“La Negra” recién pudo regresar a un escenario argentino el 18 de febrero de 1982,

“La Negra” recién pudo regresar a un escenario argentino el 18 de febrero de 1982,

Década del 70

En 1970 participó en la película “El Santo de la Espada”, de Leopoldo Torre Nilsson y dió a conocer dos discos importantes en su carrera: “El grito de la tierra” y “Navidad con Mercedes Sosa”. En este período grabó, entre otras, “Canción con todos” y “Cuando tenga la tierra”, de Ariel Petrocelli y Daniel Toro y la bellísima “La Navidad de Juanito Laguna”, del “Cuchi” Leguizamón y Manuel J. Castilla.

En 1971 se conoció “La voz de Mercedes Sosa” y apareció “Homenaje a Violeta Parra”, un disco que reúne casi una docena de temas de la gran protagonista del Canto Popular Chileno. Ese año también participó en “Güemes” (La tierra en armas), filme dirigido por Leopoldo Torre Nilsson. En un breve, pero significativo papel, encarnó a la heroína altoperuana Juana Azurduy.

En 1972 se editó “Hasta la victoria”, un disco lleno de canciones cargadas de contenido social y político. Eran tiempos en que algunos pocos compositores y también cantores como Mercedes Sosa no permanecían ajenos al compromiso y la militancia con la que querían colaborar para conseguir un mundo más justo y equitativo. También en ese año le puso su voz a la “Cantata Sudamericana”, con música de Ariel Ramírez y letra de Félix Luna.

“Mercedes Sosa” y “Traigo un pueblo en mi voz”, aparecieron en 1973, año del convulsionado regreso a la democracia y prólogo de una época difícil y violenta. Mercedes continuó en la misma línea que su trabajo anterior y grabó algunos temas con los que encaró la realidad americana.

En 1975 se edita “A que florezca mi pueblo”.

En agosto de 1976, un año crucial para la Argentina, se editó “Mercedes Sosa”, trabajo en el que rescató poetas argentinos y latinoamericanos como los chilenos Víctor Jara y Pablo Neruda, la peruana Alicia Maguiña y el cubano Ignacio Villa, “Bola de Nieve”.

Al año siguiente, en 1977, “La Negra” le rindió un homenaje a uno de los grandes compositores y cantores populares argentinos con “Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui”. El clima político que vivía el país cada vez se sentía más opresivo.

 

El exilio

En 1979, se editó “Serenata para la tierra de uno”. Aún en medio de la violencia que sacudía al país, Mercedes seguía cantándole a la vida. El hostigamiento y el cerco que se fue formando en torno de ella la obligaron a exiliarse. Ese año fue detenida en la ciudad de La Plata junto con todo el público que había ido a verla cantar. Ese mismo año se instaló en París y en 1980 se afincó en Madrid.

En teoría, Mercedes Sosa podía entrar y salir del país, no tenía causa judicial alguna, pero no podía cantar. Fue un castigo doble: para ella y para todos los argentinos. En un país en que la vida humana no tenía valor alguno, y cientos de ellas se perdían en la oscuridad de las mazmorras, los usurpadores del poder pensaban que la canción con contenido era peligrosa. Por eso había que acallar a los cantores, como una manera de silenciar a la gente.

 

El regreso

“La Negra” recién pudo regresar a un escenario argentino el 18 de febrero de 1982, un par de meses antes que la dictadura se embarcara en la Guerra de Malvinas. El régimen militar que desde poco más de un lustro atrás sometía al país, había comenzado a agonizar. En el Teatro Opera de Buenos Aires realizó más de una docena de conciertos.

Con estas actuaciones tan esperadas, Mercedes no sólo se reencontró con su público de siempre, sino que allí la vieron por primera vez miles de jóvenes que desde entonces la convirtieron, también, en “su ídola”. De esos trece recitales en el Teatro Opera quedó el L.P. doble “Mercedes Sosa en Argentina”, en el que también intervinieron sus compañeros de aquellas noches: León Gieco, Charly García, Antonio Tarragó Ros, Rodolfo Mederos y Ariel Ramírez.

