Gran mixtura cultural argentina

Gran mixtura cultural argentina

Por María Elena Napione Bergé

Cuando llegaron mis abuelos desde Italia, allá por el 1907 y pisaron el suelo de nuestra Patria, traían mucha ilusión. Querían trabajar. Venían de una Europa muy empobrecida. Seguramente habrán escuchado muchas veces la expresión “Vinieron a hacer la América”. Pero no sólo fueron mis abuelos. También llegaron los padres y abuelos de muchos compatriotas de diferente origen: españoles, italianos, yugoslavos, alemanes, suecos, turcos, árabes, judíos, rusos y muchos más.

Y de cada país, hubo inmigraciones según regiones. De España, llegaron gallegos, vascos, catalanes, andaluces, castellanos, entre otros. De Italia, llegaron piamonteses, romanos, sicilianos, napolitanos, entre otros. Y así, de cada país. Pero también traían diferente ideología política y diversas formas de vida. En este sentido, también habrán escuchado que nuestro país es un “crisol de razas”.

Pero en nuestro territorio nacional existían habitantes originarios a los que se los ignoró y trató como seres “sin alma”. Fueron, son y serán los pueblos nativos, los pueblos originarios que cuidaron y cuidan el territorio nacional como verdaderos vigías porque aman la tierra donde viven y la conocen, quizás mejor que nadie.

Fray Bartolomé de las Casas fue el principal apologista de los indígenas y fue nombrado «Procurador o protector universal de todos los indios de las Indias» hispánicas, desde principios del 1500. Junto con Francisco de Vitoria, Bartolomé de las Casas es considerado uno de los fundadores del derecho internacional moderno y un gran protector de los indios y precursor de los derechos humanos junto al jesuita portugués António Vieira.

Aunque desde perspectivas opuestas, tanto él como Vitoria se ocuparon del problema alrededor del cual emergió el derecho de gentes en la época moderna: la definición de las relaciones entre los imperios europeos y los pueblos del Nuevo Mundo. Esta tarea requería de la creación de un marco jurídico suficientemente amplio como para ser válido al mismo tiempo para europeos y aborígenes.

​ La tradición legal que fue usada para tal fin fue precisamente la del derecho natural, la cual fue tomada del derecho medieval y la filosofía estoica. Las Casas consideró que los indios tenían uso de razón, tanto como los antiguos griegos y romanos, y que como criaturas racionales eran seres humanos. Como tales, los indígenas estaban cobijados por el derecho natural y eran titulares de los derechos a la libertad y a nombrar sus autoridades. ​

Su contribución a la teoría y práctica de los derechos humanos puede apreciarse en su obra “Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias”, el cual, por ser escrito a mediados del siglo XVI, constituye el primer informe moderno de derechos humanos. En él describe las atrocidades a las que fueron sometidos los indígenas de las Américas por los conquistadores españoles.

Mapa de regiones habitadas por pueblos nativos en la Patria Grande.

Un párrafo puede dar una idea de los hechos que narra este libro: “Otra vez, este mesmo tirano fue a cierto pueblo que se llamaba Cota, y tomó muchos indios he hizo despedazar a los perros quince o veinte señores y principales, y cortó mucha cantidad de manos de mujeres y hombres, y las ató en unas cuerdas, y las puso colgadas de un palo a la luenga, porque viesen los otros indios lo que habían hecho a aquellos, en que habría setenta pares de manos; y cortó muchas narices a mujeres y a niños”. En su Historia de las Indias desarrolló mucho más extensamente las atrocidades descritas en la Brevísima.

Durante mucho tiempo se dijo que el dominico exageró en la descripción de sus atrocidades. Sin embargo, estudios más recientes han documentado muchas de las atrocidades que él describió demostrando que no exageraba cuando narraba los actos violentos perpetrados por los conquistadores (Fuente: Wikipedia).

Por otra parte, también existían africanos, zambos y mulatos que servían en casa de grandes familias colonialistas y en los campos de los grandes terratenientes o “grandes alambradores” que se apropiaron de las tierras pampeanas y del sur de nuestra Patria.

Una verdadera “gran mixtura cultural” en un territorio habitado por pueblos originarios cuyas tierras fueron usurpadas por campañas de un ejército al servicio de esas familias acomodadas que coqueteaban con los ingleses invasores por ejemplo y que trataban a los africanos, mulatos e indígenas como esclavos. Amos y esclavos. Larga historia de arrebato de la libertad y de la tierra. Larga historia de un atentado a la condición humana en nuestro suelo patrio.

Los que quieran negar que lo nieguen, pero los pueblos nativos de nuestra Argentina existieron, existen y existirán. Su cultura es parte de la “gran mixtura cultural argentina. Forma parte de nuestra identidad y merece todo nuestro respeto.