El Mirador: centro neurálgico de la civilización maya

El Mirador: centro neurálgico de la civilización maya
Representación de cómo pudo haber sido El Mirador durante su apogeo, en el Preclásico. Arte Prensa Libre: Proyecto Cuenca Mirador.

Los orígenes de la milenaria dinastía Kan se encuentran sepultados en El Mirador, en Petén.

Por Roberto Villalobos Viato

En el periodo Preclásico, El Mirador fue el centro neurálgico de la antigua civilización maya.

Este sitio arqueológico está al norte de Petén, cerca de la línea fronteriza que nos separa de México. Precisamente ahí se originó la dinastía Kan, que en español significa serpiente. “Así lo sugieren las evidencias descubiertas hasta ahora”, refiere el arqueólogo Gustavo Martínez.

El dato, sin embargo, es disputado por los especialistas que trabajan en La Corona —también en territorio petenero— y en Calakmul, del lado mexicano.

Pese a las divergencias, la teoría más aceptada es la que propone el renombrado arqueólogo estadounidense Richard D. Hansen: los kanes, en efecto, se originaron en El Mirador y luego se dispersaron a lo largo y ancho de la cuenca.

Este sitio empezó a ser ocupado a partir del Preclásico medio (ca. 1000 a.C.-350 a. C.). Paulatinamente construyeron varias estructuras, las cuales fueron haciendo cada vez más grandes. “Se han encontrado indicios de un desarrollo social importante en la parte final del Preclásico medio, manifestado en edificios público-religiosos, plataformas, calzadas, canchas para el juego de pelota, residencias y otros monumentos”, comenta Martínez.

Fue en el Preclásico tardío (350 a. C.-250 d. C.) que la ciudad tomó una fisonomía monumental, como nunca antes se había visto en Mesoamérica. Para entonces ya había patrones ideológicos bien definidos, lo cual se hizo visible en la planificación y ordenamiento arquitectónico, así como en el fino y minucioso arte plasmado en las fachadas y cresterías de edificios.

Hoy, los investigadores calculan que los edificios masivos de El Mirador se construyeron en un radio de 58 km cuadrados —de hecho, en 32 km cuadrados se han contabilizado más de mil estructuras—. “Esta fue conocida como la era de la monumentalidad”, se lee en el libro Mirador, escrito por los arqueólogos Hansen y Édgar Suyuc.

El mejor ejemplo de crecimiento y desarrollo urbanístico de El Mirador es el complejo La Danta, cuya insignia es su pirámide homónima, la cual está sobre una colina natural combinada por tres plataformas superpuestas y que en su cúspide tiene una estructura triádica. En total, se levanta a 72 m —en algún momento pudieron ser 80 m, según evidencias—. “Es la más alta del mundo maya”, explica Martínez.

Asimismo, es la más grande del planeta en cuanto a volumen de construcción, pues, de acuerdo con Hansen, se necesitaron por lo menos 2.8 millones de metros cúbicos de piedra y relleno de barro. “Debieron tener sólidos conocimientos de arquitectura e ingeniería”, asegura Martínez.

Una de las teorías que se barajan sobre la magnitud de la edificación es que los mayas quisieron asociarla con una montaña sagrada, para que de esa forma, cada mañana, “saliera el Sol para quienes habitaban en el complejo”, consigna la obra de Hansen y Suyuc.

Ahí se han identificado instalaciones administrativas, habitacionales y ceremoniales. Incluso tuvo su propio reservorio de agua.

Imagen artística de El Mirador, donde se construyó la pirámide La Danta. Arte Prensa Libre: Proyecto Cuenca Mirador.Imagen artística de El Mirador, donde se construyó la pirámide La Danta. Arte Prensa Libre: Proyecto Cuenca Mirador.

Otros complejos importantes son El Tigre —que está amurallado, también de estilo triádico y con una pirámide de 55 m de altura— y el grupo La Muerta, que está sobre una colina natural y que se une al centro de El Mirador mediante un dique y una calzada. Ahí está el edificio Halcón, construido sobre una plataforma en forma de T, de 13 m de altura.

Uno de los grandes hallazgos en La Muerta fue un petroglifo, en relieve, tallado en la roca madre al que denominaron Monumento 1. Mide 5×6 m y se cree que pertenece al Preclásico tardío terminal o del Clásico temprano. El relieve tiene cabezas y máscaras de deidades de perfil, flanqueadas por un jeroglífico que comienza con el nombre de un día calendario o tzolkin. El glifo final se ha interpretado como Ahaw Kan, que es la primera versión de ese título conocido en estas tierras.

Otros sitios arqueológicos de referencia de esta enorme ciudad son la Gran Acrópolis Central, León y Cascabel.

Durante su apogeo, calcula Martínez, la cuenca El Mirador tuvo dos millones de habitantes —tan solo en el sitio arqueológico de ese nombre, alrededor de 200 mil—.

