Irina La Loca: “Se murió Hija de Perra y yo quedé a poto pelao”

El 11 de septiembre estaba Irina “La Loca” al otro lado de la línea telefónica.  Detrás de los trajes llamativos y los dildos, nuestra conversación se transformó desde el drag, el travestismo y el porno a un profundo cuestionamiento de la política chilena en una fecha de memoria cuando aún quedan muchas cosas por resignificar y desmitificar.

Por Valentina Camilla-Araya y Daniela León
Fotografía por Paz Villarroel

Controvertida, deslenguada y excéntrica son las palabras que describen a Irina Gallardo, mejor conocida como Irina “La Loca”. Compañera de escena de Hija de Perra, también conocida como Wally, se posicionaron desde la performance para hablar de lo repulsivo y retorcido del sexo desde la marginalidad de los escenarios tradicionales.

Juntas realizaron clases de educación sexual en universidades, sin tapujos, para que los  jóvenes comprendieran la complejidad de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y del VIH. La deuda que tiene el Estado con todos los estudiantes, ellas la saldaban con dildos y condones.

El 2014 falleció Hija de Perra dejando un profundo legado cinematográfico, fotográfico y escénico, todo esto en relación con la búsqueda de nuevas estéticas y en el rescate de las comunidades de la disidencia sexual.

Desde esa marginalidad se levanta Irina “La Loca”. Posicionada en aquellas dinámicas sociales del under y de aquello que se mete debajo de la alfombra hasta que la realidad estalla en la cara de todos, como el aumento de los casos de VIH en jóvenes o la calidad de vida de los niños, niñas y jóvenes del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Desde la performance, ¿en qué has estado trabajando?

La performance, ahora, no tanto (…) Estoy en un montaje de danza teatro con Ernesto Orellana, el proyecto se llama “Orgiología”. Estoy con perspectivas de retirarme de la noche porque ya no me llena como era antes, ya no siento que tenga un objetivo trabajar para gente que está absolutamente enviciada con la cocaína. Ya no me siento llena. Ya no estoy jalando y encuentro que la hueá es súper patética. Antes era más entretenido, por lo menos estaba con la Hija de Perra.

Mercantilización del drag queen

El pasado 17 de junio se realizó el Primer Festival Internacional de Arte Drag en Chile. En dicha instancia se presentaron más de 25 artistas drag de diversos ámbitos y nacionalidades. Irina Gallardo no formó parte del evento.

Irina hoy no tiene la seguridad de lo que es ser mujer y hacer drag. “Yo ya estoy out. A mí ya no me llaman a hacer transformismo porque soy fea. Yo nací con Hija de Perra y morí con ella. Entonces no, yo no trabajo más hasta que a mí me paguen. Porque si le pueden pagar a una chica que viene de afuera, ¿Por qué no pueden pagar a mí? Es mi trabajo, yo hago entretención y hablo de política, pero eso la gente no quiere escucharlo”, reclama.

En la misma línea, su posicionamiento sobre el drag es crítico: “En Chile el drag es RuPaul y eso para mí no tiene nada de combatiente ni de político. Ahora lo único que veo en la gente nueva de la escena es que saltan y cantan, no veo un trabajo político en el drag. Todas quieren ser bonitas”.

– Eso también lo siento porque a la gente le da mucho temor llamarme, estamos súper encasillados. A mí ya no me interesa trabajar con casillas, yo trabajo con personas antes que con etiquetas, trabajo con gente porque hay una afinidad y amor de por medio. Pero en realidad ya no hay ninguna bandera que me identifique. Siento que todos son sectarios, que todos tienen sus propias verdades y nunca son capaces de ver el combate desde otra realidad. Eso me ha cerrado muchas puertas.

¿Qué habría que hacer para volver a politizarlo?

Es que no es solamente el drag. Si vamos a hablar de política, dejemos la cocaína. ¿Cómo vamos a hacer política de a uno si no hay unidad? Se están quitando las pelucas entre ellos, ¿Y eso es político? ¿Mientras nos siguen matando?

