Rosario Castellanos Figueroa: Novelista, diplomática, promotora cultural mexicana

Rosario Castellanos Figueroa: Novelista, diplomática, promotora cultural mexicana

Rosario Castellanos Figueroa, nació en la Ciudad de México el 25 de mayo de 1925, ella siempre se consideró de Comitán de Domínguez, Chiapas, (tierra de sus mayores) en donde pasó gran parte de su infancia y adolescencia, lugar que influyó poderosamente en la atmósfera y estilo de sus obras. Hija del ingeniero César Castellanos, primer director de la Escuela Secundaria de Comitán.

Su madre, Adriana Figueroa, se consideraba en deuda con su esposo, pues la había sacado de su pobreza, del trabajo manual y la había hecho parte de la clase alta. Fue muy pronto consciente de las injusticias que impedían el progreso de los pueblos indígenas: una compresión que, junto a su carácter introvertido y unas ambiciones intelectuales “impropias” de una mujer de su época y momento histórico, le impidieron siempre sentirse integrada en la sociedad caciquil.

Rosario vivió en carne propia y en la de los indígenas, la discriminación y el abuso, en muchas ocasiones brutales, en especial para las mujeres, a quienes dedica gran parte de su obra narrativa. Se sentía culpable por pertenecer al grupo de los blancos ricos y explotadores, por eso cuando mueren sus padres, comía con los indígenas y les regaló sus tierras.

En enero de 1948, cuando Ella va a cumplir 23 años, de una manera súbita y casi simultánea, mueren sus padres.

Ingresa a la Universidad Nacional Autónoma de México, ahí se relaciona con Ernesto Cardenal, Dolores Castro, Jaime Sabines, Ernesto Mejía Sánchez, Otto Raúl González, Luisa Josefina Hernández y Augusto Monterroso.

Colaboró con el rector, doctor Ignacio Chávez, ocupando el cargo de Directora General de Información y Prensa de la UNAM, de 1960 a 1966. Por estos años y hasta 1974, fue catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de su alma mater. Egresó de la Maestría en Filosofía de la UNAM, con la tesis titulada: “Sobre cultura femenina”  Estudió también en la Universidad de Madrid, con una beca otorgada por el Instituto de Cultura Hispánica.

Fue profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, así como en la Universidad de Wisconsin, en la Universidad Estatal de Colorado y en la Universidad de Indiana. Escribió durante años en el diario Excélsior.

Promotora del Instituto Chiapaneco de la Cultura y del Instituto Nacional Indigenista, así como secretaria del PEN Club. Laboró en el Instituto de Ciencias y Artes de Tuxtla Gutiérrez y dirigió el Teatro Guiñol del Centro Coordinador Tzeltal-Tzotzil auspiciado por el Instituto Nacional Indigenista.

En 1954 fue becada por la Fundación Rockefeller en el Centro Mexicano de Escritores.

Sus últimos años los dedicó al servicio exterior. En 1971, el presidente Luis Echeverría Álvarez la nombra embajadora de México en Israel, como homenaje en vida por su excelsa obra. En Israel, Rosario, además de su labor de diplomática, se desempeña como catedrática en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Al año siguiente regresa a México, para recibir el Premio Elías Sourasky de Letras.

Rosario falleció en Tel Aviv, Israel, el 7 de agosto de 1974, a consecuencia de una descarga eléctrica provocada por una lámpara cuando acudía a contestar el teléfono al salir de bañarse, sus restos fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres el 9 de agosto de 1974.

Dedicó una extensísima parte de su obra y de sus energías a la defensa de los derechos de las mujeres, labor por la que es recordada como uno de los símbolos del feminismo latinoamericano. Rosario, dedicó su vida a crear espejos donde las mujeres pudieran mirarse para conocerse y hacer algo para mejorar su vida.

 Premios

En 1958 recibió el Premio Chiapas por Balún Canán y dos años después el Premio Xavier Villaurrutia por Ciudad Real.1 Posteriormente recibió otros galardones entre los que destacan el Premio Sor Juana Inés de la Cruz (1962), el Premio Carlos Trouyet de Letras (1967) y el Premio Elías Sourasky de Letras (1972).

Obras

Su obra trata temas políticos, ya que concebía al mundo como “lugar de lucha en el que uno está comprometido”, como lo expresó en su poemario Lívida Luz. Consideraba la poesía como “un intento de llegar a la raíz de los objetos” mediante la metáfora. Cada tema lo trataba ligado con lo cotidiano y con el interés por el papel de la mujer en la sociedad y por la crítica del enfoque sexista, ejemplificado por su cuento Lección de cocina: cocinar, callarse y obedecer al marido. Su obra de teatro El eterno femenino (1975), tiene carácter feminista.

Su propios sentimientos se reflejan en sus escritos: en el cuento Primera revelacióndescribe su experiencia de niña discriminada frente a su hermano; el poema en prosa Lamentación de Dido se inspira en el desamor de su amor de muchos años, Ricardo Guerra; la novela Rito de iniciación, también de connotaciones autobiográficas se enfoca en los conflictos de una mujer estudiada para escapar de los prejuicios conservadores de la provincia y enfrentar la competencia profesional en la ciudad y sólo fue publicada póstumamente.

 

Medalla Rosario Castellanos

La presea, es la máxima distinción que concede el Congreso del Estado, fue instituida para premiar a los hombres y mujeres de nacionalidad mexicana, por sus aportaciones al desarrollo de la ciencia, arte o virtud en grado eminente, como servidores del Estado, la patria o la humanidad.

 

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