Daniela Vega, actriz trans chilena: “Soy solamente una actriz que está trabajando”

Daniela Vega, actriz trans chilena: “Soy solamente una actriz que está trabajando”

Por Rodrigo Duarte

Desde su estreno a comienzos de año en el Festival de Cine de Berlín, y obteniendo una similar repercusión en cada uno de los certámenes en los que se ha seguido presentando, incluyendo el último esta semana, en San Sebastián, no ha habido audiencias alrededor del mundo y críticos que no fueran subyugados por el drama “Una mujer fantástica”; todo gracias a Daniela Vega, la joven transexual chilena que aparece en prácticamente todas las escenas del film en un rol que le exige todo y más (sufrir, cantar, bailar, pelear y hasta subirse en un auto en movimiento) y, mientras la película va incorporando géneros (melodrama una escena, suspenso después, drama social la siguiente), lograr emocionar como Marina, una joven transexual que sufre -y más importante, combate- el rechazo de la familia rica y conservadora de su mucho mayor y recientemente fallecida pareja (el mensaje es claro: Chile podrá haber prosperado económicamente en los últimos años, pero sus habitantes no han evolucionado a la par).

Pese a tratarse de alguien sin experiencia cinematográfica previa y de una interpretación en una relativamente pequeña producción chilena (aunque con capitales europeos; su director, Sebastián Lelio, está radicado en Alemania y goza de un creciente prestigio en los festivales), los principales medios especializados de cine de los Estados Unidos, desde Indiewire hasta Vanity Fair, mencionan a Vega, de 25 años, como una fuerte candidata a disputarse el Oscar a la mejor actriz de este año, lo que la convertiría en la primera transexual en ser nominada en dicha categoría.

No sorprende, entonces, que quien fuese hasta el año pasado una desconocida total, ahora reciba el tratamiento VIP de los organizadores del Festival de Cine de San Sebastián, y la prensa de todo el mundo reunida en la ciudad donostiarra se la dispute para un reportaje. Apenas 9 minutos fueron concedidos a Infobae pero, en el breve lapso, Vega, cálida, inteligente y políticamente incorrecta, demostró por qué su “historia de vida”, en el año en el que Chile se apronta finalmente a debatir la aprobación del matrimonio gay en el Congreso, se convirtió en tema de debate nacional en los programas televisivos del país trasandino.

—Tengo entendido que el director de la película llegó a vos mientras escribía el guion e investigaba sobre el mundo trans, ¿cómo fue ese encuentro?

—Así es, es que Sebastián [Lelio] es alguien muy profesional y quería conocer la realidad trans en primera persona antes de ponerse a armar este proyecto; él no tenía amigos o amigas trans, y me contactó a través de una amiga en común, y tuvimos química desde el primer momento, inmediatamente nos hicimos amigos. Luego pasó el tiempo, nos seguimos escribiendo mails y llamando, pero recién me di cuenta de que él estaba pensando en mí como protagonista cuando me mandó el guión, que pensaba solo me estaba enviando para que le diera mi opinión. Pero no. Ahí estaba Marina y era mía.

—¿Y qué creés que él vio en vos para darte el protagónico?

—Bueno, eso te lo podría responder mejor él, pero supongo que vio un potencial, no solo una transexual sino a una actriz.

—¿Qué incorporó de lo que le contaste sobre tu vida para la película?

—Por ejemplo, mi relación con mi maestro de canto, que es un poco como se ve en la película; mi maestro es una persona importante para mí a nivel personal, a quien visito no solo para aprender y ensayar sino cuando tengo pena. Y también creo que un poco también mi forma de ver la vida.

—¿Cómo sería eso?

—Verla como una oportunidad para hacer muchas cosas, no dejar asustarte por los obstáculos o situaciones difíciles.

—Ahora de todas formas estás viviendo un momento muy feliz, supongo. ¿Como estás tomando este suceso internacional de la película?

—Estoy tranquila porque me siento muy acompañada por mi familia; por supuesto que mi vida cambió mucho, estoy viajando mucho, conociendo mucha gente, y me siento muy agradecida, ¿cómo no podría estarlo?

—Se ha escrito en varias publicaciones prestigiosas de los Estados Unidos que podrían nominarte al Oscar…

—Lo sé, pero lo llevo con calma, así no se pierde lo bonito. Además, yo siempre pienso que un día me moriré, así que es mejor disfrutar todo lo que me toque y que lo que venga me encuentre creando.

—Te cambio de tema. ¿Sentís responsabilidad como miembro de la comunidad trans ahora que sos muy famosa en Chile?

—No, siento alegría de poder representar a la comunidad, pero no quiero ser referente o activista de fundación alguna, soy solamente una actriz que está trabajando, espero poder seguir trabajando, y espero que lo que pasa conmigo colabore a que puedan haber muchas más actrices trans, doctores trans, pilotos de avión trans, ojalá mi ejemplo ayude a que salgan del borde de la sociedad en el que están marginados. Pero no voy a hablar por nadie más que por mí.

—La película es muy almodovariana, y vos misma dijiste sentirte muy influenciada por él. ¿Cómo es tu historia personal con esas películas?

—Es que antes uno nunca podía ver chicas trans en el cine, estaban invisibilizadas, y un día me topé con una película suya en la que aparecía Bibiana Fernández (N. del E: Bibi Andersen) y empecé a buscar todo lo que había hecho, me convertí en fanática total. Obviamente mi mayor sueño es actuar en una película suya, algo que me encargo de decir cada vez que puedo porque nunca se sabe quién te puede estar escuchando…

—Por último, ¿cómo recibió la película una sociedad tan conservadora como la chilena, una película que además la interpela y critica?

—Uff, ¡es una sociedad ultraconservadora! Algunos sectores, no todos, claro, pero tú entiendes. Así y todo, recibieron muy bien la película, estuvimos como 3 meses en cartelera. Con suerte “Una mujer fantástica” ayudará a que las cosas cambien un poco, a que la sociedad chilena se preocupe menos por adquirir y más por sentir. Y eso es a lo que aspira cualquier artista de verdad, ¿no?

Infobae

Categories: Chile, Género, LGBTI