Las venas conectadas de América Latina

Las venas conectadas de América Latina

Miles de años de civilización han sido ocultados gracias a quinientos años de opresión.

Por suerte, ninguna dominación es absoluta. Siempre hay resistencia de una manera o de otra.

La gran mayoría de nosotros hablamos el idioma de los conquistadores. Español es el idioma dominante en este continente y eso al menos hace con que la gran parte de nosotros esté más cercana.

Pero en mí país, el más grande de América Latina, se habla el portugués. Brasil es el único en todo este vasto continente colonizado por españoles e italianos a servicio de España donde los portugueses se hicieron dueños. Por sí eso ya es una barrera lingüística.

Mientras tanto, como el portugués y el español son idiomas muy semejantes, eso no constituye gran obstáculo. O no debería constituir.

Desde su independencia, el Brasil “oficial” ha valorado las culturas ajenas a América Latina. Primero la francesa y después la estadounidense. Los vientos del norte soplaron  para lejos la integración con nuestros vecinos.

Durante mucho tiempo, poco se conoció acerca de lo que pasaba del otro lado de las fronteras. Mientras Latinoamérica se acercaba, Brasil se retrasaba a integrarse.

Creo que mucha responsabilidad tienen los grandes medios de comunicación. Gracias a ellos, sabemos qué es  el Día de Acción de Gracias, quién es el presidente de EEUU, escuchamos sus más recientes lanzamientos musicales, nos vestimos como los personajes de las películas de Hollywood, conmemoramos el “Halloween”.

Pero no conocemos nuestos hermanos del sur. Ni siquiera sabemos lo  parecidos que somos. Hay blancos en Brasil. Hay negros en Brasil. Hay indios en Brasil. Hay también mucha gente, la mayoría de la población, que lo es todo eso de una vez. Ni siquiera sabemos que lo mismo ocurre en otros países de nuestra América.

Cuando se habla, en los medios, de Venezuela o Cuba, siempre es para denegrirlas. Cuando se habla de Colombia o Bolivia, es para protegernos contra el tráfico. Cuando se habla de Argentina, es para provocarla tratando del fútbol.

La estratégia de los imperios siempre fue  esta: dividir para conquistar. En América Latina, especialmente con relación a Brasil, no es diferente.

Ni siquiera sabemos, acá en Brasil, que los sentimientos, las emociones, las angústias, las diversiones, son muy semejantes con las de nuestros hermanos.

Gracias a las nuevas tecnologías eso está empezando a cambiar. Con lentitud, mucha lentitud, pero está.

Tengo esperanza que este proyecto comunicativo de integración cultural tenga suceso. Porque es necesario.

Eduardo Vasco

11 de febrero de 2017

Categories: Brasil, Opinión
Tags: integración

Comments

  1. Mário Tarcísio Faria
    Mário Tarcísio Faria 16 febrero, 2017, 11:03

    Costumo dizer que nós brasileiros somos filhos de índios, negros e portugueses e que nossos irmãos latino-americanos, são filhos de índios, negros e espanhóis. Portanto nossas diferenças são muito pequenas.

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