“Falta repertorio de guitarra que refleje el sentir del México de hoy”

En fecha próxima, la compositora grabará un disco que incluirá música mexicana y obras de su creación

En la sala Xochipilli de la Facultad de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se llevó a cabo el sábado pasado un concierto en el que la guitarrista Anastasia Guzmán Vázquez interpretó obras de su autoría, las cuales amalgaman música popular y clásica.

Durante el concierto se pudo apreciar el talento de la joven guitarrista y compositora, quien en fecha próxima grabará un disco que incluirá música mexicana y obras de su creación.

El repertorio que he trabajado a lo largo de los años es resultado de plantear opciones y estrategias de composición, como la incorporación de música popular y tradicional a un lenguaje contemporáneo, apuntó la creadora.

Ese planteamiento me ha llevado a recorrer gran número de pueblos de México para aprender de las fuentes directas y de manera oral su gran bagaje musical.

Dada la gran cantidad de guitarristas, destacó la también compositora, “actualmente hace falta un repertorio que aporte el sentir y el conocimiento del México de hoy: diverso, multicultural, rústico, moderno, campirano, citadino; en pocas palabras, complejo.

He desarrollado un catálogo muy extenso de música compuesta y arreglada para guitarra que afortunadamente ha gozado de gran aceptación en el medio, desde mi maestro, Marco Antonio Anguiano, quien estrenará y grabará mis piezas, hasta muchos talentos que tocan mi música como Roberto Medrano, Francisco Gil, Antonio López Palacios, Juan Carlos Chácon, Édgar Ramírez, Héctor Saavedra, Carlos Lukio, Alan Juárez Balderas y Edwin Guevara.

Su próxima grabación integrará obras inéditas, apuntó Guzmán Vázquez, tanto por el repertorio como por los recursos técnicos, específicamente, los rasgueos y las células rítmicas, además de incluir obras de otros compositores latinoamericanos.

El programa del concierto reunió las obras compuestas por Anastasia Guzmán tituladas: Tamoanchan, obra para orquesta de cámara e instrumentos tradicionales: guitarra, jaranas, violines, viola, violonchelo, contrabajo y percusiones.

Esta obra está inspirada en el mítico árbol Tamoanchan y en los trabajos que ha realizado Alfredo López Austin sobre él. Es un recorrido por los cuatro lados del cosmos y su centro, aludiendo al del Sol y de Venus, que lo antecede. Se trata de una espejo sonoro de la cosmovisión mesoamericana.

Guzmán también interpretó con su obra Aaztli, que es una celebración de la sonora sangre del Tamoanchan que da vida al tiempo y tiempo a la vida. Festiva partitura de la unión de los contrarios, del ciclo día-noche.

Concluyó con la pieza Guacamaya, fandango cósmico en Tamoanchan. Composición inspirada en la tradición maya, en la que la guacamaya es un animal sagrado relacionado con el Sol, que es a la vez el corazón de nuestro cuerpo y nuestro sistema planetario.

Otras piezas que integraron el programa fueron: Del son y las flores, La malagueña, Lloronas. De Violeta Parra interpretó El joven Sergio, de Jorge Bravo de Rueda (1895-1949) Vírgenes del sol (pasacalle) y una versión de Atahualpa Yupanqui (1908-1992), titulada La amorosa.

La Jornada
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