El voto femenino comenzó en San Juan

El voto femenino comenzó en San Juan

El 10 de febrero se cumple otro aniversario de la constitución sanjuanina de 1927 que por primera vez instituyó  el voto femenino en la Argentina en elecciones de candidatos políticos.


Aniversario de la constitución sanjuanina de 1927 que por primera vez instituyó el voto femenino en la Argentina.

Ya desde antes de la ley Sáenz Peña, de voto universal, obligatorio y secreto, incluso en el siglo diecinueve, hubo organizaciones en la Argentina que reclamaron los derechos civiles y políticos de las  mujeres, como el Centro femenino  socialista, fundado en 1902; la Unión feminista nacional que presidía Alicia Moreau de Justo; el Centro feminista creado en 1905 por Elvira Dellepiane de Rawson; El Comité pro sufragio femenino; la Asociación pro derechos de la mujer (en la que participó la escritora Alfonsina Storni); el Partido feminista Nacional, organizado por Julieta Lanteri.

Tras numerosos proyectos archivados, el diputado socialista Mario Bravo presentó una iniciativa de ley de voto femenino en el congreso, pero no se trató debido al golpe militar de 1930

Pero en 1927 la constitución sanjuanina aprobada entonces había dispuesto para las mujeres, por primera vez en la Argentina, los mismos derechos y obligaciones electorales que para los varones.

La constitución fue obra del bloquismo sanjuanino, en particular de sus caudillos más conocidos, Federico y Aldo  Cantoni.

Aldo  Cantoni  dijo entonces que no hay razón para privar a las mujeres de  un derecho que es justo reconocerles y que están en condiciones de ejercer

Pero ya en 1862 hubo voto calificado para las mujeres en la capital sanjuanina: las pocas mujeres que pagaban algún impuesto podían votar en las elecciones municipales.

Según el nuevo texto, las mujeres no sólo tenían derecho a votar sino a ser elegidas para desempeñar cargos públicos. En abril de 1928 tuvieron ocasión de estrenar sus libretas cívicas y dieron una sorpresa: votó 97 por ciento de las inscriptas, frente a 90 por ciento de los varones. Además, una mujer -Emilia Collado- fue elegida intendente de Calingasta y otra, Ema Acosta, diputada.

Pero el presidente Hipólito Irigoyen intervino  la provincia de San Juan, ya que el bloquismo no le era adicto, y el voto femenino terminó allí a poco de empezar.

El  interventor enviado por Buenos Aires, Modestino Pizarro, explicó porqué las mujeres no debían votar: “a cambio de la honra de gran cantidad de mujeres jóvenes que a la llegada de la intervención fue necesario aislar, pues, encaminadas por el sendero del vicio, su libertad se convirtió en un atentado permanente contra la moral y la salud pública”. Y también: los comités femeninos, constituidos en su mayoría por empleadas de la administración y en los cuales se realizaban fiestas periódicas, cuya asistencia era obligatoria bajo la amenaza de cesantía, degeneraban en verdaderas orgías, para regalo de los secuaces del gobernador”.

Es decir, la prohibición de ejercer derechos políticos se fundaba en cuestiones de moral sexual, las mismas que en la antigua Roma prohibían rigurosamente a  las mujeres beber vino.

En 1945, Juan Perón  impulsó la creación de una comisión pro sufragio femenino para atraerse la simpatía de las mujeres y quitarle una bandera a la oposición.

Perón ganó las elecciones de febrero de 1946 y de inmediato recomenzó la campaña por el voto, conducida por su esposa Eva mediante discursos radiales.

Finalmente la ley se sancionó el 9 de septiembre de 1947 y se promulgó pocos días después, el 23. Lleva el número 13.010.

Aimdigital

Categories: Argentina, Feminismos, Género