Cristina piensa al feminismo (y viceversa)

Cristina piensa al feminismo (y viceversa)

Por Julia de Titto

En plena campaña electoral de 2005, cuando buscaba una banca en el Senado por la provincia de Buenos Aires, Cristina Fernández había dicho: “Creo en defender los derechos de la mujer y de las minorías, pero no bajo la etiqueta de ser feminista”. Fue en la misma entrevista de la revista Newsweek en la que había manifestado, en una de las pocas referencias públicas al tema, su oposición a la legalización del aborto, argumentando su religiosidad católica y “profundas convicciones”.

Al mismo tiempo, fue durante su gobierno y el de su antecesor, Néstor Kirchner, que se concretaron algunos de los avances más importantes en materia de legislación y políticas públicas respecto a distintos temas de género. Insuficientes, sin duda, pero grandes pasos adelante que ubicaron a la Argentina como vanguardia internacional, por ejemplo con la Ley de Identidad de Género o la de Matrimonio Igualitario.

Este sábado, en el Parlamento Europeo y al calor del auge del movimiento de mujeres argentino en los últimos años, desde la convocatoria del 3 de junio de 2015 bajo la consigna “Ni Una Menos”, la ex presidenta volvió a referirse a los reclamos feministas, desde otro lugar y reconoció que “no tiene todavía abierta del todo la cabeza” respecto al tema. En su discurso habló principalmente de las mujeres en el poder y la violencia simbólica.

 

Varias discusiones sobre sus palabras se abrieron entre feministas. Notas habló con tres referentes del movimiento que coincidieron en la importancia de que la mujer con mayor peso en la política nacional muestre un acercamiento al feminismo.

Florencia Alcaraz, integrante del Colectivo Ni Una Menos, destacó en primer lugar que Cristina Fernández “sin decirlo explícitamente reivindique un feminismo intergeneracional, algo que el feminismo popular conoce desde los Encuentros Nacionales de Mujeres”. “Se admite como educada por su hija, joven, de 26 años que es feminista. Eso me parece muy interesante y es el reflejo de lo que se da en las movilizaciones de los últimos años por Ni Una Menos”, sostuvo.

Por su parte, Victoria Tesoriero de Católicas por el Derecho a Decidir, que contó que se emocionó al escucharla, analizó: “Los dos grandes cuadros que dio nuestra historia política no se reconocieron públicamente como feministas, pero en las prácticas lo fueron: Evita y Cristina”.

Sobre cómo mutó sus posturas en los últimos años, afirmó que, según su mirada, Cristina “fue haciendo un proceso a partir de un montón de situaciones que habrá vivido. Algunas pasaron a ser públicas, cómo las tapas de la revista Noticias, o los comentarios de que ella era un ‘títere de Néstor’ (entre muchos otros comentarios misóginos) cuando apenas asumió”.

“Efectivamente a ningún otro presidente le han dicho las cosas que ella sufrió por el hecho de ser mujer”, apuntó Tesoriero. Y agregó: “Incluso al decir que ‘no debemos soportar sobre nosotras conductas de minoría’ y que tenemos que ‘volver a ser la mitad del mundo’ creo que recoge banderas que el feminismo ha impulsado y que han cobrado especial relevancia ahora, en este momento histórico que estamos teniendo en nuestro país, con un movimiento renovado”.

Por su parte, Majo Gerez, referente de Mala Junta – Patria Grande sostuvo que más allá de algunos elementos (que también Alcaraz coincide en criticar) sobre cómo se expresa “lo femenino”, es muy destacable que “la mujer más importante de la política argentina hable de lo que el feminismo la interpela”. En el mismo sentido que la integrante de Ni Una Menos, mencionó la construcción intergeneracional como “una muestra de los cambios de los que estamos generando en la sociedad”.

“Lo que le pasa a Cristina es lo que le pasa a muchas mujeres, que hoy gracias a lo que el feminismo expresa en las calles empieza a interpelar nuestras trayectoria personales. Cuando se reconoce como una mujer ‘formateada’ en este sistema patriarcal, creo que reside un pequeño triunfo de las feministas”, planteó Gerez.

Hay acuerdo también sobre la agenda de los dos mandatos en los que Fernández estuvo frente al Poder Ejecutivo. “Es cierto que durante su gobierno por ejemplo no se legalizó el aborto. Pero durante sus dos mandatos se convirtieron en ley muchas legislaciones en materia de ampliación de derechos y con demandas que venían del movimiento de mujeres”, aseguró Alcaraz. Y Gerez completó: “La relación del movimiento feminista con CFK cuando fue gobierno tuvo sus contradicciones, si bien tuvo muchas políticas públicas que ampliaron los derechos de las mujeres e identidades disidentes nunca tuvo al menos la escucha ante nuestra demanda por la legalización del aborto”. Hay consenso: el aborto legal es la principal deuda de su gobierno.

Alcaraz analizó: “¿Hubo un proyecto político en materia de género durante los dos gobiernos de Cristina? Sí. ¿Fue suficiente para frenar la violencia machista? No. Por eso también Ni Una Menos surge en 2015, en el final de su mandato. No fue suficiente, pero hubo voluntad política de poner sobre la mesa el tema”.

Entre las políticas vinculadas al género durante su presidencia, Alcaraz repasó: la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que tiene un artículo específico para abordar los contenidos desde una mirada no sexista, la ley de Identidad de Género, el Matrimonio Igualitario, la 26.485, la ley que tipificó el femicidio, la ley contra la trata y su reforma o el programa Ellas Hacen. La integrante de Ni Una Menos enmarcó en este sentido el planteo de Cristina Fernández sobre la democratización de la Justicia posterior al fallo en el caso de Marita Verón.

Pero “también es importante reconocer todo lo que tuvo que soportar en cuanto a ofensiva mediática por el hecho de ser mujer, porque cuando se atacaba a su figura creo que se atacaba a todas las mujeres que queremos empoderarnos”, indicó la referente de Mala Junta. Y recordó algo que decía Nalú Faría (de la Marcha Mundial de Mujeres) respecto a Dilma en Brasil: “Tener una presidenta que viene de la lucha refuerza la identificación de las mujeres con la política”.

Por último, Alcaraz reflexionó: “Ninguna de nosotras nacimos feministas. Y aun las que nos decimos feministas todos los días nos encontramos con contradicciones y pequeños machismos que abundan en nuestro discurso y nuestras formas de pararnos frente al mundo porque es muy complicado deshacerse y desarmar esa educación que recibimos desde niñas”.

“Ahora tenemos a una ex presidenta que se deja interpelar por una nueva generación que quiere transformarlo todo, inclusive a ella misma. Eso no puede resultarnos menor, por el contrario, debemos sentirnos orgullosas”, concluyó Gerez.

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