“Valparaíso es la ciudad con más graffitis y arte urbano que he visto en el mundo”

“Valparaíso es la ciudad con más graffitis y arte urbano que he visto en el mundo”

Por Paola Passig

“Crecí escuchando a Violeta”. Así explica el muralista mexicano Polo Castellanos la conexión que tiene con la artista nacional y por qué decidió regarle a la Municipalidad de Valparaíso un mural sobre el legado de la autora, el que pintó en apenas día y medio.

Castellanos, de la Universidad Autónoma de México, doctorado en Artes y Diseño, maestro en gráfica y licenciado en Artes Visuales, formó parte de los artistas que visitaron Chile en el marco del Encuentro Latinoamericano de Muralismo, también en homenaje a Parra, y que dejaron decenas de obras repartidas en el país, de las cuales 12 quedaron en Valparaíso. Entre ellas el Terminal de Buses, la Avenida Argentina y la escuela Paraguay.

-¿Cuál es la vigencia que tiene hoy el muralismo en Latinoamérica?

-El muralismo nunca se perdió, simplemente tomó nueva rutas, se extendió. Cada país adoptó su forma de hacer muralismo. Eso no tiene nada que ver con el arte urbano, como es el graffiti. El muralismo es un discurso que en México, la cuna del muralismo, venimos construyendo desde los años 20 y que ha ido adoptando rutas distintas en cada país y en cada época dentro del contexto social de cada país.

-¿En Chile cuál es la impronta?

-La Brigada Ramona Parra (BRP) le ha dado una continuidad impresionante. Una estética del muralismo contemporáneo desde el espacio urbano y desde el espacio público.

-En México, la cuna del muralismo como señalas, ¿cuál es tu escuela, quién te inspira?

-Siempre me he identificado con un muralismo didáctico, que era el planteamiento de Siqueiros, de hacer una construcción desde ahí. Hacer murales que puedan dialogar con el público.

-¿Y Rivera?

-Pues no me gusta Rivera. Fue indigenista. Nunca pintó a los indígenas peleando, librando una batalla, siempre con flores, subordinados.

-El muralismo tiene que ser contestatario, subversivo, en el sentido de resistencia a la cultura oficial…

-No necesariamente. Lo que pasa es que el mural es una narrativa. Es como hablar desde el lenguaje de una orquesta sinfónica y luego querer hablar desde un reggeton. El muralismo tiene su propio lenguaje, todo un discurso, y no necesariamente tiene que ser contestatario. Puede hablarse de la memoria, de la tradición, de montones de cosas pero dentro de toda estas reglas que tiene el muralismo como disciplina.

-Pero sí es político.

-Pues la acción de pintar en la calle es una acción política. Porque aunque los artistas digan yo soy apolítico, es la posición política más difícil de sostener.

-¿Existe alguna conexión entre el muralismo mexicano y el chileno?

-En México hay una gran cantidad de estilos, igual que acá y el punto común es el trabajo en el espacio público. Es el discurso que pintamos y manifestamos en la calle, y que tiene que ver con nuestros entornos, nuestras realidades dentro de nuestros contextos tremendamente similares en la región. Estamos padeciendo por todos lados de lo mismo, nos reímos de lo mismo, la conexión es desde el corazón.

-Y más allá de lo ideológico, en lo que respecta a lo figurativo ¿hay similitudes? ¿Deben ser imágenes que muestren fuerza, potencia, manos grandes, mujeres fuertes, rostros duros…?

-Depende del muro, del espacio, depende desde dónde se va a ver. Depende de en qué lugar está. El muralista debe hacer una investigación previa de dónde va a trabajar, a quién se va a dirigir esa obra, debe haber un diálogo previo con la gente del lugar. Entonces se trabaja desde la gente también. Así es cómo nace la obra, no siempre tiene que ser el trazo fuerte. Hay obras que hay que hacerlas sutiles. El trazo fuerte responde a una dinámica visual y espacial también. Es un mural que se va a ver a la distancia y entonces hay que contrastarlo más para que se pueda apreciar; si no se pierde.

-¿Qué te pareció Valparaíso visual y espacialmente?

-Hermoso. Pero nunca había visto una ciudad con tantos graffitis y tanto arte urbano. Eso, para uno que viene de afuera, muestra una estética visual de algunos lugares que es muy bella. Claro, cuando uno se acerca empieza a desmenuzar el contexto de cómo se está conviviendo en el espacio público, cómo chocan al mismo tiempo, cómo nadie se pone de acuerdo. Pero a la vez caben todos al mismo tiempo. Eso es súper interesante.

-¿Y a qué crees tu que obedece este fenómeno que ha ido in crescendo en los últimos 10 años?

-Obedece a políticas culturales. Con la falta de espacios y al no existir, pues se los toman porque eso no pasa sólo en Valparaíso, pasa en todo el mundo.

-Pero considerando que Valparaíso es una de las ciudades más grafiteadas que has visto. ¿Por qué se este fenómeno?

-Probablemente tiene que ver con la diversidad cultural que hay acá. Es decir, todas las expresiones culturales se están manifestando porque no están los canales adecuados. Entonces la gente, con esta diversidad cultural, con esta pluriculturalidad ha tomado el espacio de la calle, un espacio de manifestación.

-¿Para la contracultura?

-Para ambas. Un espacio tanto para el arte y también el contraarte.

-¿Cuál es el aporte del muralismo chileno?

-El aporte de la BRP es muy importante. Es un discurso visual tremendamente simbólico, efectivo, práctico y rapidísimo, además, porque es una estética que se construye justamente desde la velocidad para evitar la detención, la represión, y cada vez se va sofisticando más. Hay toda una simbología bien importante en la BRP y que se ha adoptado en muchos países. Hay obras de la BRP que se han reproducido en otros países.

-Qué elementos tomaste para pintar el mural de Violeta?

-Bueno, ella era una artista completa -pintora, poeta, música- y toda esa expresión que también nos enseñó a otros artistas sobre la unidad de la gente, la justicia, el respeto, el amor, y he querido representar esa parte. Y la necesidad de aprender a mirar desde otro lado, empezar a mirar hacia el sur, y dejar de mirar hacia al norte. Aprender a ver desde abajo, desde la gente.

-¿Qué hace a Violeta Parra tan trascendente?

-Yo crecí escuchando a Violeta Parra y toda mi generación creció igual. Se ha traducido en no sé cuántos idiomas cantada en boleros, con mariachis, en sones. La importancia de violeta es que cantó y pensó universalmente. Cantó para todos. En el mural está el mundo indígena y el no indígena, aquí tienen que entrar todos, sino no cabe nadie.

Mercurio de Valparaíso 

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