Vilma, revolucionaria inolvidable

Vilma, revolucionaria inolvidable
Vilma Espín es y será ejemplo de lealtad, firmeza, sacrificio y modestia. La intensidad de lucha por la emancipación de las mujeres y sus derechos de igualdad es el legado que vive entre todas las cubanas y cubanos. Nacida el 7 de abril de 1930 en Santiago de Cuba, Espín se sumó desde muy joven a la lucha clandestina y a las acciones del Ejército Rebelde que culminaron con el triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959.

Defensora de los derechos de la mujer, impulsó importantes iniciativas para garantizar la preservación de los mismos y el reconocimiento de las féminas en todos los sectores de la vida política y social.

Desde joven asumió posiciones políticas revolucionarias, participando activamente en manifestaciones estudiantiles luego del golpe de Estado del 10 de marzo de 1952, propiciado por el dictador Fulgencio Batista.

Conocida por los seudónimos de Déborah, Mariela y Mónica, Vilma fue inseparable colaboradora del líder revolucionario cubano Frank País, bajo sus órdenes directas participó en varias acciones de apoyo al Ejército Rebelde. Llegó a convertir su vivienda en cuartel general del movimiento revolucionario en Santiago de Cuba.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana, Vilma Espín encabezó la unificación de las organizaciones femeninas constituyendo la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) el 23 de agosto de 1960, a cuya organización, desde su máxima dirección se consagró con singular empeño hasta el último minuto de su vida.

Vilma fue una incansable luchadora por la emancipación de la mujer, la defensa de los derechos de la niñez, la juventud y la familia.

En su quehacer en defensa de los humildes, trascendió fronteras en calidad de vicepresidenta de la Federación Democrática de Mujeres (FDIM) y en el largo y complejo proceso de formación de la gran familia cubana. Nunca escatimó esfuerzos, cultivó siempre valores éticos que la acompañaron para toda la vida.

Para las cubanas y cubanos Vilma es vida. Han pasado 10 años de su deceso y su legado continúa vivo en la obra creadora de la Revolución. Es símbolo para las presentes y futuras batallas por un mundo mejor.


Vilma Espín, toda una vida

El  7 de abril de 2018, Vilma Lucila Espín Guillois cumpliría 88 años de edad. Integrante de la vanguardia revolucionaria, sus ideas, enseñanzas y ejemplo, resultan imperecederos.

De ella nos queda su imagen de mujer hermosa y sensible, su valentía de luchadora clandestina, de guerrillera del Segundo Frente Oriental, de fiel intérprete y seguidora de las ideas de Fidel, y sus concepciones sobre la igualdad de género.

A Vilma se le percibe también aunando voluntades, alimentando, aglutinadora, el corazón de la Federación de Mujeres Cubanas, convencida de lo que estas podían y debían hacer por sí mismas, sabedora de que el primer deber de la organización que presidiera era concientizarlas en sus luchas y responsabilidades ante la sociedad que iba construyéndose.

La ingeniera química

El 14 de julio de 1954, Vilma Espín realizó su último examen, para concluir  sus estudios universitarios con el título de Ingeniera Química Industrial, una de las dos primeras mujeres en Cuba en graduarse de esa especialidad.

Ese mismo año partió a Estados Unidos a cursar un postgrado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Al finalizarlo, la dirección del Movimiento 26 de Julio le orientó seguir hacia México para entrevistarse con Fidel y trasladar a Cuba sus órdenes.

Sin tiempo para ejercitar la profesión, comenzó su accionar revolucionario. Bajo las órdenes de Frank País participó en el levantamiento del 30 de noviembre en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, en apoyo a la expedición del yate Granma; y una semana antes del asesinato de Frank, éste la nombró Coordinadora del Movimiento en Oriente

Desde su fecunda existencia

En febrero de 1957, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, reunió a la dirección clandestina del movimiento en la Sierra Maestra, en el oriente de la isla,  y redactó un manifiesto dirigido al pueblo de Cuba, informando la creación del Ejército Rebelde y los objetivos de la lucha.

Vilma Espín estuvo presente en esa reunión y participó activamente en el cumplimiento de las órdenes que dio Fidel a Frank País, para pasar luego a la clandestinidad.

Alicia, Mónica y Débora, sus nombres de guerra dieron paso a Mariela, la valiente y eficaz guerrillera del Segundo Frente.

Al triunfar la Revolución se convirtió en Presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, FMC, desde cuyas filas aunó voluntades y empeños y se le vio inmersa en tareas y responsabilidades disímiles.

Toda una vida, título de la canción que tanto gustaba, definen el legado de Vilma desde su fecunda existencia.

Nodal Cultura
Categories: Cuba, Feminismos, Género, Política