Guatemala de luto por erupción del volcán de Fuego

Por Dennis  Orlando Escobar Galicia

Justo hace  un año publicamos en este espacio virtual  la nota Guatemala tierra devolcanes. En ella destacamos los majestuosos volcanes que tiene dicho país centroamericano a pocos kilómetros de su ciudad capital. En el breve reportaje incluimos fotografías del volcán de Fuego en erupción. Ahora, un año después, la misma montaña con cráter provoca la muerte de muchos guatemaltecos y sepulta dos pequeñas aldeas situadas en uno de sus costados.

El volcán de Fuego, uno de los más impresionantes de Centro América,  está calificado como un estratovolcán porque alterna sus erupciones con explosiones fuertes y tranquilas. Desde 1524 cuando los españoles invadieron el territorio guatemalteco  se detectaron erupciones en dicho coloso volcánico, las cuales se dan recurrentemente y en algunas ocasiones causan estragos, tanto en vidas humanas como en animales y plantas.  Además provocan  cuantiosos daños en la infraestructura y el medio ambiente.

El volcán de Fuego se encuentra entre los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango;  y a tan solo cuarentaicinco kilómetros de la ciudad capital de Guatemala y a dieciséis  kilómetros de la Antigua Guatemala.  Mide 3, 763 metros de altura  y en sus cercanías se encuentra el volcán de Acatenango (3,976 metros de altitud);  la unión de estos volcanes es conocida como «La Horqueta».  La última erupción del volcán  de Acatenango fue en 1972.

La más reciente erupción del de Fuego, y las que más estragos ha causado en los últimos años, sucedió el pasado domingo 3 de junio a las 14:00 horas.  A la fecha se han contabilizado decenas  de muertos y centenas de personas desaparecidas. Los damnificados  se calculan en más de un millón, en virtud de que dos aldeas prácticamente desaparecieron del mapa al quedar soterradas.

En esta ocasión los daños fueron mayores porque desde el cráter  descendieron flujos piroclásticos o nubes ardientes  (mezcla de gases volcánicos calientes, materiales sólidos calientes y aire atrapado), así como también lahares  (flujos de sedimento y agua que se moviliza desde las laderas de los volcanes).

La solidaridad nacional e internacional

Horas después de conocida la tragedia que ha enlutado a los guatemaltecos, desde diferentes regiones del país se organizaron las personas y crearon centros de acopio de alimentos, medicinas, vestuario y otros enseres que necesitan con urgencia los miles de afectados.

La comunidad internacional también se ha solidarizado con los damnificados; países como Estados Unidos, México, El Salvador, Honduras o Cuba desde el inicio enviaron víveres, medicinas y personal médico para auxiliar a las víctimas. También hicieron llegar personal capacitado parabrindar asesoría y auxiliar a las cuadrillas  de rescatistas que tratan de localizar a personas aún con vida o a los cadáveres soterrados.

Muchos son los guatemaltecos y guatemaltecas –de todas las edades, etnias y estratos socioeconómicos-   que no están escatimando esfuerzos y recursos para tender sus manos a los miles de perjudicados; por lo que es evidente el titular de unos de los periódicos de mayor circulación: Crece más la solidaridad humanitaria.  Esto ratifica la investigación realizada por una agencia sociológica que considera a los guatemaltecos como de los más solidarios del mundo cuando ocurren calamidades.

Universidad nacional también fue dañada por la erupción

La Facultad de Agronomía de la Universidad de San Carlos de Guatemala, la única estatal del país, también fue dañada directamente, en virtud de que la Unidad Docente Productiva «Sabana Grande» se encuentra en la aldea El Rodeo del departamento de Escuintla, una de las más afectadas por las explosiones volcánicas.

En Sabana Grande los estudiantes, los profesores y los investigadores realizan prácticas agrícolas, forestales y medioambientales. En la actualidad posee grandes extensiones de caña de azúcar, café, bambú y cítricos. Además cuenta con un proyecto de producción de pez tilapia, gracias al financiamiento del gobierno de Taiwán.

Existe también en la finca (221 hectáreas) un centro recreativo para todos los trabajadores de la Universidad de San Carlos, el cual cuenta con piscinas, canchas deportivas, dormitorios y senderos ecológicos.

En esta erupción las cenizas volcánicas se expandieron en gran parte de los cultivos y diversas fuentes de agua de Sabana Grande, provocando daños en diversas investigaciones y áreas de esparcimiento. Algunos de los trabajadores sufrieron la pérdida de sus familiares y viviendas situadas en la aldea El Rodeo.

Fotos del autor de la nota tomadas en 2017 y de Internet en 2018.