El abrazo de la serpiente: Un llamado a la humanidad

El abrazo de la serpiente: Un llamado a la humanidad

Sinopsis

Karamakate fue en su día un poderoso chamán del Amazonas; es el último superviviente de su pueblo y vive en lo más profundo de la selva. Lleva años en total soledad, que lo han convertido en “chullachaqui”, una cáscara vacía de hombre, privado de emociones y recuerdos. Pero su solitaria vida da un vuelco el día en que a su remota guarida llega Evan, un etnobotánico norteamericano en busca de la yakruna, una poderosa planta oculta, capaz de enseñar a soñar. Karamakate accede a acompañar a Evan en su búsqueda y juntos emprenden un viaje al corazón de la selva en el que el pasado, presente y futuro se confunden, y en el que el chamán irá recuperando sus recuerdos perdidos.

Reseña por Juan F.  Jaramillo 

El cine y, por añadidura, la cultura en general, siempre ha retratado a las nacionalidades indígenas amazónicas desde el punto de vista del hombre blanco, ya sea el explotador interesado en los recusos naturales de la selva que ni siquiera los ve como humanos, o la visión condescendiente “moderna” que busca perpetuar la imagen del buen salvaje.

El cineasta colombiano Ciro Guerra, en cambio, les da su propia voz, y de esta manera su forma de ver la vida es la que guía la película El abrazo de la serpiente,  (2015) filmada en en glorioso blanco y negro, una opción acaso inesperada para retratar el colorido de la jungla amazónica, pero nada en esta película responde a las expectativas.

La cosmovisión de las etnias amazónicas están en primer plano esta cinta, la primera colombiana en ser nominada para un Oscar.

“¿Qué es lo que ves? El mundo es así, inmenso. Pero tú decides ver esto”, le regaña Karamakate (Antonio Bolívar) al biólogo Richard Evan Schultes (Brionne Davis) al quitarle el mapa y tirarlo al río. “El mundo está hablando… Escucha la música de tus antepasados. Este es el camino que buscas. Escucha de verdad. No solo con los oídos”.

Guerra, que ya demostró su inclinación a explorar los pueblos ocultos de su país en Los viajes del viento, esta vez se centra en un recorrido por los ríos de la Amazonía en busca de una planta de poderes curativos, la yakurna.

La cinta se narra en dos tiempos, a principios del siglo 20 con un joven Karamakate (Nilbio Torres), último sobreviviente de su etnia (los Cohiuano), que busca sanar al explorador Theo von Martius (Jan Bijvoet) con ayuda de la yakurna.

El recorrido se repite 40 años más tarde, con otro explorador Schultes, quien posee libros con los datos de Von Martius. Shultes es un hombre que quiere la planta para poder soñar.

El viejo Karamakate, en cambio, cree haber perdido la memoria, pero el viaje le ayuda a recuperarla.

Para el viejo chamán los dos exploradores blancos son la misma persona. El recorrido por los ríos hace paradas en sitios que ya cuentan con la impronta de la civilización: una misión dirigida por un cura capuchino que prohíbe que los niños hablen con esa lengua del Diablo, o los rastros de la explotación del caucho y sus efectos en las personas.

Guerra dedica la cinta a los pueblos amazónicos de los que nunca conocimos su canto. Pero el cine colombiano cuenta con un poderoso argumento en manos de un cineasta que está a la altura de los grandes realizadores latinoamericanos.

Al día Dallas 

Originally posted 2017-03-27 05:00:09.

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