Retoñan mercados navideños para elaborar el «nacimiento guatemalteco

Por Dennis Orlando Escobar Galicia

En Guatemala para estas fiestas de fin de año son típicos los mercados donde se venden productos artesanales y plantas nativas (incluso algunas en vías de extinción) para confeccionar los «nacimientos guatemaltecos» y los adornos naturales que todavía utilizan familias en las celebraciones navideñas.

Estos mercados, ubicados en las principales áreas urbanas, son creados anualmente en diciembre por familias rurales, principalmente indígenas que viven en aldeas y caseríos. Contingentes humanos se trasladan hasta con animales domésticos para ofrecer artesanías y plantas propias de la ocasión que las familias urbanas utilizan en esta temporada.

Entre las artesanías de barro que más se venden en estas fechas están los llamados «Misterios navideños» compuestos de las siguientes piezas: San José, la Virgen María, el Niño Dios, el buey, la mula, el ángel, los Reyes Magos. Además otras figuras que contribuyen a escenificar el nacimiento del Mesías.

Entre la flora más vendida se encuentran los musgos, liquines, tilandsias, musgos, árboles naturales, frutas para colocar en cordones, flores de pascua, hojas de pacaya, pino…

El Abies guatemalensis –también conocido como pinabete- es uno de los árboles conífera más apetecidos de la época. Su forma de cono y delicioso aroma, ideal para servir de arnamento para la ocasión, lo convierten en un producto de venta altamente cotizado; sin embargo debido a la pérdida de su hábitat se encuentra como especie en peligro de extinción. Las autoridades, por tanto, penan a quienes lo comercializan, a no ser que sean cultivados en áreas especiales y tengan un sello de autorización.

Algunas familias campesinas se las han ingeniado para ofrecer arbolitos de pinabete: cortan ramillas de los árboles adultos y con gran dedicación fabrican émulos de árboles, algunos de gran tamaño. Desgraciadamente las autoridades hasta la fecha no han podido controlar la depredación provocada por grupos organizados, y quienes resultan castigados son familias pobres que los fabrican con ramillas.

Lo cierto es que estos mercados propios de la ocasión ayudan a que familias de artesanos y pequeños campesinos tengan ingresos extras para paliar su difícil situación económica. Además contribuyen al mantenimiento de las tradiciones, en virtud de que ya muchos guatemaltecos, influenciados por la sociedad de consumo y los instrumentos mediáticos, utilizan adornos plásticos y con figuras de personajes no propias de la región, a saber: Santa Claus, Frosty, El cascanueces.

 

El 16 de diciembre empezaron las «posadas navideñas» y culminan el 24 del mismo mes. Esta tradición recuerda la leyenda del peregrinaje de María y José desde su salida de Nazaret hasta Belén donde buscaban lugar para alojarse y esperar el nacimiento del niño Jesús. En Guatemala fue el ahora Santo Hermano Pedro de San José de Betancur (1626-1667), en Antigua Guatemala, quien las introdujo, así como también los típicos nacimientos.

 

 

 

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