El diputado y comunicador Virgilio Caballero

Por Elena Poniatowska

El temblor del 19 de septiembre de 2017 tiró 40 edificios en la Ciudad de México; otros tantos resultaron gravemente dañados de modo que representan un riesgo para sus antiguos habitantes. Es el caso del edificio de 12 departamentos ubicado en Linares 43, en la colonia Roma. Ahí vivió el periodista y diputado Virgilio Caballero durante 38 años. Fue dueño de ese departamento, lleno de muebles bonitos y otras obras de arte, en el que reunió a amigos y colegas en sus fiestas de fin de año y en cada cumpleaños que celebró con generosidad.

A más de tres meses de aquel sismo que cambió, nuevamente, la ciudad y sobre todo la vida de muchos mexicanos, Virgilio es ahora uno de los miles de damnificados sin hogar y olvidado de muchos que prometieron ayudarlo.

“Estaba yo en la Cámara de Diputados, en sesión en el pleno, y empezó el temblor. Traté de escapar por la rampa que lleva al pleno de la Cámara y me caí dos veces. Cuando alcancé a llegar al pasillo de la Cámara me tumbaba la pared de un lado a otro. Logré salir al patio con bien. Me preocupé por mi casa, estábamos en una junta con Rocío Nahle García, la coordinadora de nuestro grupo parlamentario de Morena, quien me decía: Tranquilízate, tranquilízate, pero no podía, siempre he sido un hombre emotivo, un hombre muy, muy sensible, muy participativo y pendiente de los demás, por eso soy comunicador. Me voy, voy a mi casa–le dije. El trayecto de la Cámara de Diputados a Linares 43 fue largo, de más de una hora, yo iba pensando que iba a ver mi edificio muy lastimado y fue exactamente lo que ocurrió. Cuando llegué vi que los primeros tres pisos estaban colapsados. Es una construcción de seis niveles con 12 departamentos. Los tres pisos de abajo estaban colapsados y los de arriba ladeados. Fue una imagen tremenda que nunca va a borrarse de mi mente. Me dieron ganas de llorar. Ahí viví 38 años, yo era el dueño del departamento desde hace mucho tiempo. Al día siguiente, pudimos entrar a sacar algo de ropa porque todo lo demás está perdido: mi biblioteca, mis pinturas, mis documentos.”

Como gran coleccionista de pintura, Virgilio tenía cuadros de valor colgados en su pared que ese 19 de septiembre se perdieron, su tela reventada entre los escombros.

El edificio está todo colapsado. Las escaleras están movidas, ahí pude ver el piano, los libreros atiborrados de libros, los cuadros reventados, los papeles, los documentos, los archivos. Tuve acceso a los roperos y pude sacar lo mínimo de ropa. Entramos sólo una vez. El edificio ha seguido dañándose conforme pasa el tiempo y no hemos podido recoger alguna pertenencia. Protección Civil de la Ciudad de México puso desde hace mucho tiempo unas bandas amarillas a las puertas del edificio y también en la misma calle de Linares para que nadie pase por ahí, porque hay un peligro grande de que ocurra una desgracia.

Virgilio Caballero, diputado de la sexagésima tercera legislatura lamenta que los dictámenes de seguridad de los edificios dañados sean un proceso tan lento y tan farragoso que deja a los condóminos en la total penuria e impotencia: “Nosotros podríamos entrar a sacar algunas cosas si por lo menos apuntalaran el edificio, pero ni siquiera eso han hecho. Nada más han ido a verlo los directores responsables de obra (DRO). Han entrado, pero no han hecho un examen técnico. Nos conformaríamos con ese examen para apuntalar lo que fue nuestro hogar y poder sacar algunas cosas más tarde. Eso es lo que por lo pronto queremos, porque es evidente que el edificio va a ser muy difícil que se reconstruya, lo más probable, lo han dicho ellos, es que se tenga que derrumbar con todo lo que tiene adentro.

“Luego han venido un montón de reuniones entre los vecinos y ex habitantes del edificio para ver qué podíamos hacer. También estaban preocupados los propietarios del edificio de al lado, porque si se cae el nuestro, puede dañarlos. Los vecinos de Linares 43, mi edificio, siempre fueron muy problemáticos, la mayoría no pagaba el mantenimiento y el edificio estaba ya lastimado por el terremoto de 1985, y no se tomaron las precauciones indispensables porque no se tenían los recursos para hacerlo. De 12 departamentos, sólo cuatro o cinco pagábamos la cuota de mantenimiento.

