“Nosotros también tenemos derecho a vivir”

“Nosotros también tenemos derecho a vivir”

Sin refugio para las trans

II. Burocracia que niega asilo

Mi historia

Estos son los testimonios de lucha de las migrantes trans en México y Estados Unidos. Las sobrevivientes del odio.

Eléctrica

“Nosotros también tenemos derecho a vivir”

Soy Rafael Antonio, soy de Honduras, y me gusta que me digan Eléctrica. Yo agarré este camino para México por tanta discriminación que hay en nuestro país porque nos asaltan, nos asesinan, nos violan, nos golpean.

Uno agarra este camino para que no le hagan daño a su familia porque lo primero que le dicen es: `si no te vas, vamos a matar a tu familia porque vos arruinás a tu familia´. Cuando nosotros también tenemos derecho a vivir.

En Guatemala venía con unos niños, ahí me quitaron 300 quetzales por los dos niños, ellos están en Estados Unidos, pero yo me quedé colgado. Su familia les puso coyote y a mi no.

Me gustaría quedarme en México y estudiar. Ya traigo la profesión de belleza. En Tenosique donde me quedé en La 72 arreglaba el pelo a las migrantes, lo pintaba, cortaba, planchaba, arreglaba uñas. Y todo eso lo sé hacer.

Entrando a México el 1 de septiembre me apuñalaron, me asaltaron aquí en Tenosique, Tabasco. Solicité la visa humanitaria, me la negaron porque me dijeron que no eran suficientes pruebas. Yo pienso que solo con el eso de que me acuchillaron yo tengo bastantes derechos, aún siendo inmigrante.

De hecho esa vez fui a poner denuncia. En Tenosique también hay discriminación. Yo le dije al comandante: ¿que qué quería?, ¿que me cortaran una mano, que me cortaran el pie para que supieran que era verdad?.

El 26 de septiembre de 2016 salí de Honduras. Tramité la visa humanitaria y me la negaron. Me sentí decepcionado. Vengo de mi país, huyendo de la violencia y me vengo a encontrar lo mismo aquí, creo que no es justo porque creo que tengo derechos. Tuve que esperar dos meses para que me dijeran que no a la visa.

En mi país no me pongo “shores” (pantalones cortos), aquí en México lo puedo hacer. Allá me maquillaba poquito y aquí lo vine hacer más. Aquí en México si una persona golpea a un gay u homosexual se va a denunciar porque es una falta de respeto. Dicen que en la Ciudad de México las personas como nosotros tenemos derechos. En cambio, en nuestro país no. Yo creo que el presidente de mi país sería feliz que emigraran todos los gays de Honduras.

Yo en Honduras no me decidía en mi sexo por el hecho de que las personas lo primero que te dicen:`no te da pena por tu familia, le vas a dar pena a tu familia´.Yo lo que hice fue salirme de las manos de mis papás y vivir mi vida. Tengo una amiga que ahora está en Estados Unidos, ella me dijo: `hacé tu vida, viví tu vida y nadie te la puede cambiar sólo que seas lo que sos y quererte como sos´.

En mi familia, mi mamá me acepta como soy, mi papá ya me aceptó aunque al principio no me quería como soy.

En Choluteca lo que existe más es la violación a los gays, golpes y maltratos.Nos agreden primero los mareros porque quieren que uno esté con ellos a la fuerza y creo que no es justo. Yo dije: voy a salir del closet, voy a aceptarme por lo que soy, yo valgo mucho.

En Honduras nos dicen culeros, maricón, hijo de la gran puta. A uno le duelen esas palabras. Te insultan y tienes que hacerte más fuerte.Las palabras duelen, pero sobre todo que no nos maten porque nosotros también tenemos derecho a vivir.

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