Tres miradas a Marta Matamoros, sastre y sindicalista panameña

Tres miradas a Marta Matamoros, sastre y sindicalista panameña

Una escritora, una directora y una actriz nos revelan la importancia de la figura de esta líder sindical panameña, cuya vida ha dado lugar a un libro y a un documental recientemente presentados.

En 1994, Jacqueline Candanedo y su compañera Myrla Gutiérrez eran estudiantes de sociología y trabajaban en su tesis, una investigación sobre la incorporación de las mujeres en el mundo del trabajo, desde su rol productivo, reproductivo y sindical. “Al llegar al sector sindical, buscamos en el de confección de ropa, uno de los de mayor presencia femenina. Así, dimos con la figura de Marta Matamoros”, explica Candanedo.

La hoy directora de investigación del Instituto Nacional de la Mujer relata que concertaron una entrevista que tuvo lugar en el apartamento de Matamoros, ubicado entre calle 17 y calle 18 este, en la que la dirigente, de 85 años, respondió el cuestionario cuyo objetivo estaba enmarcado en el trabajo de grado. Ellas se encargaron de grabar la charla tanto en grabadora como en video. Al cabo de dos horas la entrevista terminó, pero una fuerte lluvia las obligó a quedarse. La conversación se tornó más familiar y Marta Matamoros comenzó a rememorar pasajes de su vida. La cinta seguía  corriendo.

Sastre y sindicalista

Era la década de 1940. Marta era sastre, su especialidad era la confección de ropa masculina, por lo que ganaba un poco más que una modista, y su labor era apreciada en reconocidos almacenes del Panamá de la época como El Corte Inglés y el Bazar Francés. Sin embargo, se identificaba con sus compañeras que sufrían condiciones laborales injustas.

Se inicia en el mundo sindical en 1946 al afiliarse al sindicato de sastres y similares. Como miembro del comité de taller del Bazar Francés, fue parte de la dirigencia principal de una histórica huelga que duró 38 días en la que  las trabajadoras del local entregaron un pliego de peticiones laborales. La protesta fue declarada ilegal y Marta Matamoros despedida. Así, comenzó un duro camino por las fábricas y almacenes, donde los empleadores no querían tener nada que ver con sindicatos. Sin embargo, ella no desistió y su importancia como dirigente fue creciendo hasta convertirse en secretaria general de la Federación Sindical.

En ese cargo, ocurrió uno de los episodios menos conocidos de su vida y que reveló a las estudiantes esa tarde.  En 1952, la sindicalista estuvo 99 días recluida en la Cárcel Modelo por participar en una protesta del sindicato de conductores. Cuando llegó a prisión quedó impactada al constatar la solidaridad de las presas  para con ella, pues hasta allí habían llegado noticias de su lucha.

Incluso en ese lugar se convirtió en líder, cuando se rebeló contra un abuso policial. “La metieron en La Macarela, un lugar de castigo. Las demás comenzaron a protestar haciendo ruidos y abriendo las llaves del agua hasta que la liberaron”, explica la socióloga. En plena Guerra Fría, la CIA incluso le ofreció ser informante; ella lo rechazó con vehemencia. Su posición como sindicalista la llevó a defender causas hasta el final de sus días. Asistió a marchas históricas como el rechazo del convenio Filós-Hines en 1948 y la Marcha del Hambre y la Desesperación de Colón en 1959.

Aunque no se casó ni tuvo hijos, Matamoros fue un factor clave en la consecución de la licencia por gravidez y el fuero de maternidad.

La cinta se terminó y la conversación acabó, pero las estudiantes quedaron con un documento histórico. Matamoros falleció el 28 de diciembre de 2005 en el hogar de la tercera edad Fundación Nueva Vida, Dios es Amor a los 96 años. Allí recibía constantes visitas de quienes buscaban su consejo. La tesis se convirtió en el libro Un siglo de liderazgo femenino, y las grabaciones se guardaron.

Veintidós años después, Candanedo y Gutiérrez las han convertido en el libroMarta Matamoros: La Entrevista  presentado a principios de mes por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (Mitradel). Además, partes del video se incluyeron en el documental La Matamoros, realizado por la  directora panameña Delfina Vidal, que se proyectará en el Festival de Cine de Panamá que empezó esta semana.

Para Candanedo, Matamoros tiene una crucial importancia. “En este momento carecemos de referentes, porque nuestra historia es contada por hombres y se invisibiliza la participación de la mujer. Esa entrevista rescata la trayectoria de una mujer que participó en nuestra historia y que está presente en los beneficios que ganó para nosotras. El Instituto Nacional de la Mujer tiene esa tarea de ir rescatando el aporte de esas mujeres que la generación actual no conoce”, comenta la socióloga especialista en género y trabajo.

