El cedazo, tradición que perdura en Guangopolo

El cedazo, tradición que perdura en Guangopolo

Se trata de una tierra de tejedores, donde no desean que se pierda la labor con el crin de caballo.

La tradición del tejido en crin de caballo es una actividad única de la parroquia Guangopolo. Artesanos oriundos del lugar comentan que, a pesar de que ya no se usa el cedazo habitualmente, han tratado de mantener esta costumbre y volverlo un ícono representativo de la parroquia.

Rosario Legña vive en Guangopolo y desde hace 60 años mantiene el legado de sus abuelos. El tejido en crin de caballo es una actividad que le ha dado sustento a su familia.

“Recuerdo que gracias a que mis padres se dedicaban al tejido de los cedazos podían darnos de comer y vestir”, comenta la artesana.

Sin embargo, Rosario Legña señala que en la actualidad la importancia de este trabajo ha decaído debido a la industrialización de estos utensilios. Para ellos, la elaboración de artesanías ha quedado para la representación de la parroquia y para el turismo que esta atrae.

Rosario Legña cuenta que el proceso empieza desde la extracción de la cola de caballo, se procede a lavarla con detergente y cloro y al final se limpia con jabón, “es como el rinse para el cabello”.

Luego, de acuerdo con el tamaño de la crin, se empieza a tejer en la guanga. En esta estructura de madera se va hilando pelo por pelo para al final únicamente armar el tejido en una madera suave llamada ‘pumamaqui’.

Ventas. Artesanos se ayudan económicamente gracias al taller “EL Cedacero”.

¿Cuándo aparece el tejido?

El taller artesanal ‘El Cedacero’, ubicado en el centro de Guangopolo, abre sus puertas a 11 artesanos desde hace tres años, cuya actividad principal es la realización de los típicos cedazos hechos con la cola de caballo.

El artesano Luis Guido Paucar de 41 años forma parte del taller y su principal producto es la venta de la bebida ancestral chaguarmishqui que fue una herencia dejada por su familia.

No obstante, el hecho de haber crecido en Guangopolo le enseñó la historia del por qué era tan famoso el cedazo de este lugar.

“La artesanía del cedazo viene antes de la llegada de los españoles. Guangopolo se caracteriza por ser una tierra de tejedores, es ahí de donde deriva el nombre Guangopulus, que quiere decir nudos o lazos de sangre”, cuenta Paucar.

La historia dice, de acuerdo con el artesano, que antes se tejía hasta la vestimenta, pero con fibra vegetal, es decir, la planta de donde se obtiene la cabuya.

La llegada de los españoles hizo que fusionaran el material, mas no la técnica. Intercambiaron saberes y se empezó a tejer con el pelo del caballo, las fibras se quedaron únicamente para el trabajo en cedazos, puesto que el tejido de vestimentas en la actualidad se ha olvidado.

Artesanos. La tradición ancestral se intenta transmitir a las nuevas generaciones.

Valor al artesano

Las autoridades han tratado de rescatar el saber ancestral de la elaboración del cedazo a partir de la inclusión de los artesanos con la creación del taller ‘El Cedacero’.

Paula Andrade, coordinadora del evento, insiste en que el enfoque principal es incentivar y ayudar a los artesanos para no perder el conocimiento ancestral; brindándoles un apoyo para conocer más su actividad cultural. Sin embargo, agrega, es necesario una mayor difusión para que la gente acuda a visitar este lugar para saber cuál es la historia y su tradición.

Una de las propuestas de la administración zonal Valle de Los Chillos es arrancar con una escuela de formación artesanal. De esa manera, se podría motivar a las nuevas generaciones, no solo para que conozcan de la tradición, sino también para que se vuelva una actividad recreativa y de aprendizaje. Daniela Polo (USFQ).

Datos

Los materiales utilizados en el cedazo no tienen impacto ambiental.

En el taller artesanal ‘El Cedacero’ también se incluye a artesanos de otras parroquias como Amaguaña y Alangasí.

 La Hora Ecuador  

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