Siete días para endulzar el paladar con los ‘corpus’

Siete días para endulzar el paladar con los ‘corpus’

Los dulces comienzan a prepararse con una semana de anticipación. Los precios van desde los $ 0,20 cada unidad hasta $ 1, dependiendo de su tamaño y calidad. Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

Golosinas, castillos y bandas de pueblo alegran las frías noches del parque Calderón, con la fiesta del Septenario. Rodrigo Matute Torres El Corpus Christi o fiesta del Septenario se prendió el jueves anterior en Cuenca.

La alegría ante los castillos y el color que dan los dulces transformó el parque Calderón y sus alrededores. Es una semana muy colorida y de mucha bulla. Música, bailes y procesiones se juntan, es decir, hay una mezcla de lo religioso con lo popular.

El parque Calderón es el centro donde todos confluyen y tienen una misma actividad: mirar la quema de fuegos artificiales, pero también encontrarse con los amigos para conversar viejos temas o los que están vigentes.

Estos días son aprovechados para comprar dulces, también conocidos como corpus, que sirven para “endulzar las amarguras”, resalta Patricia Salazar. Ella es cuencana y todos los años acude a este sitio con sus hijos para divertirse. “Hace más de 30 años las mujeres no podíamos caminar con tranquilidad en la fiesta porque nos lanzaban piropos”. Aclara que no eran versos que enamoraban, sino una especie de dardos con paicas (resorteras) que golpeaban en las piernas de las damas.

“Por eso teníamos que ir con doble pantalón o con uno bien grueso”. Actualmente eso ya no está permitido. “Recuerdo que los muchachos realizaban también varios juegos para llamar la atención, como ‘el caballito pica, pica’”, resalta Julio Vélez, de 65 años, quien rememora aquellos tiempos.

Él explica que el juego del ‘caballito’ consistía en tomarse de uno de los árboles y colocarse inclinado para que los amigos fueran saltando sobre ellos. Los dulces artesanales son demandados “Alrededor del parque se ubicaban charoles con caramelos de figuras, como perritos, gallinas, ovejas, muy ricos, pero ya no hay”, señala con tristeza Humberto Carrión, quien afirma que esos dulces no tenían colorantes como los de ahora. Además de la degustación de estos bocadillos, la fiesta también consta de la parte religiosa.

Las procesiones alrededor del parque Calderón con el ‘Santísimo’ son en también estos días. “Primero hay que ir a misa y luego es la diversión”, anticipa Lourdes Proaño. El comercio en esta fecha Para este año se han instalado 120 vendedores alrededor del parque para expender dulces, como alfajores, quesadillas, cocadas, frutas confitadas, relámpagos, chocolates, entre otros productos, que son colocados en mesas y charoles, lo que da color a cada puesto.

La universitaria Mayra Toledo forma parte del grupo de consumidores. Ella señala que en estos productos no pueden faltar las tradicionales abejas, en referencia a los insectos que se posan sobre los dulces sin causar daño ni al producto ni al comprador. Esta semana, Angélica San Martín comenzó a preparar sus dulces para entregarlos a sus clientes.

“Me levanto a las 03:00 para elaborarlos y son vendidos en el Septenario”. Ella entrega alrededor de 500 cada día en esta época del año. Una fiesta traída por los españoles La celebración del Corpus Christi o Septenario es una manifestación cultural cuyo origen se remonta a los inicios de la colonia española.

Se trata de una celebración de tipo dual en la que están presentes tanto los elementos rituales litúrgicos como lo festivo y popular, en donde el ambiente de rezos, cantos y música fortalece la religiosidad popular. Se festeja durante 7 días e inicia con el jueves de Corpus y continúa durante toda la semana.

Cada día está destinado a un prioste y ellos son los responsables de su organización. Las bandas de pueblo también forman parte de esta celebración, aunque ahora en menos cantidad, ya que han sido reemplazadas por los equipos móviles sonoros que van eliminando poco a poco la tradición.

Datos – La Universidad Católica es una de las entidades que ha mantenido esta tradición cuencana. – Los fuegos artificiales fueron prohibidos en su momento, en especial los globos, ya que caían en las casas y en los árboles. – Las calles aledañas al parque Calderón en la noche se cierran para dar paso al disfrute de los cuencanos y turistas. – La Municipalidad de Cuenca es también una de las que preserva esta tradición que está enraizada entre los habitantes. (I)

El Telégrafo