Colapso

El Mirador fue la ciudad dominante durante el Preclásico. Sin embargo, sus enormes construcciones produjeron una exorbitante demanda de trabajo y un excesivo uso de madera, estuco y materiales de relleno. Todo esto causó deforestación. Asimismo, hubo cadenas de malnutrición, sequías y guerras. Fue esto lo que forzó el colapso del sitio, lo cual fue aprovechado por los rivales durante el Clásico temprano, entre ellos Tikal. De esa cuenta, el poder se trasladó a Calakmul. “Aunque hubo épocas en las que intentó resurgir, nunca más volvió a ser la misma”, indica Martínez.

Cabezas de estuco

Se encontraron en el 2014 en el grupo Casa del Coral, al este del complejo La Danta, en el sitio arqueológico El Mirador. Datan del periodo Clásico tardío (650-900 d. C.).

Dios del maíz

La imagen en nuestra portada (en la edición impresa)  se encontró en el grupo Casa del Coral, el cual data del periodo Clásico tardío (650-900 d. C.). “Es una cabeza de estuco antropomorfa de un joven pintado de rojo y azul maya. Se presume que es el dios del maíz”, explica el arqueólogo Douglas Mauricio.

Foto Prensa Libre: ATania CabreraFoto Prensa Libre: ATania Cabrera

“Presenta deformación de cráneo, ojos sesgados con el iris punzonado, nariz delgada y pronunciada que parece haber tenido alguna incrustación, boca pequeña en la que se le ven dos dientes trabajados”, agrega el especialista.

Dios Remero viejo

Descripción. Es un rostro antropomorfo, probablemente masculino, que tiene un tocado que quizás sea de jaguar, debido a los rastros de tinta amarilla y negra. El personaje tiene arrugas, ojos grandes, redondos y saltados, con el iris en forma de gancho, así como grandes orejeras circulares.

Iconografía. Representa a una deidad antigua, tal vez del dios Remero viejo, responsable de transportar a los difuntos al inframundo.

Foto Prensa Libre: Antonio PortilloFoto Prensa Libre: Antonio Portillo

El gobernante

Descripción. Cabeza antropomorfa pintada de azul maya, excepto el tocado —que está de rojo con líneas horizontales y verticales—. Tiene deformación craneana, ojos almendrados y nariz aguilucha con un adorno rojo incrustado. Sus dos dientes superiores están trabajados.

Iconografía. Es de las pocas piezas que se han encontrado pintadas en azul maya, por lo que se cree que este personaje pudo ser importante, o bien, un ancestro de la clase gobernante del Clásico tardío.

Foto Prensa Libre: Antonio PortilloFoto Prensa Libre: Antonio Portillo

Dios bufón

Descripción. Pieza antropomorfa, tal vez masculina. Estaba pintada en rojo, negro y azul maya. Los ojos son grandes, redondos y hundidos, con una línea de expresión a sus lados. Sus pómulos están saltados y la nariz es curva y pronunciada. La boca tiene un gesto de sonrisa.

Iconografía. Los personajes con este tipo de nariz están asociados con la música. También podría tratarse de dioses, demonios o ambos, que están relacionados con rituales de tiempo.

Foto Prensa Libre: Antonio PortilloFoto Prensa Libre: Antonio Portillo

El friso de los héroes gemelos

Fue descubierto en el 2009 por el equipo arqueológico de Richard Hansen. Cuenta una versión temprana de la historia de la creación, la cual está en el Popol Vuh.

Foto Prensa Libre: Hemeroteca PLFoto Prensa Libre: Hemeroteca PL

– Paneles de estuco

– Data del año 300 a. C.

– Pudo haber medido hasta 25 metros en su punto más ancho.

– En el panel superior hay una banda amplia y sinuosa que simboliza a una serpiente emplumada.

– La ambientación acuática hace suponer que se trata del inframundo.

– En el panel central aparece un monstruo con forma de serpiente; es el dios de la lluvia y del agua que mira a un nadador con apariencia humana —en la imagen—, quien sobre su espalda lleva una cabeza decapitada, probablemente de Hun Hunahpú.

Otras estructuras gigantescas en El Mirador

Los edificios dominantes podrían estar relacionados con el formato triádico del símbolo Ox Te Tun —lugar de nacimiento de los dioses—.

Tres Micos. Son grandes grupos arquitectónicos de estilo triádico.

Pirámide Los Monos. Es una de las estructuras dominantes de El Mirador. Se levanta a 48 m de alto y es de estilo triádico.

Pirámide León. Son varios edificios construidos en un patrón conocido como Grupo E. La estructura más grande tiene 33 m de altura.

Grupo Chicharras. Plataformas rodeadas de estructuras grandes que, probablemente, fueron complejos residenciales para un grupo de la élite sacerdotal. La mayor parte data del Preclásico tardío.

Complejo Cascabel. Edificios de 20 a 30 m de alto. Es uno de los conjuntos más antiguos de El Mirador. Se cree que se construyeron en honor a los cuatro linajes gobernantes.

Gran Acrópolis Central. Son por lo menos 19 estructuras de gran tamaño sobre una enorme plataforma. Data del Preclásico y se cree que fue el centro administrativo de la ciudad.

 

Prensa Libre