 

Dividir es debilitar

Sobre la consolidación del feminismo en Chile, para la performer el panorama tampoco es alentador. “Estamos todos divididos y el feminismo también. No entiendo a las feministas. En realidad, no entiendo a las mujeres. Porque somos las primeras en criticarnos, somos las primeras en tirarnos al vacío. En realidad, ya no entiendo a nadie. A duras penas me entiendo a mí misma y a mis hijos”, cuenta.

– Estoy super triste. Más encima me llaman un 11 de Septiembre, imagínate cómo estoy.

Somos muchos los que sentimos el peso hoy…

– Es que ganó Pinochet. Logró su objetivo, hoy sólo es un día normal. Nadie se da cuenta que es un 11 de septiembre. La política y la cocaína nos tienen así, mi amor. ¿Tú crees que la gente que está en el Congreso y liderando este sistema no son pegaos? ¿Tú crees que los hueones que llevan la cultura en Chile no son jaleros? Todos tienen la personalidad de la gente jalera: que no están ni ahí. Les da lo mismo la memoria.

Sobre las consecuencias de la dictadura de Pinochet, Irina profundiza: “Yo sigo haciendo trabajo social cada día, salgo de mi casa con una sonrisa de oreja a oreja. Mi forma de trabajar es entregando amor y cariño, siendo una persona amable, no una hueona que anda rabiosa y resentida por la vida, eso no resultó”, explica.

– Yo me saco la mierda todo el fin de semana para ganar 25 lucas. Tengo dos cabros chicos y no recibo pensión alimenticia. En todos mis años de trabajo en el teatro ¿crees que esto es justo? Y que mis compañeros, productores y gente con la que trabajo lo sepan y les dé lo mismo. No es justo.

Artista desde el under

Con sotanas, dildos, su orina, caca falsa y su leche materna, Irina La Loca junto a Hija de Perra se plantaban en el escenario con actitud disruptiva y a pesar de su peculiaridad, el discurso de la performance se planteaba desde la arista política y social de lo que sobra, de la inmundicia.

Las presentaciones más llamativas son en las que tomaba su orina en una copa o cuando recién había tenido a sus hijos y lanzaba leche por sus pechos. También simulaban comer caca, que era en realidad una mezcla de chocolate con manjar.

El feísmo se plantea como aquello que incomoda, que perturba. Ese era el objetivo de la dupla de artistas. Ninguna era una modelo tipo “Morandé con Compañía” y eso responde a la necesidad de mostrar lo real: porque la mayoría de lo que pasa en nuestro país, no es lindo.

¿Qué es lo que compone el feísmo ahora en Chile?

El feísmo murió con Hija de Perra. Ahora son todas lindas y vendidas al materialismo.

¿Por qué?

Porque hasta a mí me mataron.

En relación a tu trabajo, ¿qué sientes acerca del postporno en Chile?

Yo hago lo que hago, no me interesan las casillas. Yo no tenía idea que yo era posmoderna y que hacía postporno. Esas casillas las hacen las instituciones para poder contarnos. Y yo los tengo hackeaos porque soy actriz, hago performance, soy mamá, trabajo en cárceles, en la junta de vecinos… a mí no me van a poder encasillar nunca y tampoco me interesa pertenecer.

Sobre ser mujer y artista, Irina reconoce que “es un parto todos los días porque más encima tengo que esconder el tipo de arte que yo hago. A mis hijos los han echado de colegios después de que se enteran de quién soy. Me tengo que quedar piola y es difícil, muy difícil, pero no imposible”.

– Cómo puedo ser yo, si la misma gente que dicen haber aprendido de mí me han sacado de la escena por el simple hecho de ser madre o porque soy heterosexual. Ni siquiera soy heterosexual, ni tengo pareja, no sé. Me sacaron de la escena porque soy care’ raja, porque digo las cosas de una forma en la que a mucha gente le desagrada mi tono de voz.

Estás resistiendo ante el neoliberalismo siendo mujer, mamá, además de hacer tu trabajo en un ambiente lleno de drogas y en donde hay cosas que ya no se cuestionan a pesar de que son urgentes, ¿cuál crees que es la forma de seguir combatiendo?  

