República Dominicana: Origen del nombre perico ripiao al merengue típico cibaeño 

República Dominicana: Origen del nombre perico ripiao al merengue típico cibaeño 

 

Los campesinos cibaeños asistían a sus bailes dominicales de enramada, después de haber presenciado sus peleas de gallos; iban vestidos con sus mejores galas, las mujeres con zapatos de tacón bajo y los hombres con zapatos o alpargatas. Estas fiestas duraban largas horas, se bailaba el repertorio de las danzas nativas, especialmente el merengue, y se escanciaba con prodigalidad el ron o aguardiente criollo; a menudo, terminaban a trompadas limpias.

El conjunto típico cibaeño recibió en los inicios del siglo XX el nombre de perico ripiao. Manuel Marino Miniño y Julio César Paulino fueron de los primeros en traer a colación la historia tras el nombre del perico ripiao y sus versiones sólo difieren en sutilezas. Miniño lo narra de esta manera (Los merengues de Luis Alberti, p. 39): «Cuando en 1932 aproximadamente, el merengue con su acompañamiento original, penetra en la ciudad de Santiago de los Caballeros, lo hace a través de los estratos sociales más populares, en el barrio llamado «La Joya» (La Hoya), en una casa de citas, sito en la calle Independencia, frente al Matadero de esa época. Este lugar se llamaba el «Perico Ripiao», término que equivalía en el lenguaje popular, a «ripiar a un perico» léase «cohabitar con una trabajadora sexual». Este local tenía piso de tierra, por este motivo, tiempo más tarde le llamaron el Polvazo. Pues en este lugar, ese primitivo conjunto obtuvo un éxito enorme y las personas que no eran de Santiago ni cibaeñas, identificaron los instrumentos por el nombre del lugar. Decían cuando querían pasar una noche de juerga y parranda, vamos a bailar el Perico Ripiao. El uso y costumbre impuso el nombre y desde esa época, a ese típico conjunto se le llamó Perico Ripiao.» Miniño nombra a Tin Pichardo, de Santiago, como su informante.


Paulino expone la génesis del nombre de esta forma: «El nombre de perico ripiao surge al principio de 1900, allá en Santiago de los Caballeros. La versión más socorrida dice que estaban haciendo un sancocho con unos pericos que habían cazado y que los pericos no se ablandaron y tuvieron que ripiarlos. Pero eso es falso de toda falsedad. El nombre perico ripiao se le da a ese conjunto por un cabaret, una casa de citas que había frente al matadero viejo de Santiago y ahí amenizaba las fiestas un conjunto de esos. Esas mujeres –que lamentablemente, por la necesidad tenían que vender su cuerpo a cambio de dinero– decían, cuando los hombres terminaban de complacerse sexualmente: ‘ripié ese perico’, ‘déjame ripiar este perico’; o bien cuando llegaban, ‘ahí viene uno, déjame ripiar este perico…’ El ‘perico’ que esas trabajadoras sexuales ‘ripiaban’ era el cliente de turno. Entonces esa voz comenzó a propagarse. Como ahí, en ese lugar, siempre tocaba un conjuntico típico con güira, tambora y acordeón, ese nombre pasó al argot popular: ‘vamos pa’llá, p’al perico ripiao’. Y de ahí le queda el nombre a todos los conjuntos típicos dominicanos. Ésta es la verdadera historia.» (Tomado del Libro: Dos siglos: Música y músicos del merengue, Por Rafael Solano).

 

El rincón de Ismael Hernández Guerrero 

 

Write a Comment

Only registered users can comment.