Más allá de la polémica que, al igual que otras publicaciones antecedentes, despertó la  reciente “Propuesta didáctica para el abordaje de la educación sexual en educación inicial y primaria“, elaborada en el seno del Consejo rector de esos niveles educativos,  lo importante es conocer a quien está dirigida, qué se pretende con ella, como debe utilizarse y algunos resultados de su aplicación. Para ello, la República de las Mujeres entrevistó a la Coordinadora del Area de Educación Sexual del Instituto de Formación en Servicio, maestra Patricia Píriz.


En Uruguay, la educación sexual se incorporó al sistema educativo formal en 2006 y desde ese momento el Consejo de Educación  Inicial y Primaria (CEIP) promueve su implementación en todas las escuelas del país.

Esta incorporación se sustenta en un marco jurídico, integrado por el Código de la Niñez y la Adolescencia, la Ley General de Educación 18.437 y la Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva 18.426.

El Programa de Educación Inicial y Primaria de 2008 define la educación sexual como un eje transversal desde el nivel inicial de tres años hasta sexto año de primaria, contemplando la inclusión de las familias y la comunidad, de modo de lograr un trabajo mancomunado que permita a todas las personas adultas involucradas asumir sus responsabilidades.

En 2014 se creó el Instituto de Formación en Servicio, con el cometido de contribuir al mejoramiento de las prácticas de enseñanza a cargo del cuerpo docente. En ese marco se integró un Area de Educación Sexual, que coordina la maestra Patricia Pírez.

La más reciente  de las herramientas  elaboradas para apoyar ese trabajo es la “Propuesta didáctica para el  abordaje de la educación sexual en educación inicial y primaria“, que contiene aportes conceptuales, orientaciones y propuestas concretas. Como se aclara en la introducción, no se pretende que se aplique al pie de la letra, sino que constituya una referencia para el trabajo cotidiano. Las propuestas deberán ser adaptadas por cada docente en función de las características de la escuela y de su población, los objetivos que se proponga alcanzar y los conocimientos y habilidades personales.

El texto fue elaborado por la asociación civil Gurises Unidos, en coordinación con la Comisión de Educación Sexual del CEIP y el apoyo del Fondo de Población de Naciones Unidas (Unfpa).

Su publicación se inscribe en la “Estrategia intersectorial y nacional de prevención del embarazo no intencional en adolescentes“, que forma parte del Plan Nacional de Primera Infancia, Infancia y Adolescencia 2016-2020 y en los Objetivos Sanitarios Nacionales 2020 que definió el Ministerio de Salud Pública (MSP).

 Luces rojas otra vez

La difusión pública de la propuesta desató una serie de cuestionamientos que los medios de comunicación y las redes sociales multiplicaron. Los argumentos contrarios al material se centraron en los supuestamente vulnerados derechos de las familias a decidir qué tipo de educación sexual quieren para su descendencia infantil, incluyendo la negativa a toda forma de trabajo escolar en la materia.

La maestra Patricia Píriz, coordinadora del  equipo del Area de Educación Sexual del Instituto de Formación en Servicio, brindó detalles sobre la propuesta didáctica en sí, los límites y virtudes de su aplicación, así como resultados que se están obteniendo en la tarea docente.

Píriz comienza destacando que “es importante tener en cuenta que la sexualidad es un aspecto central del ser humano presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, los vínculos afectivos, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción.  La sexualidad se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales.  Está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales“.

  • En los últimos años hubo varias publicaciones sobre educación sexual y debido a presiones o intervenciones de diversa índole, ninguna pudo llegar a los sectores de la sociedad para los que fueron concebidas. ¿Esperaban un nuevo cuestionamiento a la actual guía para docentes?
  • Era esperable que al ser una publicación referida a la educación sexual en la infancia generara cuestionamientos, ya que la sexualidad siempre moviliza y en la infancia aún más.

Creo que hay  mucho desconocimiento. Este material no crea realidad, la educación sexual ya es una realidad en nuestro sistema educativo formal, desde hace mucho tiempo. De esta manera, existen contenidos de enseñanza explícitos en las  áreas de Conocimiento Social, de Conocimiento de la Naturaleza,  de Conocimiento Corporal y de Conocimiento Artístico.

Lo que se hizo ahora es un material para docentes, que puede ser usado por ellos/as como insumo o herramienta si es que lo consideran pertinente.

