“Los enemigos del medioambiente son el gobierno y las empresas”

Jane Goodall, una de las conservacionistas más reconocidas en el mundo, cree que el afán por lucrarse hoy a costa del planeta es más fuerte que el sueño de proteger el mundo para las futuras generaciones. SEMANA conversó con ella a raíz de un nuevo documental con más de 100 horas de video inéditos de su trabajo.


En 1960 Jane Goodall redefinió los conceptos de la primatología moderna con su estudio sobre los chimpancés. Demostró que el uso de herramientas se extiende más allá de la especie humana. Y en contra de todas las reglas, personalizó su método de investigación y formó un vínculo emocional con los chimpancés de Gombe, demostrando así que son criaturas muy inteligentes, sociables y capaces de utilizar herramientas para obtener comida.

En marzo National Geographic lanzará un documental íntimo y emocionante sobre su vida, basado en más de 100 horas de material nunca antes visto. Este recopila sus primeras exploraciones en las selvas de África y los más de 50 años en los que, en un campo dominado por hombres, esta mujer desafió el conocimiento científico sobre los chimpancés en los años 60.

En entrevista con SEMANA, Goodall explica cómo fue convivir por más de 20 años junto a estos primates, qué falta por descubrir sobre su especie y por qué en un momento político y social como el que el mundo atraviesa actualmente, se hace cada vez más necesario que cada individuo se convierta en un activista ambiental.

SEMANA: ¿Cómo fue para usted ver las imágenes inéditas de este documental que reflejan su trabajo con los chimpancés por más de 50 años?

Jane Goodall: Cuando vi la película me llevó de vuelta a esos primeros años en África de una manera que no me había sucedido con ningún otro documental, y creo que eso se debe a que los archivos no fueron editados para ocultar nada. Todo fue mostrando como realmente sucedió, incluso, vislumbra una pequeña parte de mi vida privada que nunca se había visto antes. Las imágenes de los chimpancés, a quienes conocí tan bien, y la forma en que los muestran, fueron muy conmovedoras para mí. Igualmente, ver las imágenes de mi hijo cuando era un bebé. Todas esas cosas han hecho que esta película fuera muy especial para mí.


Foto: National Geographic Creative / Hugo van Lawick

SEMANA: En la película usted dice todo el tiempo: “Quería hacer cosas que los hombres hacían y las mujeres no”. La cita habla de las diferencias que existen entre el hombre y la mujer en la industria médica y científica.  En ese sentido, ¿cuál es la mayor desventaja que ha enfrentado durante todos estos años en comparación con los hombres?

J.G.: Es perfectamente cierto que en el momento en que salí a África, las mujeres no estaban haciendo cosas como yo las hice. De hecho, la mayoría de los hombres tampoco lo hacían. Nunca pensé en el hecho de que era una mujer, porque mi madre me había criado para pensar que podía hacer lo que quisiera, si trabajaba lo suficiente. Entonces, ¿ser una mujer me puso en desventaja? Creo que no. De hecho, a veces me benefició, porque en África cuando estuve allí, era casi el momento de la independencia y muchos africanos estaban ligeramente resentidos con los hombres blancos alfa, mientras que querían a una joven blanca y vulnerable, para que fuera útil.

Creo que la imagen geográfica de una joven blanca y un gran chimpancé negro era algo así como La Bella y la Bestia. Así que realmente ser mujer me ayudó en lugar de obstaculizar mi trabajo, y nunca me sentí en desventaja, pero me di cuenta de que tenía suerte.

SEMANA: En medio de un clima político complejo, tanto en los EE. UU., como en el Reino Unido, y prácticamente en todo el mundo, ¿qué puede aportar esta película en términos de conciencia ambiental?

J.G.: Paso 300 días al año viajando por el mundo, hablando de los problemas que enfrentamos hoy, hablando de la manera ridícula en que nosotros, los humanos, nos comportamos con “nuestro intelecto bien desarrollado”. Y está claro que algunas personas prefieren las ganancias ahora, en vez de proteger el mundo para las generaciones futuras y para que nuestros bisnietos puedan disfrutar de la belleza que aún vemos hoy.

Lo que podemos hacer es simplemente que nuestra voz sea escuchada en todo el mundo y exigir colectivamente lo que necesitamos. Por ejemplo, aplaudamos el Acuerdo de París que trata de dejar de usar los combustibles fósiles; intentemos regular nuestras propias vidas para dejar menos huellas ecológicas, y hagamos todo lo que podamos, como individuos y colectivamente, para unirnos y que nuestras voces sean tan fuertes que los políticos tengan que escuchar. Pensemos al elegir nuestras opciones de compra para convencer a las empresas de que si fabrican productos de una manera no ética, no los compraremos. Nosotros también tenemos responsabilidades ambientales, así como las tienen gobiernos y empresas.

SEMANA: Desde que usted era muy joven convivió con chimpancés en áfrica y logró grandes descubrimientos sobre su inteligencia y forma de actuar. Después de tantos años, ¿cuál es la pregunta sobre ellos que todavía no ha podido responder?

J.G.: Bueno, en realidad hay mucho sobre el comportamiento de los chimpancés sobre lo que aún no tenemos respuesta. Es por eso que incluso después de más de 50 años, todavía seguimos aprendiendo cosas nuevas de ellos. Pero una pregunta que realmente necesita respuesta, y que resulta bastante espeluznante, es por qué a veces un macho alfa mata a un bebé a pesar de que aparentemente fue engendrado por individuos en su propia comunidad. Todavía estamos aprendiendo sobre este tipo de cosas, y por el momento, no tiene mucho sentido.

SEMANA: ¿Qué nos falta aprender, por ejemplo, de su cultura? 