Myrla Gutiérrez y Jacqueline Candanedo en 1997, junto a Marta Matamoros en la presentación de ‘Un siglo de liderazgo femenino en Panamá’, su tesis de grado convertida en libro.

Myrla Gutiérrez y Jacqueline Candanedo en 1997, junto a Marta Matamoros en la presentación de ‘Un siglo de liderazgo femenino en Panamá’, su tesis de grado convertida en libro.

 

Ambas escritoras durante la presentación de la obra 'Marta Matamoros: La entrevista', a inicios de mes.

Ambas escritoras durante la presentación de la obra ‘Marta Matamoros: La entrevista’, a inicios de mes.

 

A la pantalla grande

La línea de trabajo de Delfina Vidal ha sido el rescate de la memoria histórica, por lo que ante la propuesta de hacer un documental sobre la vida de esta defensora de los derechos sindicales, no lo pensó dos veces.

En su búsqueda de información, el libro de Candanedo y Gutiérrez y sus transcripciones se convirtieron en un material valioso. “Es un testimonio de primera mano de Marta Matamoros, que grabaron en formato video 8 hace 22 años, y que hoy gracias a su restauración nos acerca de viva voz al personaje”.

Para la realizadora fue apasionante descubrir las luchas, pensamientos e ideales de las mujeres panameñas de las décadas de 1940, 1950 y 1960. “La manera en que se abrieron espacio en los sindicatos, que entonces eran liderados por hombres, era una parte de la historia que desconocía, y Marta Matamoros es ese personaje real que me acercó a comprender el sacrificio y compromiso social que tuvieron que jugar las mujeres del siglo pasado para lograr espacios laborales y ser reconocidas”.

En palabras de Vidal, el mensaje de las luchas colectivas sigue vigente.  “El camino para ser un país libre de corrupción es que todas las fuerzas del país se organicen y tengamos ese espíritu de lucha colectiva que identificó a la generación de Marta cuando  los ciudadanos se manifestaban en todo el país para lograr su objetivo”.

La Matamoros, título del filme de 60 minutos de duración, producido por Jaguar Films y financiado por el Mitradel y el Instituto Panameño de Estudios Laborales, está estructurado en tres líneas temáticas que se corresponden con los grandes pilares de la vida de Matamoros: La lucha sindical, la de género, y por lograr la soberanía. Se proyectará el domingo 2 de abril en la Cancillería y el 4 en Cinépolis Multiplaza. Da vida al personaje de Marta Matamoros la actriz Rossana Uribe.

Un momento del rodaje del documental de Delfina Vidal, ‘La Matamoros’.

Un momento del rodaje del documental de Delfina Vidal, ‘La Matamoros’.

 

En la piel de la Matamoros

Desde que la actriz Rossana Uribe confirmó la asistencia a la audición para el papel de la líder sindical en el documental La Matamoros de Delfina Vidal, lo que siguió fue una profunda investigación que la acercó emocional e intelectualmente al personaje. Vio sus fotografías, leyó acerca de la época y sus luchas. “No había nada de videos de ella en internet, solo la pude imaginar a través de las lecturas. Una mujer fuerte y coherente, sin dobleces ni medias tintas”.

Se preparó físicamente a través de un objeto que la sindicalista llevaba siempre: sus gafas. Uribe relata que fue a una farmacia y buscó lentes que se asemejaran a los de la época. No encontró los ideales, sino unos con marcos rosados y vidrios verdes. “Así que los compré, les quité el vidrio y los pinté con un piloto negro”. Llegó a la audición, que consistió en leer un discurso de Matamoros. “Me planté delante de la cámara, fuerte, segura, porque así era Marta”.

Una vez elegida, la construcción del personaje, siguió en preparación y maquillaje para su transformación. “Delfina me prestó una copia de las memorias de Marta, donde ella cuenta pasajes de su vida. Leí en la oficina del  Instituto Panameño de Estudios Laborales con Delfina y el equipo, y en una parte se me quebró la voz al leer su estancia en la cárcel. Esos días viví a Marta”.

Uribe considera que, aunque el panorama laboral ha cambiado, hay muchas que Matamoros haría suyas en este siglo XXI, como “el derecho a la educación integral en sexualidad para disminuir los riesgos sociales, el derecho a la no discriminación y tantas otras. Me encantaría poder contar con su voz. Al menos cuento con su ejemplo”.

 Rossana Uribe encarna a la dirigente sindical. Aquí en una escena de su estancia en la cárcel.

Rossana Uribe encarna a la dirigente sindical. Aquí en una escena de su estancia en la cárcel.

 

 

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