Poli Délano: “Contar historias es como una artesanía comparable a lo que hace un orfebre”

Poli Délano: “Contar historias es como una artesanía comparable a lo que hace un orfebre”

Poli Délano (1936-2017). El mundo de sus relatos está poblado de personajes, escenarios y situaciones que se vinculan con los lugares donde transcurrió su infancia y juventud. Escritor multifacético, además de sus propios libros, escribió otros por encargo, dirigió talleres literarios, escribió guiones y publicó artículos en la prensa.

“Yo no quiero ser tildado de intelectual;
contar historias es como una artesanía comparable a lo que hace un orfebre.”

Poli Délano

Desde sus comienzos como escritor, Poli Délano siempre manifestó predilección por la narrativa: “me sale con mayor fluidez el cuento, pero me siento más feliz en la novela”. Con la publicación de sus primeros relatos, Gente solitaria (1960), Amaneció nublado (1962) y Cero a la izquierda (1966), adhirió a la propuesta literaria de la Generación de escritores de 1960, ese grupo que emergió en un contexto de profundas transformaciones políticas y sociales. Al igual que muchos escritores de esa generación, Délano mostró interés por las temáticas urbanas, el mundo de la periferia y de la realidad social.

Poli Délano pasó la mayor parte de su infancia y juventud en España, México y Estados Unidos, países donde su padre, Luis Enrique Délano, ejerció cargos diplomáticos, y su madre, Lola Falcón, comenzó a desarrollarse como fotógrafa. No es extraño, entonces, que su obra haga referencia constante a dicha experiencia: el mundo de sus relatos está poblado de personajes, escenarios, situaciones y encuentros que se vinculan con aquellos lugares. Un ejemplo de ello es el libro Lo primero es un morral: notas de un viaje al África, en el que reúne las crónicas escritas durante su viaje por ese continente.

Admirador confeso de Ernest Hemingway, William Faulkner, John Steinbeck y Charles Bukowski, Délano dirigió la cátedra de literatura estadounidense en la Universidad de Chile desde 1962 hasta 1973. En este periodo publicó obras interesantes: Cuadrilátero (1962), sobre el tema del boxeo; Cambalache (1968), novela extensa de corte naturalista, casi documental; Uppercut (1969), y Vivario (1971), una compilación de cuentos.

Tras el golpe militar, partió al exilio, a vivir “como de paso, en tránsito”, porque en el exilio, explica, “uno no se asienta, se resiste a echar raíces, se queda sin su centro de apoyo”. Sin embargo, se estableció en México por diez años; allí su carrera literaria tomó un nuevo impulso: publicó en las editoriales mexicanas, fue columnista en el diario Universal, se hizo famoso por sus talleres literarios en Cuernavaca y obtuvo el Premio Nacional de Cuento en 1975. La última novela que publicó antes de regresar definitivamente a Chile fue Piano Bar de solitarios (1983). Considerada una de sus mejores novelas, es una obra de carácter experimental que trata sobre la vida de personajes solitarios que frecuentan un bar para paliar su derrota y desconsuelo.

Regresó a Chile en 1984 y desde esa fecha hasta su muerte, en agosto de 2017, trabajó incansablemente. Poli Délano fue, sin duda, un escritor multifacético: además de sus propios libros, escribió otros por encargo; dirigió talleres literarios; escribió guiones para cine y televisión; publicó artículos en periódicos y revistas y participó en lecturas públicas y foros. Desde 1984, publicó alrededor de veinte libros, entre cuentos y novelas. Incluso escribió una novela para jóvenes que tituló Humo de trenes.

El arte de Poli Délano, como él mismo dijo, “se nutre de la calle, de la intrahistoria y de la historia con mayúscula”. En sus relatos las historias marginales y el retrato de lo cotidiano sirven para dar cuenta, a veces con humor y otras con un agudo realismo, de una realidad social más profunda.

Memoria chilena

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