Perfilando a Marta Brunet

Perfilando a Marta Brunet

Coterránea de Marta Brunet, la historiadora Alicia Romero lleva años investigando la vida de la escritora y prepara una biografía sobre ella que espera publicar en 2018. Sin dudar en tildarla de “adelantada para su tiempo”, aquí revela algunos aspectos claves para entender su personalidad y pensamiento


Por Carola Solari 

¿Qué te ha llamado la atención leyendo e investigando a Brunet?

Un hecho que me llama mucho la atención desde que comencé a leer su obra, es el atrevimiento de esta jovencita de clase acomodada de provincia, que revelaba la realidad de la sociedad de entonces.

Cuando ella publica Montaña adentro (su primera novela) en 1923, –recuerda en una entrevista otorgada en 1961 a la revista Zig-Zag–, que las señoras beatas de familias bien de Chillán, les dieron la orden a sus hijas de quitarle el saludo, acusándola de inmoral y hereje. Sus padres Ambrosio Brunet y María Presentación Cáraves (Tolita), estaban amargados y consternados. Entonces un sacerdote español amigo de la familia, Nicolás Marín, los visitó y les probó que si Marta escribía era porque “estaba poniendo en juego un don de Dios y que lo incorrecto sería, justamente, poner cortapisas a una vocación que era su mejor regalo. Además –agregó el sacerdote–, lo que Martita ha escrito no es inmoral ni blasfemo, puesto que ella se ha limitado a mostrar algunos aspectos sombríos de la vida, que en realidad existen, y que ningún cristiano puede desconocer, so capa de una pretendida virginidad mental”.

¿Cómo es el mundo rural y el rol femenino que describe ella en sus libros?

Es el mundo rural que observó de cerca en los fundos de Linares, Ñuble y La Araucanía, de su padre y parientes. La joven escritora fue testigo de la tremenda brecha económica y cultural, entre las clases sociales, cuando recién se comenzaba a hablar de la cuestión social, en los años 20, en la época del primer gobierno de Arturo Alessandri Palma.

La vida de las grandes haciendas y fundos estaban conformadas por patrones paternalistas y labradores de la tierra analfabetos, sometidos a las decisiones de los primeros. Había en ellas inquilinos, labriegos, peones establecidos dentro de ellas, como “propios” del patrón. Y había también gañanes temporeros para trabajos del estío, como los segadores de trigo de Ñuble y La Araucanía, órbita de su niñez y juventud.

El rol femenino en las obras de Brunet era de subordinación, de sometimiento a las decisiones de los padres primero y del marido después. La mujer solo tenía dominio dentro de su hogar o sobre los hijos y no obtenía dinero por su trabajo. Brunet nos muestra su interior, sus anhelos, su alma, su forma de amar, sus miedos, sus soledades, fatalidades y discriminación.

¿Tuvo Brunet ciertos discursos feministas respecto a las mujeres y el machismo de entonces?

Marta Brunet reside en Santiago desde 1926 hasta 1939. Allí en esa década se   relaciona con mujeres de pensamientos bastantes anticipados para su tiempo como Iris, Amanda Labarca, María Monvel, Marta Vergara, entre otras. Ella simpatiza con el Memch (Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena).

Mientras trabajaba en la revista Familia (1935-1939), de la empresa Zig-Zag, como columnista y editora al principio y luego como directora, desarrolla la editorial, entrevistas y reportajes sobre mujeres, en los que toca temas como por ejemplo la diferencia de salarios entre los hombres y mujeres, tema tan actual hoy, 80 años después.

En el plano político, aunque no se inscribió como militante en un partido, fue una ferviente simpatizante de los gobiernos radicales (recordemos que Pedro Aguirre Cerda colocó en estos cargos diplomáticos a Gabriela Mistral y a Marta Brunet). En una entrevista señaló: “Pertenezco al Partido Radical, sin haber firmado jamás los registros” (1961).

Entiendo que no se casó ni tuvo hijos. ¿A qué se debió? ¿Tenía ella alguna postura respecto al matrimonio y la familia?

Marta Brunet no se casó, aunque lo deseaba mucho en uno de sus noviazgos, pero sí tuvo una hija que vivió solo algunas horas. Ella deseaba ser madre y sufrió mucho por esa pérdida, esto se conoce por el diario y correspondencia con su amiga, María Tupper.

¿Qué libro de ella recomiendas para iniciarse en su lectura?

Si es un niño, le recomendaría Cuentos para Marisol, para que gocen con historias de animales y aves para su edad en la magistral pluma de Brunet, alejándolos por un momento de las pantallas de sus videojuegos virtuales, para imaginar el bello mundo presentado por la escritora. Si es un adulto, le recomendaría Aguas abajo, porque los temas tratados en esos cuentos de adultos: Piedra callada, Aguas abajo y Soledad de la sangre lo sorprenderán por su cruda y actual temática.

Revista Paula