Los tamales guatemaltecos

Los tamales guatemaltecos

Por Dennis Orlando Escobar Galicia

En la cocina guatemalteca los tamales ocupan un lugar de primerísimo orden. Hablar de tamales es referirse a la gastronomía de Guatemala.

Se consumen todos los días, pero fundamentalmente los sábados a la hora de la cena y cuando hay fiestas especiales como los cumpleaños y otros días festivos como la Navidad y el Año Nuevo. Casi todos los guatemaltecos _sin importar la etnia, la condición económica y los niveles académicos_ consumen tamales. Lo que si varían son los ingredientes y por lo tanto los precios.

El tamal de maíz es un alimento de origen de los pueblos originarios de América preparado generalmente con masa de maíz y rellenado de carnes, purés con base de tomate y pimientos no picantes, así como otros ingredientes propios de la condimentación cultural. El tamal se envuelve en hojas de plátano u hojas de mazorcas de maíz y es cocido en ollas generalmente de barro.

El tamal popular, el que ordinariamente se consume en la cena de los sábados, es de pollo o carne de marrano. Los precios oscilan entre 75 a 100 centavos de dólar. Los lugares donde los venden colocan en su frontispicio un farol o una bombilla de color rojo.

Hay tamaleras (vendedoras del producto) tan famosas por el sabor que le dan al alimento que en un santiamén acaban la venta. Es común que en algunos barrios de ciudad de Guatemala, por ejemplo, se compren los tamales donde doña Chón, o donde doña Mariíta. «Son tamales de chuparse los dedos», dicen los adictos a tan peculiar alimento.

En las fiestas especiales, como las de Navidad o Año Nuevo, los tamales también son exclusivos: en lugar de carne de pollo o carne de marrano le ponen carne de pavo y le agregan aceitunas, alcaparras y setas, alimentos propios de la cultura española. Pero los precios también varían y por lo tanto se convierten en tamales para quienes tienen más dinero.

«El origen del tamal ha sido disputado por varios países de América, aunque no se han obtenido pruebas suficientes para atribuirlo a alguna cultura o país en particular. Diversas variedades de tamales han sido desarrolladas en casi todos los países del continente americano.», anota Wikipedia.

Lo cierto que Guatemala es uno de los países donde el tamal es un gran señor de la cultura gastronómica. Los sábados, a la hora de la cena, una gran cantidad de guatemaltecos y muchos extranjeros de visita están degustando un delicioso tamalito, acompañado de pan francés o los famosos pirujos guatemaltecos y una taza de café o chocolate caliente.

«Si algo me llega al alma es ver al que se está comiendo un tamal.

¡Ah, los tamales! El strip tease estimulante que, al desnudarlo de las hojas, deja al desnudo bocado a la vista, en toda su magnificencia.

El señorial tamal de Nochebuena, que se nos vuelve cosmopolita con su carne de pavo, las aceitunas y las pasas, verdadero bocatto di cardinali (…)», anotó en Patria en el paladar en Diario de un escribiente, el escritor Manuel José Arce Leal (1935.1985).