Juan Rulfo, fotógrafo…

Juan Rulfo, fotógrafo…

Por Dennis Orlando Escobar Galicia

Al leer el nombre (con el que era más conocido) del mexicano Juan Rulfo (Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaino –Sayula, Jalisco, 16 de mayo de 1917-Ciudad de México 7 de enero de 1986) inmediatamente lo colegimos a sus obras literarias Pedro Páramo (novela) y El Llano en llamas (cuentos). Ambas aclamadas por la crítica internacional por su calidad, y porque con ellas, su autor alcanzó el pináculo de la Literatura Hispanoamericana, e incluso la Literatura Universal.

Sin embargo, algunos (inclusive conocedores y admiradores) desconocen que Rulfo además de escritor fue fotógrafo. En Inframundo, obra que recopila algunas de sus fotografías, revela el panorama de un México inquietante, al igual que lo hace en su obra narrativa. «En esta labor –dice Yoon Bong Seo- Juan Rulfo se nos revela más que como un aficionado como un experto en el   arte fotográfico, característica que influye inevitablemente en su estilo literario, tan particular».

Quien esto escribe, descubrió al Rulfo fotógrafo en la primavera de 1986, en México por el arte, revista publicada por el Instituto Nacional de Bellas Artes. En un principio creí que las fotografías eran de un hijo de Juan Rulfo o de un homónimo. Y es que en ninguno de los artículos de dicha revista se referían al Rulfo fotógrafo. Tan sólo aparecían las fotografías y con el pie de foto: Juan Rulfo.

En el 2003, en la Humboldt, revista internacional alemana, ya sabiendo que el autor de Pedro Páramo y El llano en llamas había sido fotógrafo, nuevamente me solacé con las fotografías que ilustraban varios artículos de dicha publicación teutona. Tiempo después seguí deleitándome con la obra fotográfica de él, aparecida en diversas revistas y en el libro El gallo de oro y otros textos de cine. ¡Sí! Dije de cine. Y es que también hay Rulfo cinematográfico.

En un principio creí haber descubierto el agua azucarada: Juan Rulfo dos artistas unidos. Pero, tiempo posterior, la tecnología me sacó de mi ingenuo hallazgo. A través de Internet he conocido sesudos artículos y ensayos que se refieren a la obra fotográfica de quien ahora comento, tal el caso de Juan Rulfo, escritor y fotógrafo: dos artes en conjunción de Yoon Bong Seo. Él dice que «en las fotos que ha tomado Rulfo hace presencia el drama de su Jalisco y de la pobreza. Las personas retratadas por él, al igual que sus personajes, han sido despojadas de la tierra, de la identidad e incluso de la vida por fuerzas a las que el autor da consistencia pero que deja sin explicar. ¿Y qué significa esto sino el mundo mismo presentado en sus relatos?»

«Un tema de particular importancia para Juan Rulfo fue el de la arquitectura de México, sobre el que tomó aproximadamente la mitad de sus fotografías, dedicándole además algunos cientos de textos, muy breves en su mayoría. Es por ello que en 2002 apareció el libro Juan Rulfo. Letras e imágenes de Editorial RM con 116 fotografías de temática arquitectónica de Juan Rulfo», escribió en un folleto Daniele De Luigi.

Carlos Fuentes, el aclamado escritor mexicano nominado recurrente al Premio Nobel de Literatura, escribió en un catálogo de una exposición rulfiana: «Cada uno de los hombres, mujeres y niños de las fotografías de Rulfo posee una riqueza inmediatamente reconocible. Se llama dignidad. No sugiere alegría.»

Actualmente me entero que existe una significativa cantidad de revistas, catálogos y libros con fotografías de Juan Rulfo, así como también de libros críticos sobre las fotografía rulfiana, tal el caso de Juan Rulfo, el escritor-fotógrafo de Eduardo Rivero, Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela, 1999.

Este año, con motivo de los 100 años del nacimiento del autor de Pédro Paramo y El llano en llamas, el Museo Amparo de México está exponiendo 150 fotos y documentos. Es una exposición sobre su vida como fotógrafo. Él usaba cámaras Rolleiflex y tomó fotografías entre finales de los años 30, hasta 1961, aproximadamente.

Solacémonos a continuación, con tan solo unas cuantas de las más de diez mil fotografías del archivo recuperado de Juan Nepomuceno y que conserva la Fundación Juan Rulfo. El mismo que escribió: «Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera (…).»

 

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