Cuando cumplió 90, en su última entrevista, el autor de ‘El Túnel’ afirmó que viviría 100

Cuando cumplió 90, en su última entrevista, el autor de ‘El Túnel’ afirmó que viviría 100
Por Susana Reinoso 

Ernesto Sábato, el escritor vivo más prestigioso de la Argentina, celebra hoy 32.873 días de vida; son 90 años o millones de instantes felices y desdichados que han poblado una vida en la que descuellan su literatura, su compromiso cívico y su actitud ética.

En la paz de su casa de Santos Lugares, a orillas del ferrocarril, el escritor habrá despertado hoy muy temprano, como siempre, para no perderse el derroche de vida con que la naturaleza pinta los días en su frondoso jardín.

En sus respuestas, se percibe que los años vividos no le han restado vigor a su voz o a su carácter… Sus horas transcurren sin prisa, con los detalles de su vida silenciosa… Justo él, que amanece lentamente entre un follaje tupido y un trinar inagotable de aves…

Sábato bien podría declarar en este día, al filo de un siglo de vida, con palabras de Jorge Luis Borges seleccionadas por él en su libro ‘Cuentos que me apasionaron’: “El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego”… quizá juegue a desafiar la sucesión temporal, como hace dos años, cuando dijo a La Nación: “Pienso que voy a vivir hasta los 100 años; tengo buena salud. Pero cumplir años más allá de los 100 no tiene mucho sentido”.

 

‘Antes del fin’ fue un legado de un maestro para sus discípulos en la vida. ¿Qué le agregaría a ese libro que no incluyó en su hora?
Si tuviera esa novedad habría encontrado la respuesta a los interrogantes que tanto me preocupan en este tiempo de crisis. Pero creo que la falta de respuesta no justifica la pasividad. Todo lo contrario; debería empujarnos al compromiso del mismo modo que uno reacciona instintivamente ante un gran terremoto. Cuando vemos la tierra resquebrajarse, no nos quedamos sentados pensando que nada se puede hacer. Rescatamos de entre los escombros por lo menos esa vida que está a nuestro lado, hundida, sufriendo. En esos momentos, advertimos que es en medio de una grieta donde se nos manifiesta una salvación. Las grandes crisis exigen nuestro compromiso.

¿Eso sería asumir nuestra ciudadanía?


Replegarse en el individualismo me parece un acto de mezquindad. No podemos desentendernos, ya que todos tenemos una responsabilidad en momentos tan decisivos de la historia. En medio de la estampida, se ignora la magnitud del desastre. Pienso que algo de eso estamos viviendo. Necesitamos el valor de ir hasta los márgenes, de penetrar en las grietas.

 

Su relación con los jóvenes es afectuosa y fluida. ¿Qué le preocupa hoy de ellos?


Cada vez que me encuentro con jóvenes me hablan siempre de la angustia que viven por la especie de naufragio en que estamos metidos. Es casi imposible avanzar cuando se carece de un horizonte hacia el cual dirigir la mirada. Hacia dónde los muchachos y las chicas pueden proyectar su futuro…

 

¿Cuáles son las cualidades de los jóvenes de hoy que lo sorprenden por comparación con su propia juventud?


Suele decirse que los jóvenes son escépticos, que se desentienden y no les preocupa lo que pasa a su alrededor. Cuando yo era joven, los que nos volcábamos al comunismo no lo hacíamos luego de haber leído ‘El capital’, sino porque nos sentíamos identificados con el digno reclamo del movimiento.

Con los años, la quiebra total de valores, el fracaso de las ideologías, la mediocridad de la clase política, la falta de dignidad y de honor que observamos en tantos hombres generan angustia en los jóvenes que, por su sensibilidad, sufren la gravedad de estas crisis sin saber dónde dirigirse.

 

Aumenta su desencanto ciudadano.


Muchos bajan los brazos. Pero pienso que no es esa la situación de la gran mayoría. La desazón que sienten es un signo evidente de que no son apáticos. Se rebelan como pueden, a veces de modo violento e ilógico. Pero una rebelión no tiene por qué ser razonable. Además, cuántos de ellos trabajan en tareas solidarias, en zonas de emergencia, en hospitales y en villas. El crecimiento de personas que realizan tareas solidarias es también un signo de nuestro tiempo.

¿A quiénes podemos recurrir hoy para obtener una mirada esclarecedora de nuestro tiempo?


