Sabio de piedra

Sabio de piedra

Fotografía: Jorge Luis Santos.

―Masa’ la ch’ool― se escucha al fondo de la cueva. Una voz oscura nos recibe con sabiduría. Su voz matizada e inefable desde el fondo de lugar resuena en la negra cavidad. La oscuridad está a un palmo de nuestra vista. Una oscuridad tan cerca que no vemos horizonte y tan lejos que no vemos profundidad.

―Masa’ la ch’ool― volvemos a escuchar. Nuestros ojos agudizan su fuerza para avizorar quién desde el fondo nos dice ―Masa’ la ch’ool―. Apuntamos con las linternas a la profundidad y vemos que la luz se difumina hasta desaparecer ante el fondo del negro universal.

―Masa’ la ch’ool― se vuelve a escuchar. Levantamos la mirada a las bóvedas de las cavernas para ver si es desde arriba de donde viene la ronca voz.

―Masa’ la ch’ool― de nuevo resonó la voz inquietante. Mientras las gotas tocaban la nota aguda en las pequeñas charcas que formaban en la superficie de la caverna y las sombras formaban en las paredes cuerpos estirados como las estalagmitas que trataban de alcanzar el suelo. Esas estalagmitas que en su sueño trataban como todo árbol tratar de alcanzar el cielo, pero en su caso el mojado suelo.

―Masa’ la ch’ool― los pasos son más lentos, tratando de encontrar la corriente de viento que traía esas palabras sin un eco que se hacían pronunciar. Mientras las linternas buscaban con su luz esa voz que solo se podía escuchar. Divisamos al fondo un río que corre como serpiente formando una calzada liquida en el lugar.

―Masa’ la ch’ool― llegamos al final y vemos una estalagmita en forma de pilar. Un ancestro de piedra que cargaba en su espalda todo el peso de la bóveda de las Cuevas de Candelaria. Esta vez preferimos el silencio antes de avanzar. ―Jun li sotz’―. Se escucha la voz del guía Q’eqchi’ que señala con la linterna al techo y al sabio de piedra. Mientras unos aleteos se escuchan por todo el lugar, unos chillidos se escapan de gargantas agudas para perderse a lo lejos, en búsqueda de aquella luz que se veía como luciérnaga a la salida del lugar.

―Masa’ la ch’ool― se escucha por última vez. Mientras contemplábamos al gigante de piedra que guardaba con fuerza la belleza de las Cuevas de Candelaria en Mucbilha.

Job’ Ix.

*Masa’ la ch’ool: saludo Q’eqchi’

*Jun li sotz’: Un murciélago

Enviado por Manuel de Jesus Poroj Abac (Guatemala).

Categories: Guatemala, Relato