Matilde Hidalgo de Procel, es una de las mujeres latinoamericanas más importantes de la historia

Matilde Hidalgo de Procel, es una de las mujeres latinoamericanas más importantes de la historia
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Matilde Hidalgo de Procel (1889-1974) es una de las mujeres latinoamericanas más importantes de la historia al ser la primera latina que pudo votar en unas elecciones a las que estaban convocados solo hombres.

Fue feminista y luchó por los derechos de las mujeres de su país Ecuador para acceder a la escuela, la universidad y las urnas. También está considerada una de las primeras en completar la Secundaria, doctorarse en Medicina y poder votar en América Latina, tres años antes del plebiscito de Cerro Chato en Uruaguay.

De educación católica, de niña estudió con sus padres y su hermano mayor hasta que accedió a la escuela primaria religiosa ‘La Inmaculada’ regentada por las Madres de la Caridad. Con esta congregación comenzó también a interesarse por la medicina y el trabajo social y comunitario, ya que al acabar la formación reglamentaria se quedó varios años como voluntaria del hospital que había en la parte trasera de su colegio.

Interesada en ser médica, Matilde Hidalgo tuvo que superar varios baches legales y morales, tanto para hacer el bachillerato como para entrar en la universidad. En aquella época, las chicas ecuatorianas no estudiaban educación secundaria y fue su hermano mayor el que la animó a solicitar su ingreso en el Colegio Bernardo Valdivieso, hasta la fecha exclusivo para hombres.

Una de las primeras en ser médica

Gracias a una reforma educativa, el Consejo Directivo encabezado por el rector del instituto dio su visto bueno en un mes y la joven se convirtió en la primera mujer de Ecuador en romper esta dinámica y graduarse con todas sus notas de sobresaliente.

El de Hidalgo de Procel es un claro caso de lo que Amelia Valcárcel considera la “dinámica de las excepciones”, es decir, si se tratase de una mujer con un expediente normal y sin apoyo masculino habría tenido más dificultades para acceder a la educación que deseaba dados los estereotipos que primaban sobre la capacidad de las mujeres.

Por contra, mientras se ganaba poco a poco el respeto de sus compañeros de aula, Matilde Hidalgo se encontró con el rechazo moral en su ciudad natal, Loja, donde fue defenestrada de la congregación, vio como impedían a otras chicas que hablasen con ella y, junto a su madre, fue expulsada de la iglesia.

Estudiar Medicina tampoco fue sencillo. El rector de la Universidad Central de Quito, la capital ecuatoriana, le recomendó que se matriculase en Obstetricia o Farmacia y le dijo que la Medicina estaba reservada a los hombres.

Sí pudo hacerlo en la Universidad de Azuay, en la ciudad de Cuenca, donde tuvo la fortuna de que el rector Honorato Vázquez apoyase la igualdad de derechos de las mujeres en el acceso a la educación, la ciencia y la cultura.

Así, en junio de 1919, con las máximas notas en todos los cursos, se licenció en Medicina, pocos años más tarde que la argentina Alicia Moureau. Este título que le permitió acceder a la Universidad Central de Quito y convertirse en una de las primeras mujeres con el título de médico en Latinoamérica.

Activismo político y feminismo

En 1924, Matilde Hidalgo de Procel fue a inscribirse al padrón para las elecciones al Congreso y Senado. Los miembros de la Junta Electoral de Machala se negaron a empadronarla, ante lo cual abrió un ejemplar de la Constitución vigente y leyó en alto un artículo en el que se señalaba que “para ser ciudadano ecuatoriano y poder ejercer el derecho al voto el único requisito era ser mayor de 21 años y saber leer y escribir”.

Aprovechando el vacío legal de no especificar género, su solicitud fue llevaba hasta el Consejo de Estado, que, por unanimidad, decidió autorizarla a votar y, por extensión, aceptar el sufragio universal para todas las mujeres ecuatorianas con pleno derecho para poder participar en las elecciones.

En todo este proceso contó con el apoyo de su hermano y de su marido, hombres activistas por la igualdad de la mujer. De esta forma, el 10 de mayo de 1924, Hidalgo de Procel pasó a formar parte de la historia.

Ya inmersa en la política, se presentó como candidata del Partido Liberal a Diputada por la Provincia de Loja. Y a pesar de ganar, se amañaran las papeletas para que ella constara como “suplente” y en su lugar apareciese el nombre de un candidato masculino. Sí consiguió ejercer como concejala y ser la primera mujer vicepresidenta de una corporación municipal.

Su ejemplo, aunque parte de una lucha individual, empoderó a otras muchas mujeres contra los límites del patriarcado.

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