Ser madre y artista en Chile

Ser madre y artista en Chile

Que ser madre nos complementa como mujeres; que recién al parir vamos a saber lo que es el dolor y el amor; que al ser madre nuestros hijos y  deben ser nuestra prioridad y única labor, pero, ¿qué ocurre cuando tus prioridades y metas no se adaptan a lo que te imponen? ¿Qué ocurre cuando ser madre no es la única posibilidad? Sigues siendo mujer, pintora, cantautora. Te transformas en una cuestionada leyenda del arte y el folclore.


Por Emilia Moya Caro
Fotografía por Andrea Valderrama

El constante cuestionamiento al rol materno que sufren día a día mujeres en todas partes del mundo se evidencia en el conocido “primero soy madre, después soy mujer” o el tan escuchado y repetido argumento después de expresar las ganas de no ser madre: “cuando te enamores, cambiarás de opinión”.

Creer que ser madre es una obligación para la mujer, hizo que recién el pasado 21 de agosto de 2017 se lograra recuperar un derecho básico; el aborto. No obstante, la interrupción del embarazo se recuperó en tan solo tres causales, que nos brindan a las mujeres el poder decidir sobre nuestra maternidad.

La lucha contra el machismo, la maternidad obligatoria y los cuestionamientos a las formas de ser madre es un tema que se viene arrastrando hace más años de los que podríamos desear. Se puede creer que es un problema que quedó en el pasado, pero solo basta escuchar a algunas mujeres a nuestro alrededor para comprender que pese a que han existido avances, la lucha debe continuar.

“¿Cuándo chucha les preguntarán a los hombres con quién dejan a sus hijos cuando van de gira?”: esa fue la frase con la que Ana Tijoux alzó la voz por todas las mujeres que para la sociedad antes de ser cualquier cosa deben ser madres. Esta frase también habría sido útil y representativa en la época en la que Violeta Parra era cuestionada por no tratar la maternidad como un impedimento para continuar con su arte.

Violeta rompió con muchos cánones establecidos. Fue madre y esposa pero su personalidad y el desarrollo del arte le impidieron cumplir a cabalidad lo que la sociedad le exigía para dichos roles. Algún día Luis Cereceda, su ex marido diría: “Siempre fui de esa idea de que la mujer debe estar en la casa. (…) Cuando discutíamos ella siempre me decía que lo que yo quería era una empleada, no una compañera. Pero yo no podía soportar más, hasta que un día le dije: ‘Bueno, sigue con tu arte, yo me voy'”. Así como Cereceda partió, también lo hizo Violeta. Sus viajes a Europa marcarían fuertemente sus obras posteriores.

Violeta fue criticada por todos los cánones patriarcales que rompió y por los que no rompió, su rol de madre fue y es duramente cuestionado. Porque ser buena madre es renunciar a todo menos a los hijos, entregarse por completo a la maternidad pero sin dejar de lado el matrimonio, suena complejo y hasta irrisorio.

Ser Violeta Parra no debe haber sido fácil. Tener como principal pasión la música, la poesía y la pintura siendo mujer es una tarea ardua. La artista rompió también con la idea de que las madres pueden trabajar, pero únicamente para alimentar a sus hijos. Violeta tomó la senda del arte, una opción poco rentable -en términos neoliberales- hasta nuestros días, eligiendo su camino por amor propio.

El cuestionamiento a la maternidad siempre está presente, se cuestiona el no querer ser madre y si ya lo eres se cuestionan también las maneras en que llevas a cabo ese rol, porque somos mujeres, porque somos objeto de crítica y evaluación.

La crítica y el cuestionamiento existen porque en una mente machista y retrograda, no es aceptable ser artista antes que ser madre, pero sí es completamente válido ser poeta y padr, y hasta abandonar una hija para serlo, porque jamás se le preguntó a Pablo Neruda por qué ocultó y dejó a su hija. El poeta tuvo la posibilidad de hacerlo sin ser cuestionado por el simple hecho de ser hombre.

Que Neruda describiera a su hija con hidrocefalia como “un ser perfectamente ridículo” y la abandonara a los dos años se mantuvo oculto durante mucho tiempo y aunque salió a la luz sigue siendo considerado como el poeta más grande del siglo XX. Por su parte Violeta seguirá siendo la artista egoísta que luego de dar gracias a la vida, terminaría con la suya sin pensar en nadie más.

Mientras la mujer siga siendo la única responsable de los hijos; mientras se siga pensando que los padres no tienen los mismos deberes; mientras se siga preguntando a las mujeres trabajadoras con quién dejan a sus hijos/as y a los hombres sobre sus proyectos laborales, la cuestionada vida de Violeta Parra será replicada en cada mujer, en cada madre y en cada artista.

Revista Bello Público 

Categories: Chile, Feminismos, Género