Logré que fueran a ver el edificio el secretario de Obras Públicas de la Ciudad de México y el secretario de Finanzas, para que nos ayudaran a tomar una decisión, sobre todo para que hicieran un dictamen a fondo, un dictamen técnico, científico de lo que necesitaba el edificio, si había que derrumbarlo, si había la posibilidad de apuntalarlo durante unos días para sacar las cosas o si se podía reconstruir, lo que todo deseábamos, pero todo se quedó pendiente y hasta la fecha el edificio sigue vedado. Los funcionarios quedaron muy formalmente que iban a ayudarnos y no lo han hecho, no han regresado ahí después de haberlo hecho a mes y medio del siniestro. ¿Qué será de nosotros? No lo sé. Sigo viviendo con mi hijo.

Por lo visto, ser un comunicador y un diputado de la talla de Virgilio Caballero no pesa mucho a la hora de una catástrofe. Si así le va a él, ¿cómo le irá a los demás damnificados?

Apuesto y caballeroso, como su nombre indica, Virgilio Caballero es el único periodista que se inició a los seis años como comunicador infantil en el programa La lección del amanecer, con otra niña de su edad, Hilda Carmona Pombo, y durante la primaria fueron los únicos niños en el mundo que tenían permiso de llegar tarde a la escuela porque el programa era de siete a ocho de la mañana. No faltó ni un solo día, porque “si yo me enfermaba se terminaba el programa, en el que estuvo de los 11 años a los 17, seis años de primaria y segundaria. Después, en la preparatoria, hizo otro programa La patrulla juvenil, la celebridad no le hizo abandonar sus estudios porque al mismo tiempo hizo la Normal en las tardes y con mucho orgullo afirma: Yo soy maestro normalista.

–Nací en Tampico, fuimos 11 hermanos y a todos nos querían mis padres como si fuéramos el único. Amor, trabajo y honradez fue el lema de mi mamá. Nos venimos de Tampico a México, y los últimos tres hermanos nacieron en Ciudad de México. Todavía hoy somos una familia muy cercana, nos protegemos mucho. Después del terremoto, mis hermanos me dieron albergue y a mis sobrinos les doy trato de hijos. Ahora vivo con mi hijo en avenida San Bernabé 119, a un costado de la Unidad Independencia. Hago hora y media para ir a la Cámara de Diputados. Logré salvar el coche ese mismo medio día…

–Para un periodista, ¿es indispensable el automóvil?

–Me parece que sí. Nunca he dejado el periodismo, ni siquiera ahora, en la Cámara, en la bancada de Morena; abrí un sitio muy semejante a lo que hacía en periodismo. He hecho mías todas las causas de Morena y de Andrés Manuel López Obrador que por supuesto va a ganar las elecciones.

Virgilio es asesor de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en temas de radio y televisión en América Latina, y condujo la exitosa serie Realidades en CNI, Canal 40, entre otras. Recuerdo que me entrevistó para un programa en TV UNAM y me llamó la atención que nos filmaran desde la puerta de la estación mientras Virgilio me escoltaba hasta el set de televisión, cosa muy poco usual.

La Cámara de Diputados del Congreso de la Unión consta de 500 diputados, 300 de ellos electos mediante la votación popular y 200 designados por representación proporcional; es decir, cada partido político elige a estos 200 diputados plurinominales. Su trabajo consiste en ser el enlace entre lo que el pueblo requiere y el poder Ejecutivo. Virgilio Caballero llegó a la cámara baja en 2015 en representación de Azcapotzalco. Pertenece a las comisiones de Comunicación, Puntos Constitucionales, a la de seguimiento a las agresiones a periodistas y medios de comunicación, a la de seguimiento a los acuerdos del informe presentado por la Comisión Permanente respecto de los hechos ocurridos en el municipio de Asunción Nochixtlán, Oaxaca, el pasado 19 de junio de 2016, además de ser uno de los 48 diputados de izquierda que han rechazado bonos onerosos y donan la mitad de su sueldo para mantener las universidades de Morena.

–Cuando hay una verdadera oposición de izquierda en la Cámara se discuten a fondo los problemas del país. En Morena hemos logrado formar un grupo parlamentario muy fuerte de 50 personas honestas con propuestas muy concretas. Por ejemplo, nos opusimos al gasolinazo y ahora somos la cuarta fuerza de la cámara. Nos consultan los compañeros dirigentes del PRI, siempre quieren saber por dónde vamos a ir y cuál va a ser nuestra posición en distintos problemas.

Todos los días amanecemos a un nuevo conflicto y hasta ahora hemos sabido resolver los que nos han sido presentados y conciernen precisamente a la salud política de nuestro atribulado país.

La Jornada

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