Refugio y asilo para los que huyen de la muerte

Refugio y asilo para los que huyen de la muerte

Por Pedro Pantoja 

“La nueva, violenta y comprometida experiencia histórica del derecho internacional de la hospitalidad en nuestra casa del Migrante en Saltillo, Coahuila, norte de México”

Centroamérica: amanece…, anochece y la muerte nunca se aleja.

Triángulo norte de Centroamérica (Honduras, El Salvador, Guatemala), escenario maldito de muerte y persecución, donde la alternativa de vida está destrozada.

“… por la violencia de muerte que sufrimos diariamente en Honduras, vamos cargando cada día un ataúd en nuestros hombros, y cualquier lugar puede ser nuestro cementerio, sin cruces y sin flores…” (Testimonio de una mujer hondureña).

La terrible crisis humanitaria centroamericana ahora tiene rostro de muerte y es mensajera de terror, para que por lo menos 500,000 centroamericanos, que cada año, “víctimas de delito”, desesperados solicitantes de refugio y asilo, intenten cruzar las fronteras de Guatemala y México; siguen golpeados por el hambre y la pobreza, pero últimamente huyen de la muerte: “…las bandas mataron a mi esposo…,  secuestraron a mi hija…”, nos contó una madre salvadoreña cuando llegó a nuestra casa como refugiada. “…yo misma estoy amenazada de muerte…, vengo huyendo en con mis tres hijos…”

Familias despedazadas de Honduras y El Salvador ya se encuentran refugiadas en nuestra casa…, y poco a poco sus rostros marcados de tristeza y dolor van dando señales pequeñitas de paz y consuelo.

Refugio y asilo es la nueva historia humanitaria en nuestra Casa del Migrante, después de haber recibido en 15 años de existencia a más de 200,000 personas, migrantes forzadas.

El primer caso que acompañó nuestra casa del migrante con un procedimiento del reconocimiento de la condición de refugiado fue en el año de 2008, con la dolorosa historia de una mujer salvadoreña, víctima de terrible violencia en su país de origen, orillándola a huir dramáticamente, dejando atrás a su familia, y toda su vida, para llegar a nuestra casa, buscando desesperadamente con lágrimas una nueva vida.

¿Quién es la persona refugiada?

¡Cuidado! No es alguien para convertirse en un habitante más, numéricamente clasificado en nuevos asentamientos humanos en la periferia de la ciudad y en la condición de marginado. No es un animal victimizado, a quien por “compasión”, se “le concede” pan para su hambre, ropa y un rincón para dormir y habitar, un candidato a terapia emocional.

No al refugio con visión neoliberal de mercado de trabajo

La persona refugiada ha enfrentado una verdadera tragedia humanitaria…, le han despedazado su vida, su familia y por razones de seguridad, nunca podrá volver a su país, a su tierra, al menos por un largo tiempo.

Es cierto que tiene hambre, es cierto que está despojada de vivienda y condición económica, pero por condiciones mediáticas de una visión neoliberal, economicista, no puede ser convertida en un miembro de esclavitud laboral, de un colaborador en “la producción materialista” de agente y fuerza de trabajo del sistema, con el pretexto de darle condiciones de vida económica, como un miserable desempleado.

La persona refugiada trae una alforja cargada de universos culturales, de tradiciones bellísimas, de una fe y una religión como sustento de vida, nuevo sujeto histórico con anhelos de procesos educativos para su liberación.

La visión humanitaria de nuestro equipo de asesoría y atención humanitaria del refugio, nos compromete a ir mucho más allá de una actitud economicista de “revictimización” y colaborando con una pedagogía de liberación con la persona “refugiada” en proceso de “protagonismo”, de “aportes de nuevo sujeto histórico” en una realidad nueva, que ésta persona asuma y se la apropie para construir con su cultura y su visión de vida nuevos “imaginarios ciudadanos”, de “inclusión, inserción” política, social, cultural, estructural.

Para nuestra casa éste es el aporte legítimo e histórico en este desafío del refugio, cuando Saltillo, como todo México, puede establecer que siendo país y lugar de destino, establezca el año 2017, como el año del Refugio y Asilo.

Categories: DD.HH., México, Migrantes, Opinión