Aborto libre, el dilema ético


Por Andrea Ríos Escandón

Gran controversia ha levantado la apertura del debate nacional e internacional hacia un aborto libre, legal, seguro y gratuito, el cual ha traspasado la cordillera y se ha instalado en nuestro país, incluso decantando en nuestra ciudad, a través de distintas manifestaciones que han tenido lugar en nuestra capital regional.

Dejando de lado la postura acerca de las libertades individuales y la soberanía que las mujeres tenemos sobre nuestros cuerpos, lo cual argumenta en lo medular la visión proaborto, y adentrándonos en el argumento de la contraparte “provida”, es que surge la necesidad de revisar cuando comienza la vida desde una perspectiva científica, y exenta de imposiciones culturales y/o religiosas, considerando el resguardo por la laicidad estatal.

Para muchos expertos en bioética, la vida se hace carne al momento de comenzar la actividad cerebral en el embrión, lo cual sucede a partir del segundo trimestre del embarazo, junto a ello comienza la respuesta sensorial, antes de eso el sistema nervioso podría compararse, en el mejor de los casos, al de un camarón, y sus movimientos corresponden a actos reflejos. Es necesario saber diferenciar entre la vida en organismos multicelulares, como lo son las plantas, órganos, etc., cuya naturaleza es comparable al desarrollo embrionario en el primer trimestre de embarazo, de la vida humana y más aún la consciencia, la cual está comprobada que se establece a partir del segundoo trimestre. Entonces, en estricto rigor, ¿Qué es lo que se defiende a la hora de protestar contra el aborto? ¿Bajo qué teoría consignamos la fecundación como el comienzo de vida humana? O peor aún, ¿Bajo qué lógica racional acusamos de “asesinas” a quienes lo practican? 

La demanda de las mujeres argentinas establece la libertad de interrumpir el embarazo hasta las 14 semanas (1er trimestre), tiempo aproximado al cual adhieren los distintos países donde existe el aborto legal, y periodo en el cual la OMS recomienda un aborto con pastillas sin necesidad de intervención quirúrgica, en caso de no presentar otras complicaciones. En el año 2003, la OMS publica un instructivo para practicarse un aborto con misoprostol en aquellos países donde aún no es legal, siendo esta última, una práctica que forma parte de una realidad subyacente en nuestro país.

El debate de fondo al concepto de la vida decanta en la necesidad de un estado laico y pluralista, lo cual Chile es en papel, pero no en lo pragmático. Cuando existen ciertos sectores conservadores que buscan imponer su concepto abstracto de la génesis de la vida sobre toda una nación, es ahí donde encontramos el punto de inflexión. Cuando nuestros gobernantes y legisladores no hacen el ejercicio de dejar a un lado sus creencias y doctrinas para aplicar el pluralismo, tan citado en nuestra constitución, aquí es cuando se atenta contra la democracia y los derechos de un pueblo lleno de diversidad, donde lo religioso cada día hace menos sentido.

Finalmente, como lo expresa “Pepe” Mujica, expresidente uruguayo, quien se manifiesta en contra del aborto por principios, pero mirar para el lado, dice, y no hacerse cargo como estado y sociedad puede resultar aún más grave, conociendo el hecho de que este se práctica en clandestinidad, sabiendo todos los riesgos al que se exponen las mujeres, resulta hipócrita no enfrentarlo.

El Divisadero

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