Noviembre: mes de barriletes en Guatemala

Por Dennis Orlando Escobar Galicia

En noviembre los cielos de algunos lugares de Guatemala se adornan de barriletes (papalotes, cometas). Es el mes donde ya no llueve, empieza el frío y hay mucho viento. Es también el mes donde los niños y adolescentes dejan los pupitres y gozan a lo máximo sus vacaciones escolares.

«Noviembre, dichoso mes que entra con Todos los Santos, media con San Eugenio y sale con San Andrés», dice un conocido refrán de los fieles católicos.

El vuelo de barriletes empieza en Guatemala el uno de noviembre, Día de Todos los Santos. Ese día es el inicio porque en muchas áreas rurales, principalmente en el altiplano, la cosmovisión de sus pobladores originarios considera que los barriletes son medios de comunicación que contactan con los seres ya fallecidos.

Los barriletes que se vuelan en los cementerios el Primero de Noviembre son utilizados para saludar a los difuntos. Dice la creencia que ese día, Día de Todos los Santos, las ánimas de los antepasados salen a surcar por los cielos.

En Guatemala, país cuya población en su mayoría es de ascendencia Maya, hay dos festivales de barriletes gigantes que son una tradición ancestral y que atrae anualmente a miles de turistas nacionales e internacionales.

El Festival de Barriletes de Sumpango, realizado desde hace más de cuarenta años, cuenta con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y del Ministerio de Cultura de Guatemala. El espectáculo es una verdadera obra de arte en la que participan diferentes familias del municipio, trasladando mensajes de amor, paz y respeto a la humanidad.

El Festival de Barriletes de Santiago Sacatepéquez, llevado a cabo desde aproximadamente 118 años, tiene el propósito de que los santiagueños se comuniquen con sus seres queridos ya fallecidos. Según la creencia de los pobladores los barriletes representan la unión del inframundo con el mundo de los que se nos han adelantado. Esta tradición de más de un siglo fue declarada patrimonio cultural de Guatemala el 30 de octubre de 1998.

Los barriletes que se confeccionan en dichos lugares, municipios próximos a la Antigua Guatemala, son auténticas obras de arte cuya elaboración dura varios meses. Se fabrican de papel de china y varillas de caña de castilla o bambú. Los que se vuelan miden hasta siete metros de diámetro o longitud. Pero también se confeccionan barriletes de 15 y hasta 20 metros que no se vuelan y se cuelgan en portentosos troncos de árboles para su exhibición.

Vale indicar que por lo general son familias o grupos de amigos quienes participan en la hechura de dichas obras estéticas. Y que a decir verdad su confección implica mucho tiempo, creatividad y dinero. Algunos de los barriletes más grandes llegan a costar hasta diez mil dólares.

Pero así como hay barriletes colosales, también los hay pequeños que no alcanzan ni un cuarto de metro de diámetro. Estos papalotes chicos son elevados por los escolares que disfrutan de sus vacaciones; por lo general ellos mismos los fabrican y los utilizan como un medio de distracción en esta época de vientos iracundos.

 

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