Existen muchos mitos sobre la educación sexual en la infancia que infunden miedo en las personas adultas. Es lógico que quien es responsable del cuidado de cuidar  niños y niñas busque lo mejor para ellos/as y se preocupe por aquellas cosas que puedan causarle algún daño.

Por ejemplo, se cree que la educación sexual puede alentarlos a tener relaciones sexuales más tempranas.  Invito a pensar en toda la información que les llega actualmente sobre sexualidad, que no proviene ni de la familia ni de la escuela sino de internet, publicidades callejeras, redes sociales, televisión, amistades, etc. Niñas y niños reciben mensajes sobre formas de relacionarse, sobre cómo se  debe ser y sentir para ser valorado/a, amado/a, exitoso/a, feliz, etc.

Hablar o no hablar es educar

  • ¿Familia y escuela no deberían trabajar en forma conjunta para que niños y niñas logren analizar esos mensajes con pensamiento crítico, en lugar de ser sólo meros receptores/as pasivos/as de esa información?
  • Por supuesto. La información no puede adelantar procesos que tienen que ver con un desarrollo físico y psicológico personal de cada niño y niña.

En principio, hay que tener en cuenta que hablemos o no hablemos de sexualidad, estamos educando en sexualidad. Es imposible no educar la sexualidad; hagan lo que hagan la escuela y la familia siempre están educando la sexualidad, consciente o inconscientemente, abierta o sutilmente, explícita o implícitamente, intencionalmente o no. Desde que se nace hasta que se muere nuestra sexualidad está sometida a complejos y sutiles procesos de educación, formales o informales. La forma como se estructura, se vivencia y experimenta la sexualidad es el producto de todo un proceso de aprendizaje.

  • Con solo hablar de temas sexuales se estaría educando…
  • O no hablando de esos temas, que también es una manera de transmitir la idea de que la sexualidad es un tema tabú, peligroso, un tema del cual no se debe hablar. El silencio es una forma de represión por omisión, igual de destructiva y eficaz que la represión abierta y directa. Con este método de educación sexual se enseñan varias lecciones: “en la escuela no se habla de sexualidad”, “algo raro, malo o misterioso tiene hablar de esto”, “si tengo inquietudes respecto a la sexualidad será mejor resolverlas con otras personas”. El hecho de que la escuela no brinde educación sexual intencional, no indica que en ella no se está educando sobre la sexualidad. El llamado “currículum oculto” opera silenciosamente, a favor o en contra de la educación sexual de los y las estudiantes.

Pensada para docentes

  • ¿Cuál es el público objetivo de la propuesta?
  • La propuesta está pensada para docentes. Son las y los docentes quienes, como profesionales de la educación, toman las decisiones de qué enseñar y cómo hacerlo, de acuerdo al conocimiento que tienen de su grupo, del programa y su saber didáctico.

La educación sexual es un proceso vital que se desarrolla desde que nacemos hasta que morimos, por lo tanto deberá adaptarse a cada momento evolutivo.

A cada edad le corresponde un determinado tipo de intereses, de necesidades, conflictos y expresiones sexuales, por lo tanto le corresponderá una determinada educación sexual. Cada edad requiere de ciertos contenidos, implica diferentes objetivos y exige una metodología adecuada a las capacidades psicológicas y a los estilos de aprendizaje correspondientes.

  • Desde que se viene trabajando en educación sexual, ¿ustedes han registrado ese malestar que se atribuye a las familias del estudiantado?
  • En el Area de Educación Sexual del Instituto de Formación en Servicio venimos trabajando desde 2014, acompañando las prácticas de docentes de primaria en todo el país, y lo que hemos recibido de parte de las familias siempre es agradecimiento. Se trabaja desde la corresponsabilidad con las familias. Se las invita a clases abiertas, talleres, reuniones, etc., para que  conozcan la propuesta y los contenidos a trabajar desde el programa de acuerdo al grado.

En general, siempre recibimos muchos mensajes positivos,  porque en los hogares se generaron charlas a raíz de lo trabajado en la escuela, que antes no se habían dado o que las personas adultas no sabían cómo empezar con niños y niñas.