J.G.: Esa es otra de las cosas más fascinantes y es, por ejemplo, que cada grupo de chimpancés que se ha estudiado tiene su propia cultura indiscernible. Tienen diferentes formas de usar posturas y gestos innatos, que puede significar cosas distintas en cada grupo. En ese aspecto aún debemos trabajar arduamente, hay que aprender sobre esas diferencias culturales porque muchas comunidades de chimpancés están desapareciendo.

Creo que eso es lo más emocionante del chimpancé: cuán diferentes pueden ser y cuán adaptables son. Por ejemplo, en Senegal y Mali con hábitats muy extremos, muy cálidos y muy secos, los chimpancés buscan su alimento por la noche porque es más frío. En Uganda, donde normalmente los chimpancés son estudiados y su entorno está siendo cada vez más invadido por los humanos, han comenzado a saquear las cosechas para encontrar suficiente alimento. Lo curioso es que ellos generalmente duermen por la noche y se alimentan durante el día, pero ante el cambio, les parece más seguro hacerlo en la oscuridad, por lo que atacan las cosechas a la luz de la luna llena.

En África occidental, por ejemplo, los chimpancés usan piedras como martillos para abrir nueces duras. Entonces, respondiendo a tu pregunta, sí creo que hay mucho más por descubrir.

SEMANA: Usted también ha luchado por combatir el impacto ambiental. Desde su experiencia como activista ¿qué o quién diría que es el mayor enemigo de un activista ambiental en la actualidad?

J.G.: Bueno, para mí los principales enemigos de la conservación del medio ambiente son el gobierno, y a veces, las grandes empresas. Esto se debe a que hay un constante conflicto entre el desarrollo y la protección del medio ambiente. Entonces, creo que en este punto nos debemos hacer una pregunta concreta ¿protegemos el medioambiente para las generaciones futuras o lo destruimos para obtener ganancias inmediatas ahora? Ese es el gran problema, y ??tiene que ver con los políticos, la corrupción y las grandes empresas.

SEMANA: En un momento tan difícil ambientalmente ¿qué es lo que le da esperanza?

J.G.: Siempre me preguntan eso, sobre todo actualmente que he visto tanto daño natural, he visto disminuir el número de chimpancés, especies enfrentarse entre ellas e incluso, la extinción de algunas. Mi respuesta es que el programa juvenil Jane Goodall Institute, Roots & Shoots es lo que me da esperanza. Hoy se encuentra en 100 países y cuenta con jóvenes de todas las edades que aprenden a construir proyectos para mejorar el mundo que los rodea. Las personas, los animales y el medio ambiente.

Este programa crece cada día. Tenemos más de 100,000 grupos activos. Jóvenes que entienden que, si bien necesitamos dinero para vivir, todo sale mal si nos dedicamos a vivir por dinero. Que debemos prestar atención a lo que decía Gandhi, “este planeta puede producir lo suficiente para la necesidad humana, pero no para la codicia humana”. Entonces, una cosa que me da esperanza es que cuando los jóvenes conocen los problemas, y están facultados para actuar, empiezan a cambiar el mundo.

SEMANA: ¿Cómo pueden los jóvenes cambiar el mundo?

J.G.: podemos usar nuestro extraordinario intelecto, si lo adaptamos, para resolver los problemas que le hemos infligido al planeta. Todo el tiempo estamos creando tecnología que nos permite ser mejores administradores, trabajadores, lo que quiere decir que también podemos regular nuestras propia vidas y cómo no comportamos.

Está la capacidad de recuperación de la naturaleza. Podemos destruir un área, pero darle tiempo o darle ayuda, y una vez más, podrá ayudar a generar vida. Así las especies animales al borde de la extinción podrían tener otra oportunidad.

Luego están las redes sociales que, como ya he dicho, pueden ayudarnos a unir voces para que cada vez seamos más fuertes.

SEMANA: ¿Qué es lo que más le conmueve del espíritu humano?

J.G.: Las personas que abordan lo que parece imposible y no se dan por vencidos son inspiradoras para todos aquellos a su alrededor. Ese espíritu humano indomable es una gran fuente de esperanza para mí.

Es cierto que mientras viajo por el mundo veo muchos ejemplos del daño que estamos cometiendo, pero también veo muchos, muchos ejemplos de personas que hacen proyectos increíbles y recuperan la naturaleza de maneras espectaculares. Estos, juntos, son mis motivos de esperanza. Tengo que seguir adelante, y lo haré mientras mi cuerpo lo permita.

SEMANA: ¿Cuál cree que ha sido su mayor contribución en la difusión del conocimiento?

J.G.: Bueno, supongo que fui muy afortunada de poder estudiar a los chimpancés.  Debido a que son muy carismáticos y  su comportamiento es tan fascinante, pude captar la atención de los medios de comunicación, incluido National Geographic. Por lo tanto, fueron los medios, periódicos, artículos de revistas y mis propios libros, los que difundieron el mensaje por todo el mundo. Todavía estamos haciendo lo mismo hoy.

El último mensaje para los periodistas es recordar que cada persona que vive en el planeta tiene algún tipo de impacto todos los días. Podemos elegir lo que hacemos. ¿Vamos a hacer la diferencia de una manera positiva, o no nos importa? ¿O realmente vamos a cometer daño?  Si tomamos decisiones éticas, tenemos pocas opciones, qué compramos, qué comemos, qué vestimos, suficientes personas que toman decisiones éticas, terminamos con miles de millones de personas que toman decisiones éticas, nos moverán hacia el tipo de planeta que debemos apuntar, si nos importan las futuras generaciones.

SEMANA: ¿Tiene algún plan para venir a Colombia pronto?

Por supuesto. Quiero visitar tantos países latinoamericanos como pueda. En Colombia he estado varias veces. Sin duda, volveré.

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