– Amarnos. Tratar con más cariño y más amor a la gente que te odia. Ya mataron nuestra esencia, ahora tenemos que recuperarnos. Con tanto odio, tanta mala onda y con tanto resentimiento, nunca nos vamos a poder sanar.

Irina anteriormente trabajó en un musical llamado “Tetoterapia” en donde los malestares de una comunidad se sanaban al tocar los pechos de la actriz, este trabajo tenía como propósito hacer una crítica a la farmacéutica mundial. Por falta de financiamiento, el proyecto no se siguió realizando e Irina se propone nuevos objetivos.

– No me puedo hacer cargo de proyectos de otras personas. Ahora quiero escribir un libro contando mi bella experiencia de cómo trabajar con amor. Ese es el único legado que puedo entregar con Hija de Perra porque ni siquiera las fotos tengo. Se murió la Perra y yo me quedé a poto pelao’. Ahora todo el mundo está lucrando, haciendo hueás y yo que fui su compañera el último año, me di cuenta que debería haber guardado las cosas y que por resentida me quedé sin pan ni pedazo y mirando la carnicería.

 

La izquierda combativa y machista

Hija del actor Fernando Gallardo, Irina siguió sus pasos y estudió teatro con Fernando Meza. Vivió en Alemania hasta que se devolvió con su madre a Chile, luego de su separación. En ese periodo vivió un proceso de politización personal. En los noventa se fue de viaje tras un romance que no prosperó. Se embarcó en el “Barco de los Locos”, una nave llena de artistas que realizan distintos actos. Es allí donde nace la figura de Irina, La Loca.

Mientras preparábamos la entrevista leímos que estuviste militando en las Juventudes Comunistas (JJCC) y te echaron por “loca”…

– Un día me pillaron posando en pelota para un compañero y eso estuvo mal. El compañero quería una modelo en vivo y yo le dije: “ya, yo te puedo modelar”.

Sobre las expresiones de machismo vividas en su época militante, Irina relata: “Cuando yo era chica fui abusada por un compañero, un fotógrafo que andaba escondido. El hueón me agarró y me daba besos y me tocaba las tetas que me estaban recién saliendo porque era pendeja ¿De qué me está hablando, compañero? Ellos eran víctimas de la dictadura y andaban manoseando a los hijos de los compañeros.

 

La verdad que explota y mediatiza

El 2015 Irina se presentó en el “Nicolate Show”, un programa conducido por Nicolás Larraín transmitido en la televisión por cable en donde suelen ir personajes excéntricos. En aquella presentación, Irina cantó “Arroz con leche”, una canción que hace referencia al caso de Belén, una niña de once años que fue abusada por su padrastro el 2013 y que su madre acusó de haberlo provocado.

Tras la presentación, Irina fue denunciada más de 20 veces al Consejo Nacional de Televisión y el video original de la presentación no se encuentra en internet. El comunicado emitido por el CNTV en aquella fecha mencionaba: “Se burla abiertamente de las víctimas de abuso sexual infantil, pudiendo denigrar a las víctimas en este tipo de situación”, cuando lo que Irina intentaba dejar en claro era que una vez más la institución, la justicia y sus políticas son nefastas e insuficientes.

¿Qué sientes respecto a la forma en que se mediatizan las violencias?

Estoy en shock cariño. No puedo creer que todavía no pase nada mientras siguen ocurriendo cosas ¿qué cambio ha habido realmente? La directora del Sename que me acusó a mí después de cantar Arroz con leche, la escuché decir que las niñas se habían muerto de penita ¡Los niños se mueren de pena en Chile! ¿A dónde se había visto eso? Acá los niños no se mueren de hambre, pero se mueren de pena.

Esto también tiene que ver con que la justicia en Chile es una mentira para hacernos creer que vivimos seguros…

– Pero, ¿estamos dispuestos nosotros a hacer la justicia por nuestras propias manos? Tampoco.

Revista Bello Público 

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