Pláticas secretas en vísperas de la cumbre

Por José Steinsleger
Saliendo del súper, una niña se acercó a mi carrito, y entre las lechugas y pepinos depositó un sobre tamaño oficio, color manila. Alcé la mirada y… ¡oye! Pero la niña se perdió entre la multitud. Tomé el sobre, y leí: para PP, confidencial y urgente. ¿Y ahora? ¿Otra confesión de amor fuera de las rutinarias? En casa, abrí el sobre para ver si encontraba algún dato revelador. Nada. Sólo un texto de 100 páginas, prolijamente anillado y titulado Plática secreta entre el señor Luis Almagro, secretario general de la OEA, con algunos presidentes de las Américas.

En la segunda página del documento, una fotografía de Almagro, flanqueado por el secretario de Estado Mike Pompeo, y el bigotudo superhalcón John Bolton, asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump. Y frente a ellos, pantallas con las imágenes de Enrique Peña Nieto, Mauricio Macri, Michel Temer, Raúl Castro, Juan Manuel Santos, Sebastián Piñera, Evo Morales, Martín Vizcarra, Jimmy Morales, Juan Orlando Hernández y Tabaré Vásquez. Al parecer, la plática de Almagro fue por Skype o WhatsApp. Extraigo, pues, los pasajes más interesantes del texto. Almagro empezó diciendo:

Amigos… voy al grano porque el tiempo apremia: los he convocado con el propósito de insistir en que el tema oficial de la cumbre será la gobernabilidad democrática frente a la corrupción. Luego, en los sótanos del palacio de Torre Tagle, los del Grupo de Lima podemos seguir con lo que realmente importa.

Sigue: les ruego que hablemos con franqueza. Porque, tras el llamado a la unidad nacional del presidente Peña Nieto, los caballeros que me acompañan quisieran saber qué carajos vamos a debatir: ¿la militarización de la frontera sur de Estados Unidos, o la necesidad de intervenir cuanto antes en Venezuela? ¿La prisión de Lula, o la asistencia de Maduro a la cumbre? Los oigo.

J. Morales: Con todo respeto, colega Almagro, mi país agradecería que ya estuvo bueno eso de la co­rrupción. ¿Acaso no gané las elecciones con la consigna ni corrupto ni ladrón?

Hernández: coincido con Jimmy, gran comediante del pueblo chapín, que los hondureños supimos aquilatar en Un presidente de a sombrero, película que dirigió y protagonizó.

Almagro: ¡Oigan…! ¡Mejor cierren el pico! Usted, señor Hernández, fue relecto en comicios fraudulentos, y estamos a la espera de que responda a nuestra sugerencia de celebrar nuevas elecciones. Y usted, señor Morales, expulsó al jefe de una comisión de la ONU que investigaba la corrupción de su familia, a más de no haber esclarecido la muerte por incineración de 42 niñas, en una institución de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia.

Peña Nieto: ¿Nada más que 42?

Evo Morales: Perdón… mi país exigirá que de una buena vez, Chile reconozca el dictamen de 2015 del Tribunal de La Haya, en respaldo de nuestro reclamo de salida al mar. Además, me gustaría que el nuevo presidente de Perú aclare si su gobierno mantendrá la amenaza de la ex canciller Cayetana Aljovin, y la ex presidenta del Consejo de Ministros Mercedes Araóz, de derribar el avión del compañero Maduro en caso de ingresar al espacio aéreo peruano.

Vizcarra: Mire usted, amigo Evo. Admito que el gobierno que me precedió invitó al señor Maduro. Pero luego de los sabios consejos del ex secretario de Estado Rex Tillerson, decidimos desinvitarlo.

Piñera: En cuanto al tema oficial de la Cumbre, quisiera decir que algún día el general Pinochet será reconocido como el que hizo de Chile un modelo de anticorrupción. Y a mi hermano trasandino, le recuerdo que su reclamo fue saldado en 1883, cuando mandamos a la cresta la invasión de la hermana república de Bolivia.

Vásquez: Me preocupa lo dicho por el amigo Piñera. Ha sido mi país el líder indiscutido contra la corrupción. Por otro lado, los uruguayos siempre fuimos pacifistas. Recordemos que mi primer gobierno jugó un rol histórico cuando Argentina pretendía que cerrásemos las pasteras finlandesas, a orillas del río que separa a dos naciones hermanas. Advertí que solicitaría la ayuda de tropas estadunidenses, y ahí acabó el problema.

Santos: Por favor, colegas. Centremos las cosas en los objetivos humanitarios del Grupo de Lima. El intervencionismo no me entusiasma, y los remito a mi artículo Lloramos por ti, Venezuela, en el diario español El País (17/8/17). Por algo me galardonaron con el Nobel de la Paz… ¿no?

Macri: La corrupción me deprime. Es verdad que fui el primer presidente de la historia que asumió el cargo con 214 causas abiertas por la justicia populista. Pero acá importa el futuro luminoso que nos espera. Estamos saliendo. El kirchnerismo se robó todo. Concentrémonos en Venezuela.

Temer: De mi lado, quisiera denunciar que el Tribunal Supremo me está investigando por la compra, supuestamente fraudulenta, de una casa en el barrio más caro de Sao Paulo. Pero esto ha sido culpa de “o maior demonio politico do Brasil… nao é? ¿Y vocé, caro amigo Macri”?¿Meterá presa o no a Cristina?

Castro: Propongo que nos ajustemos a la agenda oficial de la cumbre. Para ello, sugiero invitar al señor Marcelo Odebrecht.

Almagro: ¿Odebrecht? ¡Explíquese, comandante! ¿Se refiere usted al mayor corruptor de la élite política de América Latina que, gracias a Dios, guarda prisión domiciliaria después de dos años de prisión?

Castro: En efecto. Pero en julio del año pasado, en el blog digital del gigante mediático O’Globo, el compañero Odebrecht eximió a Cuba de prácticas corruptas. Sería muy sano, entonces, que en la cumbre comente qué nos diferencia de otros países.

La Jornada
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