Gracias comisario Stu Velasco por devolver la paz a las familias y por rescatar a tantas víctimas de secuestro y trata

Por Mariela Castañón

El pasado lunes fue capturado el comisario Suhairam Stu Velasco Crispín, por un caso de ejecución extrajudicial que data de hace 14 años.  El proceso legal sigue su curso y no dudo que el comisario Velasco lo enfrentará con la misma valentía que siempre lo ha caracterizado.  Además dará su propia versión de los hechos, ante juez competente. 

Velasco fungió entre septiembre de 2015 a febrero de 2018 como Subdirector General de Investigación Criminal (SGIC) de la Policía Nacional Civil (PNC) y por ello es un rostro conocido para la opinión pública y diferentes sectores de la sociedad.

Sin embargo, muchas personas desconocen la trayectoria y el trabajo del comisario, quien se preparó en áreas académicas y profesionales para ser policía e iniciar de cero como cualquier ciudadano de a pie. 

Yo conocí al comisario Velasco en agosto de 2012, cuando era oficial de la PNC y fungía como jefe de la Fuerza de Tarea contra Secuestros del Ministerio de Gobernación.  No le importaba figurar en los medios de comunicación, solo rescatar a sus víctimas y judicializar los casos.

Como periodista del área de seguridad, debo cubrir todos los casos relacionados con el tema e interactuar con entidades y personas de diferentes instituciones.

El 29 de agosto de 2012, el comisario Velasco y su equipo de trabajo rescataron con vida a una niña de 3 años en Baja Verapaz, por quien una banda de secuestradores liderada por una joven de nacionalidad hondureña, exigía Q700 mil por el rescate.

Ese fue el primer caso por el que conocí al comisario Velasco, quien después se convirtió en una fuente recurrente para mí y para muchos otros periodistas.

En los próximos años me di cuenta del gran trabajo que hizo: dormir poco o nada para mantenerse en vigilancia y rescatar a las víctimas de secuestro, trata de personas y otros delitos. Además de comer a deshora o no comer, estar lejos de sus familiares y dedicar tanto tiempo a sus casos.  Siempre se caracterizó por su compromiso, entrega y valentía para enfrentarse a bandas de secuestradores y delincuentes considerados de “alta peligrosidad”.

Seguí tantos  casos de secuestros como periodista y me di cuenta del nivel de personas sindicadas a las que se enfrentaba: personas que perdieron completamente su humanidad y llegaron a niveles de maldad muy lamentables: como enviar a las familias partes del cuerpo de sus víctimas, causar tanto dolor, matar a sangre fría a niños. 

Recuerdo muchos casos, pero algunos me marcaron más que otros por las circunstancias y por la empatía que sentí en su momento.

El 3 de septiembre de 2012, publicamos la investigación “La desaparición de 35 menores de edad alarma a Chimaltenango”.  En el reportaje detallamos información de lo que parecía una red de trata de personas, que estaba captando a niñas y adolescentes de 6 a 17 años.  Partimos del caso de una jovencita de 16 años.

El comisario Velasco siguió la denuncia pública que hicimos.  No hizo falta nada más que su buena voluntad y mejor esfuerzo, por eso su labor se distingue.  Lograr que una institución de seguridad  y justicia tome un caso por una denuncia pública es mucho… A veces como periodista una no entiende a esas entidades que priorizan solo algunos casos específicos, pero en muchos otros y especialmente donde hay gente de escasos recursos o “sin estatus social”, no los esclarecen o lo hacen después; como me dijo un fiscal en una ocasión: “hay que esperar para dar el golpe…”.  Esa parte siempre la cuestionaré, porque no entiendo las razones para prolongar el dolor de las familias y mediatizar los casos. La muerte de las 41 niñas en el Hogar Seguro es el claro ejemplo de que la niñez pobre y desprotegida no les importó a las autoridades, a pesar de tantas denuncias públicas… solo después de muertas, “había que paliar la crisis”.

El caso de Chimaltenango me sorprendió mucho, porque me di cuenta como fueron rescatando una tras otra jovencita y lograron judicializar el caso, que terminó con la captura de una estructura de trata de personas,  que captaba a sus víctimas por medio de un joven que se hacía novio de las niñas y después se las llevaba para entregarlas a una red de prostitución. 

Este no fue el único caso, también recuerdo cuando el comisario Velasco rescató el 7 de septiembre de 2013, a un bebé de 3 meses, que fue robado de La Parroquia en la zona 6.  La mamá del niño era trabajadora doméstica y el papá  guardia de seguridad privada. La señora fue engañada por dos mujeres, que la citaron en La Parroquia y le dijeron que hablarían con ella para ofrecerle trabajo donde ganaría Q1200, sin embargo, únicamente querían robarle a su niño.

Hablé con la madre del bebé cuando recién había sucedido el robo, era una joven de 20 años, que dejó su departamento y migró a la capital para trabajar. Le costaba hablar y entender español, porque en su aldea siempre habló su propio idioma maya.  Las vecinas que rentaban un cuarto junto al de ella, me ayudaron con la nota, fueron prácticamente las traductoras. Quería ayudarla pero en mi insignificante labor de periodista no sabía qué hacer, más que publicar… El comisario Velasco también tomó la denuncia pública y rescató al bebé en un operativo que inició desde muy temprano el 7 de septiembre de 2013. Nunca voy a olvidar la imagen del padre del bebé, con sus ojos llenos de lágrimas, abrazando con tanto amor a su niño recuperado. Su llanto de alegría me devolvió la esperanza de que los cambios son posibles cuando hay servidores públicos comprometidos.

Las mujeres capturadas pertenecían a una red dedicada al robo de niños; fueron sentenciadas en los próximos años.  Entrevisté en la cárcel de Santa Teresa a una de ellas y dijo que su pareja sentimental la había involucrado a ella y a su hija en esta red.  La detenida también era una víctima de violencia psicológica y física por  parte de su esposo. 

Stu Velasco

En junio de 2015, fueron liberados dos fiscales del Ministerio Público, que fueron secuestrados en Ixchiguán, San Marcos.  Los servidores públicos permanecieron 39 días en cautiverio.

Esos 39 días fueron un infierno para las familias que estuvieron separados de sus parientes.  El comisario Stu Velasco gerenció la crisis y planteó las líneas de investigación para rescatar con vida a las víctimas. El caso también lo conocí muy de cerca y con propiedad puedo decir, que se convirtió en la persona que devolvió la paz a esas familias.

Por estos y miles de casos atendidos,  quiero reconocer la labor del comisario Stu Velasco.  Gracias por no ser indiferente al dolor ajeno y dar mucho de su máximo talento, habilidad e inteligencia para regresar con vida a tantas personas.  Gracias por ser la voz de esperanza ante tanto dolor.

Esta cita textual aplica para tantos casos esclarecidos, corresponde a la periodista mexicana Lydia Cacho, publicada en su libro “Las Esclavas del Poder”, vale la pena recordar que hoy muchas personas están vivas y con sus familias, otras liberadas de la esclavitud moderna (la trata de personas), gracias a la labor de servidores públicos como el comisario Stu Velasco.

“Cada víctima rescatada de la esclavitud que reivindica sus derechos humanos me recuerda la grandeza de la vida  y la importancia de defender la libertad humana y el derecho de toda persona a reclamar su brújula personal, a trazar la ruta de su propia aventura terrenal”.

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