Muchas familias se acercan a las escuelas a pedir material para informarse,  a preguntar  cómo responder las dudas y preguntas infantiles, a plantear la necesidad de talleres para ellos/as como adultas/os, a pedir apoyo en situaciones de violencia sexual, a ofrecer recursos didácticos, materiales o sus conocimientos para intercambiar con las otras familias.

Acompañando la acción

  • ¿Cómo evalúan  los cursos  en los que están participando maestros y maestras de todo el país, en cuanto a la formación profesional y al rol  docente en relación a la educación sexual?

– La formación en servicio en el Área de la Educación Sexual  tiene como cometido fundamental impactar en el mejoramiento de las prácticas de enseñanza desarrolladas por las/os docentes en el ejercicio específico de sus cargos. El CEIP atendió un reclamo de muy larga data de las/os docentes incorporando esta área.

Tuvimos muy buena convocatoria en cada lugar donde hemos ido.  Desde la creación del Instituto de Formación en Servicio,  se han formado en el área 2.150 docentes en todo el país.

  • ¿Qué aspiran a lograr a mediano  plazo con la instrumentación y aplicación de esta propuesta didáctica  en las escuelas?
  • Esta propuesta constituye un paso más en el proceso por el cual se busca que todos los actores en las instituciones educativas sean activos protagonistas de la inclusión de la educación sexual, acompañando a niñas y niños en sus procesos de crecimiento, desarrollo y aprendizaje. Se utiliza actualmente en el marco de los cursos de formación en servicio como otro material, con la ventaja de que este libro está adaptado al Programa de Educación Inicial y Primaria vigente.

Se espera que pueda acompañar las acciones que ya se vienen realizando, e impulsarlas donde aún no se visibiliza intencionalmente el tema, propiciando el cumplimiento de la responsabilidad que tiene la escuela en la educación sexual de niños y niñas.

Pretende ser un punto de referencia, no se trata de un material acabado sino que es un instrumento que necesita ser recreado, enriquecido y problematizado por las y los docentes que lo utilicen.

– ¿Algo más que quieras destacar en relación al tema?

– Creo fundamental resaltar la profesionalidad de las/os docentes. Son las maestras y maestros de cada rincón de nuestro país quienes han venido enseñando los contenidos programáticos vinculados a la educación sexual que ya están, como dije, desde el 2008 en el programa oficial. Buscando recursos, materiales, invierten muchas horas personales en su desarrollo profesional y en la planificación de las actividades, con el propósito de mejorar la calidad de sus prácticas de enseñanza y lograr mejores aprendizajes de niños y niñas.

Opinión de docentes

Patricia Píriz considera  que más valioso que la evaluación de quienes conducen los cursos de formación en servicio sobre educación sexual, es compartir la valoración que hacen las/os docentes cursantes al finalizar el trayecto de formación.

A partir de que el 100% afirma que recomendaría el curso a sus colegas, la coordinadora del área rescata a modo de ejemplo algunos de los argumentos:

  • Aporta al crecimiento emocional, permite conectarse con las emociones y sensaciones.
  • Aporta recursos, metodología, claridad de conceptos y acompañamiento.
  • Brinda herramientas para la vida personal y profesional.
  • Curso dinámico, claro y muy útil, divertido, se destaca el trabajo con el cuerpo y lo vivencial.
  • Es necesario para ampliar los contenidos del programa y poder conducir el aprendizaje en forma positiva y receptiva con las familias, niños y niñas.
  • Es un curso que “te cambia la cabeza”, “te cambia la forma de ver la vida”.
  • Fue muy bueno en lo conceptual y procedimental, brinda insumos para reflexionar y mejorar  las prácticas.
  • Permite romper mitos, tabúes e incorporar la educación sexual de un modo natural,  para poder trabajar con confianza y sin miedo en nuestras aulas.

Expresiones registradas en las evaluaciones de las/os docentes fueron:

  • “Excelente curso para perder el miedo a trabajar la sexualidad. Oportunidad de crecer, aprender, mejorar día a día como docente y persona”
  • “Otorga fundamentos teóricos y prácticos para abordar la temática desde el aula y la institución, desde una perspectiva más real, más humana, más abierta”
  • “Permite trabajar desde lo vivencial, resignificar la corporeidad, las distintas formas de comunicación, así como la afectividad que no la trabajaba sistemáticamente con actividades variadas y motivadoras”.

La República Uruguay

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