Entrevista con Julio C. Palencia, poeta guatemalteco

Por Jonathan Arana 

Biografía

Julio C. Palencia. Guatemala, 17 octubre, 1961
Poeta, ensayista y traductor.
Exiliado en México de 1982 a 1995.
Realizó estudios en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en la Ciudad de México.
Libros:
Transeúnte de la muerte (Editorial Praxis, México)
De alquimistas y agonías (Editorial Praxis, México)
Canción para recién nacidos (Editorial Praxis, México)
Todos los silencios (Ministerio de Cultura de Guatemala y una segunda edición por la Universidad Autónoma del Estado de México, 2001)
Los Caminos de mi rostro (Magnaterra editores, 2000)
Trinar es otra forma de decir te amo (Editorial Praxis, 2013)
Dirige los sitios en línea:
www.poesiaguatemalteca.com
www.narrativayensayoguatemaltecos.com
www.pruebayerror.net (sitio de ciencia y tecnología para Latinoamérica)
Reside actualmente en México.
(Fuente: http://www.juliopalencia.info/biografia/)
 
Escribí un par de poemas y los publiqué en la página www.poesiaguatemalteca.com la cual esta a cargo de Julio, fue así como lo contacté, por medio electrónico y a continuación les presento la entrevista que él me concedió para este blog.
-¿A qué edad comenzaste a escribir poesía? ¿Qué te inspiró a hacerlo?
Se puede decir que soy un poeta tardío. Mientras otros inician en la adolescencia, yo comencé a escribir poemas a eso de los 21 años, ya en el exilio. Y fue precisamente esa carga de muerte y destrucción la que me empujó a escribir poemas, descubrí allí un camino de sobrevivencia. La poesía fue mi tabla de salvación en medio de la tormenta, en el más profundo desconcierto.
– ¿Cómo es que se dio a conocer tu poesía?
Carlos López, de Editorial Praxis, fue el primero en confiar en lo que hacía. Carlos es profundamente confiado en esas cosas ya que publicó el trabajo de mucha gente en esa época, y aún lo hace. El primer libro publicado fue Transeúnte de la muerte, por Editorial Praxis. Publicaba esporádicamente en revistas literarias y participaba en lecturas de poemas. Tuvimos un impulso mayor al conjuntar esfuerzos con Gerardo Guinea, ahora director de Magnaterra Editores. A inicios de los 90 fundamos el Fondo Para la Cultura de Guatemala, de existencia efímera. Edgar Celada nos presentó en una celebración de guatemaltecos y desde ese momento nació una entrañable amistad. Impulsamos conjuntamente una revista de nombre Rayuela, la cual llegó a su quinto número y que gustó mucho a Luis Cardoza y Aragón cuando se la presentamos en su casa de Callejón de Las Flores, en Coyoacán, México. Publicamos varios libros bajo el sello del Fondo. En el 95 publiqué la primera página web relacionada con poesía, ya no puedo administrarla pero la empresa canadiense sigue teniéndola en línea: http://mypage.direct.ca/j/julio/poesia.html.
– ¿Qué sentiste al momento de tu primera publicación? 
Como te comenté, Transeúnte de la muerte fue mi primer libro. La presentación fue una fiesta, al menos para mí. Un grupo de teatro mexicano dramatizó varios de los poemas. Estuvo el editor, Carlos López, y mi guía literaria en aquella época, la maestra universitaria Marta Sánchez. La presentación la realizamos en el Museo de Arte Carrillo Gil.
– ¿Alguna anécdota que quieras contar acerca de alguna de tus publicaciones? 
Sí, recuerdo algunas. Una de ellas fue cuando presenté De Alquimistas y agonías, mi segundo libro y también publicado por Editorial Praxis, en La Bodeguita del Medio, en el 94. Antes de comenzar la presentación como tal, en donde también participaría Gerardo Guinea presentando un libro de su autoría, uno de los meseros me abordó y comenzó en medio del bullicio de los otros a recitar de memoria uno de los poemas de ese libro. A mi me impresionó y me halagó, ya que el libro había sido publicado en México y supuestamente yo llevaba el libro por primera vez a Guatemala.
– ¿Cuál es tu mayor orgullo o logro como poeta? 
