Juana Azurduy, heroína boliviana

Azurduy, quien peleó incluso estando embarazada, perdió a sus hijos en la lucha contra las tropas de la conquista española, murió en la pobreza el 25 de mayo de 1862.

Juana Azurdy de Padilla, nació el 12 de julio de 1780, en Toroca, en el departamento de Potosí (norte de Bolivia).

Representó a las miles de mujeres anónimas que lucharon por la emancipación del virreinato del Río de la Plata.

Cursó estudios en un convento para consagrarse como monja. Sin embargo, en 1805, se casó con el general Manuel Ascensio Padilla; ambos lucharon en las guerras independentistas que comenzaron en Chuquisaca y La Paz en 1809.

El 25 de mayo de 1809 se sublevó el pueblo de Chuquisaca, hecho donde fue destituido el virrey. Juana dejó a sus cuatro hijos y acompañó a su esposo para luchar.

El 3 de marzo, junto a su esposo, organizó una tropa de ayuda a las expediciones que envió Buenos Aires al Alto Perú. Cuando su marido le encomendó la defensa de la hacienda de Villar, mientras él dirigía un ejército hacia la región del Chaco, los realistas atacaron Villar para cortar la retirada al general Padilla y Juana lo defendió con 30 fusileros.

Con la Revolución de Mayo en Buenos Aires, Azurduy y Padilla se unieron a partir de 1811 al Ejército del Norte para combatir a los realistas del Alto Perú. En 1812, Azurduy organizó el “Batallón Leales” y se puso junto con su marido a las órdenes del general Manuel Belgrano, nuevo jefe del Ejército Auxiliar del Norte, quien le obsequió su sable como reconocimiento a su lucha.

En 1816, Azurduy fue herida durante la batalla de La Laguna. Su esposo murió cuando intentó rescatarla.

En 1825 el libertador Simón Bolívar, visitó a Azurduy tras ver la condición miserable en que vivía, la ascendió al grado de coronel y le otorgó una pensión.

Murió indigente el día 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir ochenta y dos años y fue enterrada en una fosa común.

Telesur