresó a priori, lo siguiente: “Informamos con profundo dolor la muerte de Paul Moreno (24) otro joven venezolano asesinado por la dictadura de Nicolás Maduro en Maracaibo”.

El padre Palmar, un sacerdote católico marabino, identificado con la oposición, también tuvo algo que decir.  “En Venezuela ser joven opositor que disienta y salga a la calle a liberar al país está sentenciado por el asesino Maduro”.

Sólo una semana después, y sin que los hechos se hubiesen aclarado (el implicado se entregó y declara que fue un accidente el arrollamiento), la alcaldía de Maracaibo, cuya alcaldesa es Eveling Coromoto Trejo de Rosales, esposa de Manuel Rosales, se apresuró a cambiar (en un acto público cubierto por la prensa regional, nacional e internacional) el nombre de la avenida Fuerzas Armadas, donde ocurrió el hecho, por Paul René Moreno Camacho.

A esto se sumó que el Colegio de Médicos otorgara postmortem el título de medico cirujano al joven fallecido.

Eventos parecidos, han sido utilizados en el resto del país.  Recientemente, en Miranda, el Concejo Municipal de Chacao, decidió ponerle a la antigua avenida Ávila, avenida Juan Pablo Pernalete, en honor al joven de 26 años, cuya muerte aún está siendo investigada y de la que se manejan diversas hipótesis, la más mediatizada: la de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, quien en rueda de prensa culpó directamente a la Guardia Nacional Bolivariana.

Categories: Opinión, Política, Venezuela