Entre dos mundos. Los niños deportados

Entre dos mundos. Los niños deportados

Miles de alumnos nacidos en territorio estadunidense, hijos de padres mexicanos que emigraron allá y tuvieron que regresar al país, estudian ya en escuelas de Baja California. Foto Fabiola Solano Arámburo

Por Fabiola Solano Arámburo, La Jornada Baja California

A los ocho años, Angela dejó la vida que conocía en Los Ángeles, California, para migrar junto a su familia a México, país de donde son originarios sus padres. En 2015, a su llegada a Tijuana, la menor estadunidense fue inscrita en una primaria de la ciudad a pesar de que no dominaba el español.

Los alumnos extranjeros que como Angela se integran a escuelas públicas en el estado no son segregados, sino que son incorporados a las aulas de la misma forma en que se integraría un alumno local, sin importar el idioma que hablen.

De acuerdo con el Sistema Educativo Estatal, más de 55 mil alumnos extranjeros cursan actualmente algún nivel de educación básica en Baja California, de estos, el 98 por ciento proviene de Estados Unidos.

El Programa Binacional de Educación Migrante (Probem), surgió en Baja California en 1996 para atender a los hijos de padres mexicanos que habían migrado a Estados Unidos. Actualmente, Probem se encarga de facilitarles el ingreso a escuelas públicas en Baja California y provee grupos de apoyo.

“La intención es que cuando una familia llegué de regreso de EEUU, ahora de cualquier otro país, los niños ingresen a la escuela de forma inmediata y sean atendidos por un grupo de apoyo”, señaló la coordinadora del programa, Yara Amparo López López.

“Si hay complicaciones, hay niños que traen muy poco español, pero siempre hay otro alumno en el salón de clases que de alguna manera lo va ayudando, no es un proceso fácil para el niño, las diferencias entre una escuela y otra, entre un sistema y otro son muy grandes”, agregó López.

Angela, ahora de 10 años, cursa el cuarto año en la escuela primaria 20 de Noviembre, donde estudian otros 68 niños de estadunidenses. Actualmente, la niña es capaz de hablar inglés y español con sus compañeros, “me corrigen, a veces se ríen poquito, pero no me importa y ya me dicen como es”, mencionó.

En los últimos seis meses, Probem tiene registro de mil 905 menores extranjeros que fueron inscritos en alguna primaria o secundaria en la entidad, de los cuales mil 251 son de nuevo ingreso.

Sin embargo, de acuerdo con la investigadora del Colegio de la Frontera Norte (Colef), Eunice Vargas, estas cifras están “subreportadas”, debido un problema de captación de los niños de retorno.

La investigadora trabaja actualmente en la “Encuesta de Integración Escolar y Migración” con la que busca realizar un diagnóstico de la situación en la que se encuentran los menores migrantes en el estado, en base a un muestreo en escuelas públicas de Tijuana, Tecate y Playas de Rosarito.

“Sabemos que muchos de ellos viven una situación difícil… varios se enfrentaron a problemas de acceso a la escuela por no tener documentos y hubo poco apoyo de las escuelas, aunque los padres de familia hicieron lo posible porque los niños aprendieran rápido y se integraran a las escuelas”, apuntó Vargas.

“Pensamos que los niños al pasar de un país a otro pierden conexiones con la familia, con la escuela, con los amigos, eso es básico para poder desenvolverte en una comunidad… los niños migrantes tal vez tienen algunas dificultades de integración, por ejemplo, en la parte de la conducta, del idioma inglés, en la parte social y también que pueden llegar a tener un menor bienestar emocional por la situación”, agregó.

La finalidad de la encuesta es diseñar una estrategia de intervención que beneficie a los menores extranjeros que estudian en las escuelas públicas del estado y los que pudieran llegar en un futuro ante la posibilidad de un aumento en las deportaciones de Estados Unidos.

“Queremos anticiparnos a una posibilidad de que eso exista, porque Tijuana es el sitio número uno de recepción de migrantes de retorno y por lo tanto de niños que acompañan a sus padres en esos procesos y por eso necesitamos planear un poco más para lo que pueda pasar en los próximos años”, afirmó la investigadora.

Al respecto, Yara Amparo López señaló que, aunque no se observa un incremento en las inscripciones de alumnos en Baja California por motivos de deportación, algunas familias han decidido regresar a México por miedo a esa posibilidad y debido a que, según expresan algunos padres de familia, el ambiente en el país vecino “no es muy agradable”.

Sobre esta situación Angela mencionó: “Creo que es malo (Trump) porque quiere correr a los mexicanos que viven allá y pues se me hace mal que haya expresado eso de los mexicanos… yo soy dos, mexicana y de Estados Unidos, la mitad y la mitad, me gusta aquí pero también me gusta allá”.

 

La Jornada