Al cabo del ciclo en el Teatro Opera, Mercedes regresó a España, donde estaba radicada, volvió a mediados de año a América para presentar su disco “Gente humilde” y para realizar una serie de conciertos en las principales ciudades del Brasil. Poco tiempo después regresó definitivamente a la Argentina. Ese mismo año hizo conocer “Como un pájaro libre”, un hermoso disco que incluyó temas de autores tradicionales y otros más jóvenes.

La cantante continuó con sus giras por los países más diversos del planeta, actuando siempre en los escenarios más grandes y prestigiosos, como el Lincoln Center, el Carnegie Hall, en los Estados Unidos, o el Mogador de París.

En el último trimestre de 1983, se conoció “Mercedes Sosa”, un disco en el que registró varias canciones que serían algunos de sus grandes éxitos: “Un son para Portinari” y “Maria Maria”. También en esa recordada placa grabó: “Inconciente colectivo”, de Charly García, “La maza” y “Unicornio”, de Silvio Rodríguez, “Corazón maldito”, de Violeta Parra y “Me voy pa’l mollar”, junto con la recordada cantante Margarita Palacios.

 

La democracia

En 1984 se vivía la euforia del regreso a la Democracia, luego de una dictadura y una guerra. Mercedes regresó al disco con “¿Será posible el sur?”, en el que se entremezclan las canciones esperanzadas, los ritmos folklóricos y el canto latinoamericano. El 21 de diciembre, junto con Milton Nascimento y León Gieco, protagonizó el espectáculo denominado “Corazón americano”, que convocó a una multitud pocas veces congregada.

1985 fue un año doblemente importante. Desde el punto de vista discográfico, Mercedes dio una vez más un espaldarazo a los compositores argentinos con “Vengo a ofrecer mi corazón”, en el que registra canciones trascendentales como la de Fito Páez que le da título al trabajo, pero también “Razón de vivir” y “Madre de madres”, de Víctor Heredia, “Entre a mi pago sin golpear”, de Carlos Carabajal y Pablo Raúl Trullenque, “Canción para Carito”, de Antonio Tarragó Ros y León Gieco.

Se conoce “Corazón Americano”, grabado en vivo el año anterior durante la actuación realizada junto con Milton Nascimento y León Gieco.

En el primer semestre de 1986, realizó una extensa gira por Alemania y Europa Central. En agosto, “Lisneer Auditorium”, de Washington; “Teatro de la Corte”, del Central Park, de Nueva York; “Teatro Auditorium Lakeview”, de Chicago. Alemania: Hamburgo, Munich, Stuttgart, Dreieich y Erlangen. Rotterdam, Holanda Atenas, Grecia. 25 recitales en Brasil. Se edita “Mercedes Sosa ’86”, en el que intervinieron como invitados el bandoneonista Leopoldo Federico y el grupo Markama. Es un disco en el que predominan los ritmos argentinos.

Aparece “Mercedes Sosa ’87” en el que incluyó una decena de canciones y contó con la participación de Pablo Milanés, Teresa Parodi, Víctor Heredia y Fito Páez. Ese mismo año, durante dos meses y medio realizó una gira por Suiza, Alemania Federal, Noruega, Suecia, Holanda, Estados Unidos, Puerto Rico, República Dominicana y México. Las actuaciones más importantes fueron, sin dudas, en el Contcergebouw, de Amsterdam y en el Carnegie Hall, de Nueva York, donde su actuación fue saludada con una ovación de diez minutos.

En 1988 intervino en el ciclo “Los grandes en vivo”. Se publicó “Amigos míos”, un disco compilado de Mercedes Sosa cantando con Milton Nascimento, Pablo Milanés, Teresa Parodi, Charly García, Fito Páez y Raimundo Fagner, entre otros.

Como productora, organizó uno de los espectáculos más importantes ya presentados en la Argentina: “Sin Fronteras”, que reunió en el estadio Luna Park de Buenos Aires, a siete cantantes latinoamericanas: las argentinas Teresa Parodi y Silvina Garré, la colombiana Leonor González Mina, la venezolana Lilia Vera, la brasileña Beth Carvalho y la mexicana Amparo Ochoa, además de la propia Mercedes.

A fines de julio de 1989, “La Negra” recibió de manos de Pierre Décamps, Embajador de Francia en la Argentina la medalla de la Orden del Comendador de las Artes y las Letras, otorgado por el Ministerio de la Cultura de la República Francesa.

 

Mercedes Sosa