Me gusta la poesía que hace a los humanos columbrar la luz en las tinieblas o las tinieblas en la luz. Como diría el gran poeta español Gabriel Celaya, “…no es una poesía gota a gota pensada, no es un bello producto no es un fruto perfecto, es lo más necesario, lo que no tiene nombre…” Así aspiro a escribir mis poemas: al pie del abismo, a la vera de la barranca, allí donde palpita la vida y se roza el gozo, el espanto y el sufrimiento humano. Un poema es un asidero, de él cuelgan mis lectores y abajo el abismo. Ser un asidero es mi mayor orgullo.
– ¿Has sentido admiración por algún poeta guatemalteco? ¿Por quién? 
De los mayores dones que tenemos los humanos es saber admirar y el asombro. Y muchos poetas chapines han provocado eso en mí. El primero, sin vacilación, es Luis Cardoza y Aragón. Toda su escritura me llena de desconcierto y maravilla, me vuelve otro, me recrea. Su libro El Río: Novelas de caballería es para mí como El Quijote para otros: vuelvo al libro repetidamente y siempre es nuevo para mí. Otros que me han provocado desazón de la buena son Manuel José Arce, Mario Payeras y Luis Alfredo Arango, por mencionar algunos de una larga lista.
– ¿Cómo surge la idea de crear la pagina de poesía guatemalteca? 
Cómo ya te comenté, desde el 95 publiqué la primera página de poesía guatemalteca. La nueva página www.poesiaguatemalteca.com no tiene más de seis años o siete. No es una página nueva, pero no tiene casi los veinte de la primera. Quien escribe tiene inquietud de dar a conocer lo que hace. El poeta y así todo creador tiene en ese sentido tiene una gran avenida de posibilidades: revistas, hojas sueltas, páginas web, blogs, redes sociales, conciertos, presentaciones, lecturas, los baños públicos, las paredes, servilletas, libros, y un largo etcétera. Las nuevas tecnologías abren aún más estas posibilidades.
– ¿Que sensación te da el haberla creado? 
Ninguna en particular. Requiere sí mucho trabajo y dedicación. Sin embargo, una recompensa que obtengo es sentirme útil a mis paisanos. Dejar hablar y expresarse a los demás, ser un vehículo. Eso es lo que el sitio principalmente representa: un vehículo, un canal de expresión.
– Me imagino que has de recibir bastantes poemas diarios ¿Que es lo que sientes al leer textos de poetas independientes? 
Sí, me alegra que tengamos varios cientos de colaboradores. Mi mayor atención al publicar un poema es la ortografía y muy pocas veces el estilo. Es decir, pocas veces modificamos una línea, por respeto a lo que quiso decir el poeta. En ocasiones encuentro un verso que me gusta, a veces un poema que me asombra. Sí, me alegra ser un canal de difusión para los poemas creados en Guatemala. Guatemala ha sido por largos años un país de silencios, el silencio del cementerio o del temor, y todo esfuerzo por comunicar, por decir, por denunciar, siempre es y será bienvenido.
Mis intereses son muy variados, me interesa lo humano, el cielo y el infierno en el que inexorablemente vivimos. Conjuntamente con www.poesiaguatemalteca.com, que es la página de poesía, también dirijo algunos sitios más, entre ellos el sitio www.narrativayensayoguatemaltecos.com también de publicación abierta y un sitio de ciencia y tecnología, www.pruebayerror.net, en el que la mayor cantidad de artículos son traducciones, un gran porcentaje realizadas por mí, de estudios y artículos científicos de universidades estadounidenses y europeas principalmente.
-Como poeta reconocido ¿Qué crees que es necesario para que un poeta independiente pueda publicar un libro?
Lo necesario, por supuesto, es tener un editor o convertirse uno mismo en editor. Por lo general, las editoriales que publican poesía son editoriales alternativas o pequeñas. Es ya un lugar común saber que grandes poetas han iniciado con publicaciones de 200 ejemplares o publicado por ellos mismos. Afortunadamente, como te comenté antes, hay también otros canales, otras alternativas. Y el abanico de alternativas tiende a abrirse aún más con las tecnologías emergentes.
 
