La “Brigada Internacional Migrante” se suma a las labores de rescate

La “Brigada Internacional Migrante” se suma a las labores de rescate

El discurrir de las últimas horas han sido de prisa y zozobra. Para el Hermano, José Velázquez, y su grupo de migrantes de Centroamérica, alcanzar el escenario del desastre en la Ciudad de México se convirtió en una misión de urgencia existencial:

“Queríamos llegar lo más pronto para ayudar en lo que sea a nuestros hermanos mexicanos en la Ciudad de México”, aseguró el Hermano José, del Movimiento Hermanos en el Camino y del grupo misionero Itinerante del padre Alejandro Solalinde.

Nada más llegar a la Ciudad de México, el grupo de migrantes de Centroamérica ha intentado buscar un lugar dentro de ese caótico engranaje de ayuda que sigue movilizando auxilio humano y material para socorrer a los miles de ciudadanos que lo han perdido todo.

“Tenemos nuestras manos y nuestra disposición a ayudar en lo que sea”, asegura el Hermano José que ha llegado luego de un accidentado viaje desde Oaxaca, donde sus muchachos trabajaron incansablemente en labores de desescombro y rescate.

“Una parte del grupo nos quedamos en la Ciudad de México y otro grupo se fue a Cuernavaca a donde también se necesita ayuda”, añadió al asegurar que los migrantes de Centroamérica no sólo tienen un gran corazón y ganas de ayudar, sino que además “agarraron experiencia” tras el terremoto que causó graves destrozos en los estados de Oaxaca y Chiapas.

El grupo de rescatistas de Centroamérica, que se hacen llamar “la Brigada Internacional Migrante”, tiene planeado hospedarse en una casa pequeña del movimiento en esta ciudad. Por el momento, buscan insertarse en esa enloquecida cadena de voluntarios que pululan por distintos puntos de la Ciudad, en lo que se ha convertido en una milagrosa danza de entusiasmo y solidaridad con los que hoy sufren la perdida de un ser querido o de su hogar.

“Nosotros somos migrantes. Yo mismo, que soy de México, viví más de 10 años en Minnesota y hoy me encuentro en mi país ayudando a estos migrantes que también, en muchos casos, lo han perdido todo”, añadió el Hermano José Velázquez.

El viaje de este grupo de no más de 15 personas, ha estado cargado de anécdotas y malos momentos. Como el que vivieron poco antes de llegar a la Ciudad de Córdoba, en Veracruz:

“La policía nos detuvo. Y a pesar de que viajábamos en una camioneta perfectamente identificada, nos retuvo varias horas. Nos trataron de forma muy humillante. Me pidieron mi teléfono y revisaron mis fotos y todos mis mensajes. Me querían acusar de traficante de personas”, narró a La Jornada el Hermano José.

“A los muchachos, que son de Guatemala, El Salvador y Honduras, les quitaron sus papeles. Les dijeron que habían cometido un error al salir del lugar a donde se les dijo que permanecieran a la espera de los permisos de residencia que tramitaban”, añadió en alusión a la disposición que impide a los migrantes de Centroamérica que han llegado a México abandonar el Estado al que han sido confinados mientras se resuelve su situación.

Pero, por el momento, eso es lo menos urgente.

Ahora mismo, se trata de sumarse a la misión colectiva de rescatar al mayor número de supervivientes; cooperar con las tareas de limpieza y desescombro y rezar por la suerte de sus “hermanos mexicanos”.

“Todos los días rezamos por nuestros hermanos en desgracia”, asegura el Hermano José.

Pero, aparte de rezar, José Velázquez se ha propuesto mediar por la suerte de este grupo de migrantes de Centroamérica.

El próximo 25 de septiembre, el Hermano José participará en un Foro sobre Desaparición Forzada donde espero pedirle a los representantes del poder legislativo que nos ayuden para que el gobierno de México reconozca el valor humanitario de estos jóvenes.

Que reciban una forma de amnistía para que se queden en nuestro país.

La Jornada