Lamentablemente, nuestra época tiene puesta su mirada en las figuras del espectáculo y en el triunfo fácil e inmediato. Los propios medios los han encumbrado. Hasta los mismos políticos aparecen vinculados a hechos y actitudes propios de un folletín. Todo eso genera un gran vacío; estos falsos pilares son incapaces de otorgar sentido en el momento en que se busca a quién recurrir. Los referentes en los que se puede hallar un valor, que abren un camino, están fuera de la pantalla. Son los que asumen ese compromiso del que le hablé. Están metidos en los intersticios, no en los grandes salones. No producen imágenes ni discursos, sino actos. No brillan con reflectores, pero son los que en verdad iluminan este período tan oscuro de la historia.

© Daniel Mordzinski.

Breve diccionario reflexiones de Sábato

ALMA: “El alma es una fuerza que se halla en entrañable vinculación con la naturaleza viviente, creadora de símbolos y mitos, capaz de interpretar los enigmas que se presentan ante el hombre y que el espíritu a lo más no hace sino conjurar. El espíritu destruye el mundo de los mitos por la acción mecánica de los conceptos; es la despersonalización y la muerte. El espíritu juzga mientras el alma vive”. (‘El escritor y sus fantasmas’).

AMOR: “Por los fantásticos poderes del amor, todo aquello quedaba abolido, menos aquel cuerpo de Alejandra que esperaba a su lado, un cuerpo que alguna vez moriría y se corrompería, pero que ahora era inmortal e incorruptible, como si el espíritu que lo habitaba transmitiese a su carne los atributos de su eternidad. Los latidos de su corazón le demostraban a él, a Martín, que estaba ascendiendo a una altura antes nunca alcanzada, una cima donde el aire era purísimo pero tenso…” (‘Sobre héroes y tumbas’).

ARTE Y MITO: “Pasó lo que tenía que pasar: expulsado por el pensamiento, el mito se refugió en el arte, que así resultó ser una profanación del mito, pero al mismo tiempo una reivindicación. Lo que te prueba dos cosas: primero, que es imbatible, que es una necesidad profunda del hombre. Segundo, que el arte nos salvará de la alienación total, de esa segregación brutal del pensamiento mágico y del pensamiento lógico. El hombre lo es todo a la vez”. (‘Abaddón el exterminador’).

BORGES: “A usted, Borges, heresiarca del arrabal porteño, latinista del lunfardo, suma de infinitos bibliotecarios hipostáticos, mezcla rara de Asia Menor y Palermo, de Chesterton y Carriego, de Kafka y Martín Fierro; a usted, Borges, lo veo ante todo como un Gran Poeta. Y luego así: arbitrario, genial, tierno, relojero, débil, grande, triunfante, arriesgado, temeroso, fracasado, magnífico, infeliz, limitado, infantil e inmortal”. (‘Uno y el universo’).

CIEGOS: “Luego, a medida que fui creciendo, fue acentuándose mi prevención contra esos usurpadores, especie de chantajistas morales que, cosa natural, abundan en los subterráneos, por esa condición que los emparenta con los animales de sangre fría y piel resbaladiza que habitan en cuevas, cavernas, sótanos, viejos pasadizos, caños de desagües, alcantarillas, pozos ciegos, grietas profundas, minas abandonadas con silenciosas filtraciones de agua; y algunos, los más poderosos, en enormes cuevas subterráneas, a veces a centenares de metros de profundidad, como se puede deducir de informes equívocos y recientes de espeleólogos y buscadores de tesoros; lo suficientemente claros, sin embargo, para quienes conocen las amenazas que pesan sobre los que intentan violar el gran secreto”. (‘Sobre héroes y tumbas’).

FRACASO: “De pronto, Alejandra, mirándolo a Vania, dijo: -Me gusta la gente fracasada. ¿A vos no te pasa lo mismo? Él se quedó meditando en aquella singular afirmación. -El triunfo -prosiguió- tiene siempre algo de vulgar y de horrible. Se quedó luego un momento en silencio y al cabo agregó: -¡Lo que sería este país si todo el mundo triunfase! No quiero ni pensarlo. Nos salva un poco el fracaso de tanta gente”. (‘Sobre héroes y tumbas’).

PERSONAJES DE LA FICCIÓN: “Por lo demás, los seres reales son libres y si los personajes de ficción no son libres, no son verdaderos, y la novela se convierte en un simulacro sin valor. El artista se siente frente a un personaje suyo como un espectador ineficaz frente a un ser de carne y hueso; puede ver, puede hasta prever el acto”. (‘El escritor y sus fantasmas’).
La Nación, Buenos Aires, Gda.(2011)

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