-¿Podrías describir a Julio Palencia como poeta y también como ser humano? 
Fui y soy un niño melancólico. Inquieto, solitario, aunque disfruto a mis amigos. Disfruto el ensayo y la poesía, me cautiva la ciencia y su aliada natural, la tecnología. Si los humanos logramos quitarnos esa caparazón cavernaria en el espíritu, seremos más solidarios, llegaremos lejos.
– ¿Tienes en mente algún trabajo literario o estas trabajando en uno? 
Sigo elaborando poemas, que se convertirán o no en un libro. En ocasiones me obsesiono con un tema y se hace un trabajo poético temático. Sin embargo, en este momento no tengo un tema específico. Igualmente, tengo otros proyectos que están madurando, buscando la manera de abordarlos.
-Es todo un honor conocer de tu trayectoria y saber como esas situaciones buenas, malas, terribles e increíbles las has podido convertir en poesía e inspirar a muchos, y en esos me incluyo, no solo a expresar sino a crear arte con las palabras. ¿Podrías dirigir unas palabras a poetas independientes o a personas que quieran empezar en este mundo, una motivación para continuar con el bello arte de la poesía?
La poesía es la vida misma. El género literario al que llamamos poesía es una recreación empobrecida y siempre subjetiva (de allí su valor) de la vida. Entonces, el que quiere escribir poesía debe comprometerse a vivir, a desplegarse en todos sus colores. Sólo la poesía de la vida lleva P mayúscula. Es falsa la disyuntiva entre la vida y la escritura. ¡Vive, vive, vive!, sería mi recomendación y escribe todo lo que quieras. Y por supuesto, lee todo lo que puedas. Tú como lector la tienes difícil. Son millones de libros y millones de artículos. Discrimina y selecciona tus lecturas. De esas lecturas seleccionadas, lee todo lo que puedas, eso ayudará a formar tu estilo. La originalidad no existe, somos copia de copia de copias, lo cual no es malo. “Y, en vez de vociferar y rugir: Yo creo eso, yo siento eso, yo soy así, yo defiendo eso, diremos con más humildad: A través de mí se cree, se siente, se dice, se hace, se piensa, se obra…”, opinaba Witold Gombrowicz. Les recomiendo la lectura de Joven amigo poeta, un artículo escrito hace unos 4 años y que se encuentra aquí: http://www.juliopalencia.info/joven-amigo-poeta/
Sin discusión, para ella.
Uno piensa: si ella estuviera
a toda hora a nuestro lado,
la ironía punzante de vivir dolería menos,
o quizás no la percibiríamos.
Pero uno no siempre sabe
–inocencia y candidez–
que el Tedio entreteje su malla
con los hilos de la costumbre.
Si así fuera, si posible fuera,
en nuestros rostros
se dibujaría la desesperación y el aburrimiento,
y tu ahora rostro bello, deseado,
se alejaría de mí,
ya no amado ni soñado,
sino diciéndome adiós
con una mueca de sonrisa
y en la certidumbre de que el amor
hace tiempo nos brindó su despedida
(De Transeúnte de la muerte, Editorial Praxis, México, 1989)
Muchas gracias a Julio Palencia , por concederme esta entrevista y así dar por iniciado este blog. Espero que no sea la última vez que nos contactemos para hablar de poesía.
Arte de Chapinlandia (2014)