Feria Internacional del Libro en Guatemala (FILGUA) cumple 15 años

Por Dennis Orlando Escobar Galicia

Recién acaba de finalizar FILGUA 2018, fundada con el propósito de hacer de Guatemala un país de lectores y promover la edición de libros de autores guatemaltecos (chapines), así como también difundir la bibliografía centroamericana, latinoamericana y de todo el planeta.

Este año la FILGUA, realizada por segundo año consecutivo en el Fórum Majadas de Ciudad de Guatemala del 12 al 22 de julio y dedicada a Francia, tuvo durante diez días un programa colmado de presentaciones de libros y de conferencias relacionadas con la importancia de la lectura y la escritura.

Por otra parte, una vez más, se dio gran importancia a la realización de talleres de lectura y escritura para niños, a fin de acercarlos con los libros impresos y digitales. Fue impresionante la concurrencia de infantes que fueron traídos de escuelas distantes de la capital guatemalteca, algunos de ellos por primera vez conocieron el ambiente de una feria de libros.

Esta edición de FILGUA contó con 157 stands de casas editoriales nacionales y extranjeras,  y diversos espacios para más de sesenta expresiones culturales como presentaciones de libros,  proyecciones cinematográficas, mesas redondas, conferencias, talleres, exposiciones artísticas y demás.

Los números más significativos de FILGUA 2018 son los siguientes: 157 stands, 80 expositores procedentes de doce países, 108 bibliotecarios participaron en la Conferencia Internacional de Bibliotecarios, 80 presentaciones de libros, 105 estudiantes participaron en el VIII Concurso Inter escuelas de Lectura.

La feria del libro en Guatemala es organizada por la Asociación Gremial de Editores de Guatemala, contando con la colaboración del Ministerio de Cultura y Deportes y de países que como Francia promueven la difusión cultural en las naciones en donde tienen representación diplomática.

Vale mencionar que con el transcurso de los años el espacio de FILGUA ha mejorado y se percibe un ambiente cosmopolita, en virtud de que convergen escritores de diferentes partes del mundo para intercambiar criterios. Además ya es notoria la presencia de guatemaltecos de diferentes departamentos que acuden, al igual que de  países  centroamericanos, a recorrer los diferentes quioscos donde se ofrecen novedades literarias.

Este año entre los stands  más concurridos de Guatemala vale mencionar el de la Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos de Guatemala, el de la Tipografía Nacional, el del Fondo de Cultura Económica, el de FYG Editores, el de Casa del Libro, el de la Editorial Piedra Santa,  el de Artemis Edinter, a cuyo propietario Jesús Chico García se dedicó  la feria. Además destacaron pequeñas editoriales artesanales como la Pequeña Ostuncalco Editorial (POE) del poeta maya mam, Wilson Loayes, cuyos poemarios los elaboran a mano.

Entre las editoriales extranjeras que provocaron satisfacción destacaron Didácticos Perú y Los libros más pequeños del mundo, Editoriales de México y El Salvador, Fundación Libros para Niños de Nicaragua,  y la Empresa de Tecnologías de la Información y Servicios Telemáticos Avanzados (CITMATEL),  de Cuba. Esta última ofertó una gran variedad de libros, documentales y películas poco comercializadas en los países centroamericanos, a saber algunas de las figuras del pensamiento latinoamericano: José Martí, Fidel Castro, Ernesto Che Guevara.

Una de las presentaciones de libros que más personas reunió fue la del sacerdote mexicano Alejandro Solalinde, férreo defensor de los migrantes centroamericanos y que ha enfrentado la descalificación de los obispos mexicanos por denunciar la corrupción y los abusos del poder. En la presentación de su biografía dijo que continuará defendiendo a los migrantes cueste lo que le cueste, incluso su propia vida.

Los organizadores en la clausura auguraron mejores ferias para los próximos años, en virtud de que crece la aceptación del público y cada año se suman más personas e instituciones con el deseo de colaborar.  Recordaron que su principal objetivo es coadyuvar a desarrollar el hábito de la lectoescritura y lograr la masiva circulación de libros de diferentes temáticas a fin de fomentar la bibliodiversidad.

Se han hecho estimaciones que desde fundada la FILGUA hasta el 2015 el registro de títulos nuevos de libros pasó de seiscientos treintaisiete a mil ciento treinta. Además cada año ha ido aumentando el número de asistentes. Este año se contabilizaron 64, 797 personas que concurrieron a las diferentes actividades de la feria.

Categories: Guatemala, Literatura, Reseña