Sara Hebe: Rap que cruza la cordillera

Sara Hebe: Rap que cruza la cordillera

Feminismo, rebeldía y rap marcan la vida, la música y el estilo de Sara Hebe, quien acaba de pasar por cuarta vez por Chile. Estuvo en Santiago, Valparaíso y Tomé, donde sintió en carne propia la oposición al proyecto Octopus. Estas son, narradas con sus propias palabras, las definiciones de una de las raperas latinoamericanas del momento.

Por Francisco Parra

Nació el 9 de julio de 1983 en Trelew, provincia de Chubut, en el sur argentino. Estudió Derecho y Teatro, sin terminarlas, antes de empezar su carrera autodidacta. Una amiga, actriz, nos invitó a Tomé y nos consiguió un sitio. Nosotros siempre fuimos a Concepción, que está muy bueno y, al ser una ciudad grande, va gente de todos lados. Ahora no conseguimos sala, por lo que nuestra amiga de Tomé nos dijo que fuéramos allá. Nos consiguió la fecha en un bar y estuvo buenísimo.

Fue muy lindo ir a Tomé, enterarme lo que pasa con Octopus, la gente está muy comprometida con esa lucha. La resistencia de todo el pueblo allá en Chile -por decirlo así, ‘Chile’, ¿no?, por llamarlo de alguna manera al territorio- no sé, siempre es una resistencia muy fuerte, con mucha vitalidad y potencia, con una especie de esperanza. Son términos más místicos pero no sé, la verdad es que lo vi muy fuerte, con muchas ganas de comunicar eso que estaba pasando, mucho compromiso por su tierra, por su mar.

Sara Hebe 2 FOTO

Sara Hebe en Tomé / Alto Voltaje

Realmente no sé cuál es el rol que debe tener la música o las trabajadoras, los artistas. No me gusta decir cuál es el rol que se debe tener, ya que cada uno comunica y habla de lo que quiere y lo que siente. A mí me interesa lo que pasa.

Me conmueve y alegra la resistencia de los jóvenes, que son los que están ahí plantados en la lucha, y que me quieran contar a mí lo que está pasando para comunicarlo me parece importante.

Pero no pienso que eso sea lo que se deba hacer. Hay miles de otras maneras, manifestaciones artísticas de gente que no habla de estas cosas y no me parece que ‘deba’ hacerlo, porque desde el deber no llegamos a nada.

Hablo porque me interesa, no por eso todos tienen que hacerlo. Me gustan muchas músicas que no hacen referencia a estos temas, que sus artistas no hablan de esto. Cada uno habla de lo que quiere, siente y puede.

Simplemente a mí me conmueve la lucha de los pueblos, la resistencia, porque es la mía también, pero no creo que tenga que ser así por deber. Yo lo siento. Y sí, siempre estoy caminando en las marchas.

La gente que nos va a ver siempre se encarga mucho de decir lo que hay que decir, lo que quiere decir y eso yo trato de escucharlo, se va armando un grito colectivo.

Cuando tenés un micrófono tu voz se amplifica. Y si usás ese micrófono para gritar, hablar, comunicar lo que quieren decir otras personas, se arma una multiplicación o amplificación y por eso es algo de mucho poder tener un micrófono.

El Desconcierto