“Ni trata de personas ni prostitución es trabajo sexual”, aseguran activistas

“Ni trata de personas ni prostitución es trabajo sexual”, aseguran activistas

Por Jessica Xantomila

Trabajadoras sexuales de México y Argentina demandaron ser escuchadas. En el conversatorio Putas, no víctimas ni cómplices de trata de personas, en el que participaron María Riot y Georgina Orellano, de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina, y Elvira Madrid Romero, de Brigada Callejera, indicaron que en ambos países continúa la criminalización de esa actividad, así como los abusos y violaciones.

Riot aseveró que la narrativa de trabajo sexual escuchada hasta ahora ha sido errónea y confusa, por lo que pidió dejar de estereotiparnos: ni trata de personas ni prostitución es trabajo sexual.

Existen siempre los mismos cuestionamientos sobre si es un trabajo digno y por qué lo hacen, lo que genera vergüenza entre quienes se dedican a este servicio, sobre todo con la familia. Hacemos público lo que se nos dijo que teníamos que hacer en privado con amor y gratitud, señaló Orellano.

Aunque reconocieron que nadie elige libremente dedicarse a este trabajo, las circunstancias las guían, como la falta de dinero, principalmente, pero al final lo hacen por decisión. En los sectores populares a la hora de tener que salir a trabajar las mujeres tenemos muy pocas opciones.

En el Centro Horizontal, Orellano sostuvo que el trabajo sexual le posibilitó generar autonomía económica y depender solamente de mí. Históricamente han hablado de nosotras; han escrito hasta libros sobre nuestras vidas y eso es violación para nosotras: es explotar el estigma de la otra y no trabajar para derribar el estereotipo.

Madrid Romero dijo que aunque aparentemente Argentina y México son dos países diferentes, en cuanto a ley de trata y represión somos iguales. Lo que tenemos que hacer es unir fuerzas, organizarnos entre todas, incluidas las de otros países, y tumbar lo que no está funcionando.

Indicó que prohibir esta actividad o cerrar espacios sólo genera que las trabajadoras sexuales se muevan a lugares menos seguros. También la violencia generalizada en el país ha provocado la muerte de al menos 45 sexoservidoras en Tamaulipas y el número cada vez aumenta.

Sostuvo que lo que se ganó en 20 años se perdió con la ley de trata de 2012, la cual, aseguró, contiene al menos 50 errores, los cuales también han limitado la creación de un sindicato. Las participantes coincidieron en que las autoridades son de los actores que más violencia ejercen contra ellas.

La Jornada
Categories: Género, México